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Una publicación de la asociación SER

COMUNICORE… NO estaba en el presupuesto

En el año 2009, Daniel Yovera encontró un pago extraño hecho por la Municipalidad Metropolitana de Lima a la empresa COMUNICORE. Este desembolso, efectuado durante la gestión de Luis Castañeda Lossio, se hizo por una deuda que el municipio mantenía con RELIMA, la compañía encargada del servicio de limpieza pública, acreencia adquirida por COMUNICORE. Este hecho despertó la sospecha de la Contraloría General de la República, que halló responsabilidad en la plana mayor del municipio limeño; del Ministerio Público, que inició una investigación contra los funcionarios y el propio Castañeda; y de algunos regidores de oposición en el Concejo de Lima.

En las últimas semanas, la Revista PODER sacó a la luz un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera que vincula este presunto caso de corrupción con lavado de activos, lo que mostraría el uso de fondos públicos para blanquear dinero presuntamente proveniente del narcotráfico; una posible y peligrosa “alianza” sobre la que tenemos que estar alertas.  A raíz de este hallazgo, el hoy candidato Castañeda, excluido – no exculpado – del proceso por corrupción en el caso COMUNICORE, ha salido a argumentar que los posibles delitos cometidos por “privados”, es decir RELIMA y COMUNICORE, no comprometen el comportamiento de los funcionarios municipales. Incluso afirmó que el pago a la mencionada empresa habría sido “planificado”.

En 2011, el Concejo Metropolitano de Lima creó una comisión investigadora para esclarecer cómo se permitió que la Municipalidad hiciera ese pago denunciado como irregular. Como fui parte de la comisión, puedo afirmar que lo señalado por Castañeda es falso y pretende ocultar lo que realmente ocurrió. Para la Comisión Investigadora, existen varias irregularidades cometidas durante la gestión de Castañeda:

Son tres operaciones, no sólo una. El irregular pago a COMUNICORE está asociado a dos actos previos, la renovación del contrato a RELIMA y la reestructuración de la deuda de la MML. El contrato de concesión de limpieza con RELIMA vencía el 2005 y la Municipalidad Metropolitana de Lima decidió renovarlo, sin procurar el equilibrio financiero que manda la ley y pese a que dicha empresa había incumplido varias obligaciones contractuales. Este proceso es complejo y para más detalle pueden ver el informe[1]. Para este artículo, basta señalar que la negociación de esta renovación arrancó a la par que la negociación de la deuda que luego adquiriría COMUNICORE a RELIMA.

La MML, una vez renovado el contrato de concesión de limpieza a RELIMA, inició una restructuración de deuda general y pidió al Concejo la aprobación de un endeudamiento por 87 millones, para cancelar viejas obligaciones pendientes y tener una mejor tasa de interés. Hasta ahí todo bien, PERO…una vez adquirida la nueva deuda, resultó que el cálculo “no era preciso” y que “sobraban” 21 millones de soles. Este “saldo” es el que se usó para pagar a COMUNICORE. Dos datos importantes: NUNCA se incluyó el pago a COMUNICORE en esa restructuración y NUNCA se informó al Concejo que se usaría ese fondo para el pago.  

Una deuda vendida por 14 millones es canjeada por 35 millones EN MENOS DE SEIS SEMANAS. Si la MML demoró nueve meses en negociar sus obligaciones con RELIMA, acordando el pago hasta en diez años, con un interés de 2.5%, COMUNICORE (que adquirió esa deuda por sólo 14 millones de soles) inició sus comunicaciones con la MML el 27 de diciembre de 2005 – recordemos que eran los días entre Navidad y Año Nuevo – y logró que le paguen 22 millones, es decir dos terceras partes de la deuda, en ocho días. El 4 de enero de 2006, Juan Blest, gerente financiero y mano derecha de Castañeda por más de 20 años, había autorizado ya dos desembolsos a las cuentas de COMUNICORE. Este gerente demoró sólo tres días en “evaluar la conveniencia” de este pago. Si el 27 de diciembre recibió la carta comunicando la compra de la deuda por COMUNICORE, el 30 de diciembre (un día antes de fin de año) respondió afirmando que pagaría el íntegro de la deuda. El 4 de enero, más de 22 millones ya estaban en el banco y, luego, entre el 31 de enero y el 6 de febrero, se pagaron los 13 millones restantes.

La Contraloría y el Ministerio Público han señalado claramente que este pago NO ESTABA AUTORIZADO por el Concejo de Lima; es decir, NO ESTABA PRESUPUESTADO y no fue planificado. Recién en marzo del 2006, el Concejo autorizó el pago. En aquella sesión NO SE INFORMÓ que el pago YA SE HABÍA REALIZADO.

Así las cosas, queda claro que este hecho fue IRREGULAR, nunca fue planificado y, si se confirma el hallazgo de la UIF, estaríamos hablando de corrupción ligada al narcotráfico, un hecho sobre el cual el candidato Castañeda no debería callar.


[1]https://marisaglave.lamula.pe/2014/08/25/comision-especial-investigadora-para-el-caso-relima-comunicore/marisaglave/