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Una publicación de la asociación SER
Feliz, politólogo y máster en gestión de ciudades

Cifras vs sofismos en el gobierno regional de Ayacucho

Foto: Facebook del Gobierno Regional de Ayacucho

Las declaraciones del gobernador regional, en la entrevista realizada el día miércoles 05 de junio a través de Radio Sónica, deja dudas sobre la consistencia de sus argumentos y la consecuencia entre lo que se dice, se hace y se hizo. Aquí desmenuzamos algunos comentarios suyos:

I

Encuestas. El gobernador cuestionó la credibilidad de la encuesta realizada la semana pasada en la cual “solo” tenía el 40% de respaldo de la población; además, manifestó que su trabajo no está sujeto a ella.

Tener un respaldo del 40% no es poca cosa, una mirada a las encuestas de otras regiones le arrancaría una sonrisa porque está dentro del promedio nacional y básicamente mantiene el promedio de votos obtenidos sobre el total de electores hábiles. Habrá que ver si esta cifra se mantiene a lo largo de su gestión, más aún luego de concluido el periodo de gracia de los 100 primeros días. A estas alturas del partido suponemos que los discursos electoreros o argumentos como: “recién estamos acomodándonos” ya dejaron de ser válidos.

Por otro lado, resulta irónico desacreditar una encuesta cuando en plena campaña electoral; los dos movimientos políticos que encabezaban las preferencias destinaron un presupuesto especial a este rubro, iniciaron sus propias encuestas y se presume que, ante la realidad de los números, muchas veces direccionaron los resultados para incidir en la población y asegurar la elección.

II

¿Ejecución presupuestal o calidad de gasto? Sobre el tema, el gobernador manifestó que no se debe mirar el gasto realizado sino la calidad del gasto; una propuesta más compleja, pues vincula el uso eficaz y eficiente de los recursos públicos con los objetivos que se persigue tales como el crecimiento de la economía regional o el aseguramiento de equidad distributiva; se trata pues de una medición multidimensional (CEPAL). ¿En verdad quiere que su gestión se mida con esa variable desde el inicio de su gestión?

A la fecha, la ejecución presupuestal del gobierno regional está por debajo de la media nacional, ubicándose en el puesto 20 de 25. ¿Será por eso que no desea que se le mida con este indicador? Esta justificación o argumento del gobernador no es novedad, dijo lo mismo al ser consultado sobre los resultados de su gestión municipal en la provincia de Huanta (2011 – 2014); en esa oportunidad la ejecución anual del presupuesto estuvo por debajo del mínimo esperado: 66.4%; 53.9%; 45.9% y 91.7%; sobre este último año, cabe aclarar que el Sr. Rúa renunció a su cargo en abril del 2014, hasta entonces solo había ejecutado el 5% del presupuesto global.

Si el gobernador desea que su gestión se mida por la “calidad de gasto” está bien, pero habría que advertirle que el resultado no es mejor; sin embargo, a su favor, es necesario aclarar que no es posible obtener resultados en tan corto tiempo y menos si no se destinan recursos de manera adecuada y oportuna. Así, de los 34 programas que están a cargo del GORE, 5 no tienen resultados porque no han ejecutado ni un sol; 6 tienen un gasto de menos del 10%; 4 menos de 20%; 14 menos de 40% y solo uno más del 50%; si consideramos el grupo con menos ejecución presupuestal, es evidente que no existe calidad de gasto; si medimos el grupo con mayor ejecución presupuestal, debemos preguntarle cuáles son los resultados tangibles en la región respecto de: Educación, salud materno neonatal, nutrición, TBC – VIH, mortalidad por emergencias y competitividad. Los resultados también se miden por el valor público, entonces, trasladamos la pregunta a los lectores y ciudadanos.

Durante la campaña electoral, al cuestionarle sobre la baja ejecución presupuestal en su paso por la municipalidad de Huanta, el gobernador utilizó el mismo argumento: “hay que medir la calidad de gasto”. Las evidencias sobre los resultados tangibles publicadas en un artículo en noviembre pasado evidenciaban que se había retrocedido en cuanto a la salud (anemia y DCI), educación, gestión de residuos sólidos, entre otros. Advertimos que, ante estas evidencias, el tercer argumento utilizado fue que los resultados se evidencian en los años siguientes a su gestión. ¿Será una premonición del argumento a utilizar en los próximos meses?

Gráfica 1
Fuente: MEF Amigable 08/06/2019

III

¿Licitación o administración directa? Un argumento interesante que esgrime el gobernador regional es que, en el afán de luchar contra la corrupción y priorizar la calidad de gasto, esta gestión evitará licitar las obras y priorizará la administración directa. Al respecto, el estudio "Círculo de la corrupción en los gobiernos regionales", elaborado por el Instituto de Ética y Desarrollo de la universidad Antonio Ruiz de Montoya, puso al descubierto la corrupción en todas sus etapas en el año 2018. De acuerdo a este estudio, hasta julio del año pasado se ha podido registrar 1,091 obras paralizadas en las regiones Cusco, Ayacucho, Moquegua, Piura y Madre de Dios por casos de corrupción. Además, de acuerdo al diario La República, que cita al portal Infobras de la Contraloría General de la República, advierte que, “de las obras paralizadas, 650 corresponden a administración directa y 314 por contrata, que afectan los servicios de salud, educación, agua y saneamiento, vivienda y carreteras”.

Esta situación evidencia un limitado enfoque de la lucha contra la corrupción; pues este problema no se agota con la ejecución directa de las obras, podría agravarla; la corrupción migra de una modalidad a otra, se inserta a lo largo de todo el proceso desde la agendación del problema público, el expediente técnico o elaboración de las bases, hasta el otorgamiento de la buena pro, ejecución del proyecto y la misma evaluación; se desarrolla dentro de la misma entidad a través de los funcionarios de confianza (en los distintos niveles) que provienen de la gestión anterior y que esta administración se empeña en mantenerlos pese a la promesa electorera de marcar distancia; también está en los funcionarios contratados y nombrados. Esta corrupción no se limita a la ejecución de la infraestructura, los encontramos también en otras formas como el pago de favores, tal como lo demuestra el proceso CAS 002 (https://bit.ly/2XyjePN), donde pareciera que al menos 3 de los puestos ofertados fueron direccionados. La lucha contra este mal no es (o no debería ser) un mero discurso, sino que esta debe ir acompañada de un conjunto de acciones efectivas y sucesivas, de mecanismos de control que desincentiven la corrupción en todo el proceso.

Pareciera que sus declaraciones dejan dudas o se desmoronan frente a las cifras y evidencia que se trata de sofismas, de razonamientos que aparentan ser correctos pero que en realidad se trataría de una exposición de premisas falsas o verdaderas cuya conclusión no es adecuada y que buscan confundir a la platea.

Grafica
Fuente: “El círculo de la corrupción en los gobiernos regionales”