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Una publicación de la asociación SER

¿Cómo explicar el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas?

En una reciente columna periodística, Mirko Lauer se adelantaba al cincuentenario del golpe de Estado del 3 de octubre de 1968, a cumplirse el miércoles de la próxima semana, comentando sobre la controvertida --nunca “controversial”-- actitud de las peruanas y peruanos de hoy respecto de esta efeméride.  Pareciera que medio siglo no es suficiente tiempo para entender y evaluar desapasionadamente los cambios que se impusieron al país durante los años del autoproclamado “Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas”.  Menos aún sopesar equilibradamente sus consecuencias a largo plazo.  Todos los habitantes del Perú somos herederos, querámoslo reconocer o no, de ese período de nuestra historia reciente.

Quizás una manera de aproximarse al problema histórico de ENTENDER el régimen militar presidido por el General Juan Velasco Alvarado [1910-1977], la famosa “Primera Fase” (1968-1975) de aquel gobierno militar, sea recurrir a las explicaciones de un observador extranjero.  Alguien a quien no se le pueda achacar tendenciosos intereses políticos en el presente que tergiversen sus apreciaciones sobre el pasado.  Aunque siempre se puede argumentar, especialmente en estos días de xenofobia peruana a flor de piel, que los extranjeros no entienden nuestras complejidades.  En particular si lo que dicen en sus análisis no termina gustándonos y nos obliga a REPENSAR lo que creemos saber de nosotros mismos y de nuestro pasado.

El historiador norteamericano Daniel M. Masterson [n.1945], especialista en Historia Latinoamericana del siglo XX, fue profesor de la Academia Naval de los EE.UU. en Annapolis, Maryland.  Sus investigaciones, enfocadas inicialmente en la relación entre militares y civiles en el Perú, comenzaron a mediados de la década de 1970.  En 1991 publicó su libro ‘Militarism and Politics in Latin America: Peru from Sánchez Cerro to Sendero Luminoso’, traducido como ‘Fuerza armada y sociedad en el Perú moderno: un estudio sobre relaciones civiles militares, 1930-2000’ (2001).

En otro libro suyo del 2009, en el que revisa la totalidad de la historia peruana, Masterson presenta una síntesis del gobierno militar velasquista en un capítulo titulado “De la reforma a la revolución en el Perú, 1948-1980” (cap. 7, pp. 149-183).  Esta perspectiva le permite entender los antecedentes del proceso iniciado en 1968, que compara con los regímenes militares contemporáneos en América Latina.  Lo primero que advierte son las sorprendentes particularidades del Velasquismo, en su momento y en su contexto internacional: “La gran anomalía de los militares radicales peruanos todavía no ha sido completamente explicada” (p. 149).  Veamos cómo contextúa Masterson el gobierno militar iniciado el 3 de octubre de 1968.

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“Durante las más de tres décadas que siguieron a la II Guerra Mundial [1939-1945], la nación peruana enfrentó una confrontación de las fuerzas sociales y económicas que estaban en juego [en el país] desde la Guerra del Pacífico [1879-1883].  El capitalismo había debilitado los lazos de las tradiciones comunitarias en la Sierra, y un creciente número de campesinos perdieron el control de sus tierras.  Mientras Lima se modernizaba, una gran inundación de migrantes de la Sierra hizo de la capital su nuevo hogar, modificando así la demografía del Perú para siempre.  Capitales extranjeros, especialmente de EE.UU., consolidaron su control sobre los principales sectores de la economía peruana, especialmente en la agricultura y las industrias extractivas.  Pero en su prisa por obtener ganancias estas [empresas] multinacionales se distanciaron de importantes sectores de los grupos dirigentes del Perú, especialmente de los nacionalistas más enérgicos en el ejército.  Ello causó una fuerte reacción de los militares reformistas radicales a partir de 1968.  Los partidos políticos populares estuvieron prohibidos durante la mayor parte de estas tres décadas, y todavía tuvieron que alcanzar una auténtica viabilidad en la política peruana.  El APRA, con sus dirigentes en prisión, reprimidos o en el exilio, era incapaz de alcanzar el poder político frente a una furiosa oposición, especialmente del ejército y la oligarquía.  Al final, las fuerzas armadas, comandadas por un grupo de radicales excesivamente confiados pero bienintencionados, trataron de rehacer el país en su propia --aunque más bien imprecisa-- imagen.  Fue Fidel Castro quien los describió “como un incendio en el cuartel de bomberos”.” [p. 149]

Por supuesto, a lo que se refería el líder comunista cubano era a la asombrosa situación de un gobierno militar latinoamericano --a lo largo del siglo XX usualmente los protectores del orden económico-social existente (el ejército como “perro guardián de la oligarquía”)--, dirigiendo masivas reformas para cambiar el orden económico y social en el Perú.

