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Una publicación de la asociación SER

Ayacucho: La otra cara del carnaval

El carnaval ayacuchano declarado por el Instituto Nacional de Cultura del Perú como patrimonio cultural de la nación expresa la diversidad cultural, la exclusión y la hispanidad.

En un estudio sobre la cultura mestiza de Huamanga José María Arguedas consideraba que la vasta región de Ayacucho constituía una unidad cultural que se ponía en evidencia en la  lengua y el folklore, especialmente musical. Sin embargo, planteamos que el folklore musical del carnaval revela la diversidad artística y musical de la región. Cada pueblo tiene sus distinciones artísticas musicales y todos difieren: en el anexo de Manchiri es usual jugar con la tuna, en el distrito de San Juan de Villa Carapo sobresale el zapateo y en el pueblo de Vinchos se distingue el movimiento de los brazos. Los pueblos alto andinos y pastoriles visten chullos, medias y pantalones de bayeta, huaracas y la mujeres llevan llikllitas adornadas con mechones de lanas coloridas. Los pueblos de los valles y zonas tibias agrícolas con sombreros abarrotados de flores y homenajean a la agricultura. En sus variadas canciones, las tonaditas son distintas, unos al terminar cada estrofa repiten la expresión vidallay y otras unas canciones cortas.

La diversidad musical y artística de los pueblos tiene un origen prehispánico e hispano, debido que la región de Ayacucho fue una de las zonas de mayor concentración de las poblaciones mitimaes durante la administración Inca y la migración poblacional en el Virreinato.  En el territorio actual de Huanta y Humanguilla se hallaban asentados los Parisas, Antas, Mayos, Yungas y los Quiguares. En Huamanga  los Lurin Huancas, Chillques, Andamarcas, Angaraes, Quichuas, Acos, Huamanes y Quiguares. En Vilcas Huamán, la zona más alterada los Pabres, Hanan Chillques, Hurin Chillques, Condes, Huandos, Xauxas, Huancas, Yauyos, Quichuas, Aimaras, Guachos, Canas, Cañaris y Quitos. En la provincia de Huancasancos los Huancas, Aymaraes, Manchiris y Yauyos. En los valles de la actual provincia de Lucanas y Parinacochas se ubicaban los Chillques, Chupaychus, Mochas, Condes, Cañaris, Caxas y Guanca Yucullas.    

En plena reivindicación de la inclusión social, las festividades del carnaval ayacuchano son una práctica excluyente. Año tras año las autoridades determinan el festejo del carnaval rural y urbano por separado. Desde la primera semana de febrero, numerosas poblaciones, distritos y anexos -cada domingo- engalanan competencias carnavalescas que expresan sus costumbres. Al inaugurarse el carnaval rural, las comparsas recorren por la plaza de armas de Huamanga y se dirigen a los lugares de la competencia: El estadio Leoncio Prado y Las Américas. El carnaval de los pueblos andinos se celebra en las afueras de la ciudad, puesto que es la expresión del otro, de los pueblos del habla quechua y el chaccheo de la coca. En cambio, el carnaval urbano, es la expresión de los huamanguinos y en la última semana del mes de febrero recorren las calles principales, resplandecen con sus mejores vestimentas, docena de guitarras, tinyas, acordeones y quenas, cantando y bailando en el Parque Central de la ciudad. Asimismo, el carnaval huamanguino es hispanista. La comparsa denomina “Señorial” enfatiza lo majestuoso y origen noble e hispana de Huamanga y la denominación “Tunante” expresa la picardía de la élite blanca opulenta y exuberante.

Los carnavales ayacuchanos manifiestan la diversidad étnica de costumbres y tradiciones que aún hace prevalecer la diferencia entre lo andino y lo hispano. El carnaval rural representa a los pueblos humildes que se exhibe en las afueras de la ciudad mientras que el carnaval urbano es señorial y de tinte aristocrático, y por ello se baila en la plaza de Huamanga.