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Una publicación de la asociación SER
Abogada, secretaria ejecutiva adjunta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Demasiada impunidad

A Hitler Ananías Rojas González lo mataron de, por lo menos, 8 balazos. La Fiscalía no levantó el cadáver. Cuando la familia ya lo estaba velando un médico serumista acudió a realizarle la necropsia. Pocos días después, Alejandro Rodríguez, uno de sus asesinos, se entregó. Rodríguez dijo que lo mató en defensa propia. El Poder Judicial creyó en su palabra pese a no tener ninguna prueba de sustento, consideró que tantos balazos en el cuerpo de Rojas fueron producto de una legítima defensa y en menos de semanas sentenció este asesinato como homicidio simple. Rodríguez fue sentenciado a solo 6 años de cárcel y a pagar 30 mil soles de reparación civil.

Hitler Rojas era un líder ambiental de su comunidad en Celendín, Cajamarca. Deja 6 hijos menores de edad. Según el Poder Judicial su vida valía 30 mil soles. Pocos días después, también en Cajamarca, asesinaron a tres ronderos. No se sabe quiénes fueron los asesinos. Quizás nunca se sepa. El miedo en toda la zona está latente.

Según la Defensoría del Pueblo la cifra de los conflictos sociales no baja en los últimos años. En diciembre del año pasado se reportaron 211 conflictos. Solo en Cajamarca hubo 14. Otros departamentos registraron solo en el mes de diciembre incluso más de 20 conflictos: Apurímac (23) y Áncash (22). Los peruanos muertos por el uso abusivo de la fuerza por parte del Estado en estosconflictos sociales son demasiados. Casi 150 peruanos muertos desde el retorno a la democracia, 51 solo en este último gobierno. Todos estos crímenes continúan impunes. Y cada uno de los conflictos sociales en el país es un caldo de cultivo propicio para que sigan matando a más personas.

Los alcaldes, autoridades elegidas por votación popular, también están siendo asesinados. El año pasado asesinaron a Alberto Roque Cconislla, del distrito de Mara en Apurímac, a Francisco Ariza Espinoza de Samanco en Ancash y a Ronald Núñez Valdez de Paruro en Cusco. Muchos líderes ambientales también fueron asesinados. La impunidad en todos estos casos es desbordante.

Según el Ministerio de la Mujer, el año 2015 hubo 86 feminicidios. 86 mujeres muertas producto de la violencia y discriminación de género. Además de 175 tentativas de feminicidio, es decir 175 mujeres que a las justas se salvaron de morir asesinadas. Ninguno de estos casos tiene sentencia. Aún continúan impunes. Según este ministerio, entre los años 2012 y 2015 hubo 396 mujeres víctimas de feminicidio y 623 mujeres víctimas de tentativa de feminicidio. Así de crueles son solo las cifras.

Continuar detallando tantos asesinatos perpetrados en estos últimos años o solo el año pasado sería de nunca acabar, la criminalización de la protesta, el uso abusivo de la fuerza en los conflictos sociales, la discriminación hacia las mujeres, la corrupción, las mafias organizadas y la inseguridad ciudadana nos han desbordado.  Es como si nos hubiésemos adecuado a ver todos los días tantas muertes. Demasiadas peruanas y peruanos están siendo asesinados por todos estos fenómenos. Demasiada impunidad. La mayor parte de estos muertos son los más pobres, los de abajo, para quienes casi nunca llegará la justicia. Y si supuestamente llega, es solo una burla, como en el caso del asesinato de Hitler Rojas y los seis años de cárcel que ha recibido su asesino.

Frente a toda esta violencia los candidatos presidenciales vienen con un festival de propuestas. Muchos de ellos hablan e incluso llenan sus planes de gobierno con pseudopropuestas en materia de derechos humanos, para inmediatamente después proponer mano dura para frenar toda esta violencia. Saben que la represión no acaba con la violencia, pero saben que ofrecerla da votos. Total, también saben que mediante la represión los que más mueren son los más pobres.