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En sus conclusiones al capítulo que venimos traduciendo, Masterson trata de presentar una visión balanceada del período 1948-1980 y del gobierno velasquista en particular.

“Esta época en la historia del Perú fue testigo del fin del dominio de la oligarquía, mientras amplios cambios demográficos reconfiguraban la sociedad y la política peruanas.  Las migraciones de la Sierra a las ciudades costeñas, principalmente Lima, cambiaron fundamentalmente a la ciudad capital y a otras ciudades como Trujillo y Arequipa.  Estas migraciones fueron motivadas por la modernización de la economía, que aún estaba mayormente orientada hacia el mercado internacional.  A la agricultura costeña, especialmente del azúcar y el algodón, le fue bastante bien hasta mediados de la década de 1960.  Sin embargo, estas actividades estaban dominadas por grandes productores apoyados por una significativa fuerza laboral residente y estacional.  El sector minero estaba aún dominado por [empresas] multinacionales extranjeras y plagadas de protestas laborales.  La mayor deficiencia que marcaba a la economía peruana era la falta de los inversionistas nacionales en apoyar la industrialización.  Este vacío era tan grande que la inversión industrial fue la principal prioridad del gobierno militar del General Velasco”. [p. 181]

“El APRA, dividida y llevada a la clandestinidad por la fallida revuelta naval en el Callao de octubre de 1948, realizó un significativo cambio ideológico hacia la derecha para poder establecer una coalición viable que le permitiera alcanzar el gobierno.  Esta ruta le fue negada al partido hasta que el General Morales Bermúdez llegó a un acuerdo con el APRA antes de las elecciones de 1978 a la Asamblea Constituyente.  Mientras tanto, invasiones de tierras, actividades guerrilleras, y las lecciones mundiales de la guerra por la independencia de Argelia [1954-1962], la Guerra de Vietnam [1955-1975], y más que otra cosa la amenaza de un régimen cubano apoyado por la Unión Soviética [entre 1961-1990], convenció a los militares de que tenían que impulsar cambios que evitaran una aparentemente inminente revolución social”. [p.181]

“El ‘Docenio militar’ fue testigo del primer intento sistemático de cambiar las estructuras económicas y sociales del Perú desde la llegada de los españoles en el siglo XVI.  Fundamentalmente, las iniciativas del régimen de Velasco estaban condenadas desde el principio, porque la participación popular sin una verdadera capacidad de tomar decisiones es un sinsentido.  Con todo la Reforma Agraria acabó con las injusticias del multicentenario sistema de haciendas”. [p.181]

“El intento del gobierno de Velasco de convertirse en el único administrador de la economía fue, en última instancia, muy ingenuo.  Quizás más que otros miembros del gobierno militar, el Ministro de Economía [Gral.] Morales Bermúdez sabía de las limitaciones y habilidades de los administradores militares.  Por ello fue una fuerza de control aunque moderada bajo Velasco.  Él, por supuesto, abandonó muchos de los fundamentos de la revolución cuando pasó a ser jefe del gobierno en agosto de 1975.  Pese a ello, el gobierno de Velasco terminó con el dominio del capital extranjero en el sector extractivo y en la agricultura comercial en poco más de un lustro.  Ningún gobierno anterior había sido capaz de hacerlo en todo el siglo XX”. [p. 181]

“Hubo represión política durante el ‘Docenio’.  Sin embargo, no fue en absoluto como la brutal violencia perpetrada contra sus propios ciudadanos ocurrida en otros países sudamericanos, donde los líderes militares bloquearon la necesidad de cambios con --en algunos casos-- la peor represión sistemática en la historia latinoamericana.  Entre los principales líderes del régimen de Velasco había una profunda preocupación por la justicia social y el bienestar del pueblo peruano.  Sus líderes simplemente trataron de hacer en siete años lo que ni siquiera se había intentado seriamente en toda la historia republicana del Perú.  Ciertamente estos generales fueron optimistas y visionarios; pero no fueron realistas.  Con todo, siempre debe recordarse el enorme contraste con las cárceles y cámaras de tortura de los regímenes militares en Argentina [1976-1983], Brasil [1964-1985] y Chile [1973-1990]”. [pp. 181-182].

 

Esta historia continuará.

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Traducido de: Daniel Masterson, ‘The History of Peru’ (Westport, Conn.: Greenwood Press, 2009).