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Una publicación de la asociación SER

Bolivia, camino a elecciones “libres”

Alfonso Bermejo

Después del golpe de estado contra el presidente Evo Morales, y de un período marcado por la violencia y persecución a los opositores políticos de parte del gobierno de facto, el panorama político boliviano se va aclarando. Un primer dato importante es que se definió el 3 de mayo como la fecha para las próximas elecciones. Para esto se tuvo que sortear un obstáculo legal, y es que Jeanine Áñez podía usurpar la presidencia en su calidad de segunda vicepresidenta del Senado, pero su mandato culminaba el 22 de enero. En este sentido, el Tribunal Constitucional Plurinacional (con presión del ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, nombrado por Áñez como “delegado ante la comunidad internacional”) decidió dar luz verde a la extensión del mandato hasta la instalación del nuevo gobierno. Luego, esta decisión fue refrendada por la Cámara de Senadores y Diputados, ambos con mayoría masista. Se debe señalar que la decisión afecta no sólo a la presidencia, también a los miembros de la Asamblea Legislativa y las autoridades en las entidades territoriales autónomas. De acuerdo a los actores con esta decisión se resolvía un peligroso vacío de poder.

Pasemos a revisar las principales candidaturas a la presidencia y vicepresidencia que ya se han anunciado o son voceadas en el vecino país.

Luis Fernando Camacho, ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, y Marco Pumari, ex presidente del Comité Cívico Potosinista. Ambos dirigentes sociales no fueron parte de la contienda electoral del 20 de octubre pasado; sin embargo, son reconocidos como los principales artífices del golpe de estado. La candidatura de ambos ha sido cuestionada por dos motivos; por un lado, un audio difundido por CNN - y presuntamente filtrado por el propio Camacho - en el que se escucha a Pumari solicitar USD 250.000, y el control de 2 aduanas, para aceptar ir como vicepresidente; y, por otro, por las acusaciones de haber aprovechado las movilizaciones para su candidatura, tal como ha sido señalado por el ex defensor del pueblo y representante del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE), Waldo Albarracín. Esta candidatura ha sido apoyada, tácitamente, por el actual Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien recibió a Camacho pocos días después de hacerse públicas las observaciones preliminares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre las graves violaciones de derechos humanos ocurridas luego de las elecciones. La candidatura atrae a los sectores más conservadores, que no sólo reclaman un cambio de modelo económico, también buscan “recuperar” los valores de un país pre-revolución indígena, de carácter católico, clasista y racista. Aún no han decidido bajo qué partido se presentarán.

Carlos Mesa, ex presidente (2003 - 2005) y candidato en las pasadas elecciones presidenciales por Comunidad Ciudadana. Aunque todavía no se conoce quién será su vicepresidente, se habló de un posible binomio con Ernesto Suárez, ex diputado y gobernador por Beni, actualmente parte del Movimiento Social Demócrata (MSD), lo que fue desmentido - posteriormente - por el mismo Suárez. Durante las manifestaciones que condujeron al golpe de estado, y durante el desarrollo del mismo, Mesa, permaneció distante, quizá por la necesidad de apoyar los acontecimientos, pero sin verse salpicado por la constante violación de derechos humanos. Es importante recordar que Mesa fue acusado de ser co-responsable de la “masacre de octubre” de 2003, durante la “guerra del gas” cuando era vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada “Goñi”. Actualmente se constituye en una alternativa para los sectores más liberales, quienes piden un cambio en el modelo económico de los últimos 14 años, pero que - a diferencia de los conservadores Camacho/Pumari - no plantean un retroceso en las libertades individuales y derechos colectivos. En este sentido, sería toda una contradicción que la vicepresidencia sea para el partido causante de las masacres de Senkata y Sacaba.

Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, ex ministro de economía, y ex canciller, respectivamente, en casi todo el período de gobierno de Evo Morales. Los candidatos fueron elegidos por el MAS-IPSP[1] y el ampliado del Pacto de Unidad[2], en una reunión, llevada a cabo en Buenos Aires que contó con la presencia del ex presidente, quien fue elegido jefe de campaña. El binomio intenta representar la pluralidad de Bolivia, donde se integren las comunidades indígenas, saberes ancestrales, el conocimiento académico y la urbe.

Aunque aún no está definido, es posible que también se presenten, el pastor evangélico Hyun Chung, quien obtuvo el 8,74% de los votos en las últimas elecciones; y el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, quien renunció al cargo dado por el gobierno de facto, y ganó notoriedad luego de enfrentarse verbalmente al presidente mexicano, Manuel López Obrador, y al español, Pedro Sánchez. Aunque los candidatos de oposición se manifiestan en favor de conformar una candidatura de unidad, los protagonismos individuales hacen muy difícil que ello suceda.

Las posibilidades del MAS

Estos meses serán intensos, la oposición usará todos los medios para instalar el temor de que un regreso del MAS-IPSP al poder es “apostar por una dictadura” y por la represión como venganza a lo sucedido con posterioridad a las elecciones de octubre. Asimismo, pero sobre todo desde el Estado, la persecución a los adversarios políticos continuará (tal como ha sucedido con el ex ministro Carlos Romero hace pocos días), haciendo acusaciones de corrupción, sedición o terrorismo, las que serán amplificadas por los candidatos antimasistas.

Aunque los ataques de campaña se concentraran contra el binomio Arce-Choquehuanca, lo cierto es que, para acceder al balotaje (que parece ser el resultado más previsible), tendrán que disputarse los votos, lo cual implicará, indefectiblemente, acusaciones de una y otra parte. Por otro lado, desde el gobierno, han iniciado una campaña contra los medios de comunicación que no se alinean con la retórica oficialista; en este sentido se han censurado las señales de TeleSUR TV y Russia Today (RT), más de 50 radios comunitarias habrían dejado de transmitir, inclusive se han abierto expedientes a los responsables de algunos programas, como “La Resistencia Radio”, por los delitos de uso indebido de influencias y sedición. La amedrentación a las radios comunitarias pueden afectar la campaña del MAS-IPSP toda vez que los grandes medios de comunicación fueron parte importante del golpe de estado, y se posicionarán a favor de algunas de las fórmulas opuestas al masismo.

Por su parte, el MAS-IPSP tendrá que explotar el éxito económico que llevó a Bolivia a ser un referente en crecimiento y distribución en la región, además de los avances en materia de derechos, individuales, y colectivos. Asimismo, pesará a su favor, el informe de la CIDH que certifica la violación de derechos humanos por parte de sus enemigos políticos. Sin embargo, tendrá que remar contra la idea del caudillismo mesiánico con deseos de perpetuarse en el poder, instalada en un sector importante de la ciudadanía. A esto se agrega que siendo Evo Morales, el jefa de campaña y teniendo una orden de captura en s contra, la organización de la misma será bastante complicada.

Aunque el MAS-IPSP tendrá todo en contra para realizar campaña, mantiene un voto duro importante que proviene de las organizaciones indígenas, campesinas y de obreros, además de un cansancio ciudadano que observa cómo la violencia y la discriminación son ahora actos constantes y que quedan impunes. Otro factor que podría favorecer al MAS-IPSP es que sus opositores presenten varias candidaturas. No debemos olvidar que, para ganar las elecciones, es necesario obtener más del 50% o alcanzar un 40% con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo, siendo esta segunda opción, difícil, pero posible.

 

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[1]Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos.

[2]Conformado por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa” (CNMCIOB-BS), la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia (CSCIOB), la Confederación de Pueblos Indígenas del Bolivia (CIDOB), el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y delegaciones de los nueve departamentos de Bolivia.