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Una publicación de la asociación SER

Bolivia en la mira

Política exterior contra las drogas en un escenario complicado.

Después de haber denunciado la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 y de haber sido readmitida con una reserva, Bolivia se encuentra actualmente en el centro de atención en torno al tema de drogas y narcotráfico, a propósito del encuentro sobre estupefacientes que sostienen diferentes autoridades de la comunidad internacional en Viena.

Sin embargo, la evolución de la política exterior boliviana en torno al tema de drogas y tráfico ilícito de drogas ha tenido sus altas y bajas. Por un lado, se han fortalecido los lazos de cooperación bilateral entre este país y otros vecinos (como Brasil y Perú) a fin de trabajar en forma conjunta para solucionar el tema de tráficos y control de fronteras. Además, el presidente Morales ha emprendido una campaña mediática internacional para promover los efectos benéficos de la comercialización de la hoja de coca “descocainizada” y de sus principales derivados lícitos, aunque su gobierno ha reconocido algunas limitaciones para des-estigmatizar y exportar la hoja de coca (1). Así mismo, las relaciones bilaterales con la Unión Europea también han mostrado un positivo avance: un aumento a 24 millones de euros para el Programa de Apoyo al Desarrollo Integral con Coca en Bolivia (para el período de 2014 – 2020), después de haber calificado de “exitoso” el Programa de Apoyo al Control Social de la Coca (PACS) del período 2008 – 2013 que la más grande Organización Internacional del viejo continente auspició en el país andino. Aún se encuentra pendiente la publicación de los ocho estudios sobre coca financiados por Bruselas.

Por otro lado, la relación bilateral de Bolivia con Estados Unidos no ha sido la mejor en los últimos años. En el 2012, el presidente Obama volvió a designar por quinta vez consecutiva a Bolivia (junto con Venezuela y Burma) como uno de los países que ha fallado en adherir sus obligaciones bajo acuerdos antidrogas internacionales (2). En marzo de 2013, en el International Narcotic Control Strategy Report (del Departamento de Estado), se volvió a hacer énfasis en esta designación. En un lenguaje académico, Bolivia sería una suerte de Estado Fallido en la guerra contra las drogas mundial. En lenguaje coloquial, si Bolivia no se alinea con nosotros, no tendremos interés en colaborar del todo para mitigar el fenómeno. Claramente existen intereses de la potencia para que Bolivia se alinee con su política antidroga, sin embargo, este hecho parece no cambiar ni en el corto, ni en el largo plazo, al menos mientras Morales siga en la presidencia. Frente a esta arbitraria designación, algunos datos estadísticos pueden demostrar que Bolivia sí efectúa grandes esfuerzos contra el problema mundial de las drogas.

En tal sentido, mayores logros se han producido en incautación de cocaína, de pasta base, de marihuana, en el número de operativos policiales y hasta en fábricas desmanteladas en la gestión 2006/2012 en Bolivia en comparación con la anterior (1999/2005) (3).

Las relaciones bilaterales con Chile tampoco están en su mejor momento. Al pedido boliviano para lograr acceso soberano al mar del pacífico y las consecuentes rotundas negativas del presidente Piñera se suma el ingreso reciente de soldados bolivianos a territorio chileno y su detención de 36 días, situación que elevó tensiones relativas a soberanías y reclamos en potencia ante la OEA.

En el ámbito interno, Bolivia enfrenta algunas situaciones de corrupción en el sistema de justicia y una fuerte crisis del sistema penitenciario, además de ciertos conflictos sociales cocaleros, lo cual refleja la necesidad de llevar a cabo políticas integrales y que aborden no solo un problema sino todos en mayor o menor medida y dependiendo de su gravedad. Así, una adecuada política contra las drogas que opere bajo un sistema judicial con falencias de corrupción está condenada al fracaso. Sucede lo mismo con un sistema penitenciario que sufre de hacinamiento, falta de programas de rehabilitación y reinserción a la sociedad y constantes violaciones a los derechos fundamentales. Al respecto (al 2013), en Bolivia existe un total de 13800 internos. El 83% de los presos tiene detención preventiva mientras que solo el 17% tiene sentencia ejecutoriada (4). Así mismo, de las 16 cárceles más importantes del país, 12 sobrepasaron su capacidad al año 2012.

La plataforma regional

Si bien en las Américas ha habido iniciativas aisladas e intentos de unificación de posturas alternativas a la guerra contra las drogas, su principal Organización Internacional ha fallado una vez más en recopilar, analizar y promover institucionalmente este tipo de visiones que, basadas en discursos y análisis científicos y concretos, han demostrado la urgente necesidad de realizar algún tipo de cambio en la dirección de política regional contra las drogas y el narcotráfico. En ese sentido (y contrario a lo que se esperaba), el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) constituye una evaluación que refuerza las políticas más prohibicionistas en la región y que dejan de lado uno de las más importantes aristas de cualquier política pública: el respeto a los Derechos Humanos. Con respecto a Bolivia, el informe mencionado critica, de forma lamentable (en sus párrafos 91 y 92), a este país y a su decisión soberana de retirarse y adherirse con una reserva a la Convención Única de Estupefacientes de Viena (1961), cuando lo único que el gobierno boliviano ha hecho es actuar bajo los parámetros correctos y utilizar los instrumentos y canales internacionales legítimos para satisfacer lo que consideran sus justos intereses.

Por esta y otras razones más, el informe señalado le da la espalda a tantos académicos y políticos (en ejercicio y retiro) que, con pruebas concretas, solicitan ante la comunidad internacional una reorientación de política antidroga. Cabe recordar que se están empezando a hacer todos los preparativos para la cuadragésimo tercera Asamblea General de la OEA que se celebrará del 4 al 6 de junio de este año, y cuyo eje central de debate será el tema de las estrategias alternativas para la lucha contra las drogas. ¿Otra incongruencia más?

Notas:

(1) Noticia en: <http://drogasyddhh.wordpress.com/2013/03/12/gobierno-reconoce-las-limitaciones-para-desestigmatizar-y-exportar-hoja-de-coca/> Revisado el 12 de marzo de 2013.

(2) Memorando Presidencial. En: <http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2012/09/14/presidential-memorandum-presidential-determination-annual-presidential-d> Revisado el 12 de marzo de 2013.

(3) Datos de Conaltid, DEA y Naciones Unidas demuestran lo indicado.

(4) Fuente: Los Tiempos. En: http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/nacional/20130304/indulto-no-llega-ni-al-50-de-reos-elegibles_204337_437139.html. Revisado el 12 de marzo de 2013.