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Una publicación de la asociación SER

El ataque a la SUNEDU es un golpe al país

Foto: Andina

Gabriel Gómez Tineo.  Antropólogo  de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga.

La situación de emergencia por la que atravesamos no puede ser pretexto para que la mediocridad jale agua para su molino. Ha costado mucho ganarle la batalla a la cultura  chicha de un sistema universitario, que fregó al país con una oferta educativa desastrosa, que fabricó profesionales a granel pero sin competencias ni perfiles ajustadoss a las necesidades del país. Un fracaso total que  solo servía para darte el cartón que certificara que uno era profesional, y cuyas consecuencias seguimos pagando, con profesionales sin calidades éticas, poco preparados y con mínimos criterios para aportar al desarrollo del territorio.

Disolver el sistema que tanto defendía la desaparecida Asamblea Nacional de Rectores costo mucho al país, hubo que pelearse con los lobbys con bancada propia, Y  los jóvenes estudiantes de las universidades públicas tuvieron que poner el pecho para exigir una educación de calidad. Y la SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria) ha venido haciendo bien su trabajo, regulando y garantizando por lo menos las Condiciones Básicas  de Calidad (CBC), para que la oferta formativa sea favorable para el usuario y el país. 

Aprovechar del pánico y la emergencia para proponer medidas retrogradas para el sistema universitario es lamentable, pero es lo que plantean ciertos congresista de las bancadas de “Podemos”, “Somos Perú”, “Fuerza Popular” y “Unión por el Perú”. Intereses subalternos para quienes es más importante la lealtad a sus lobbystas lucradores de la educación que la calidad de la educación. Una gran pena que tengamos padres de la patria,  que dan la espaldas al país. Desprestigiar el trabajo de la SUNEDU para tumbarla -con pretextos- es desleal a la necesidad del país. En tiempos de Pandemia por el covid–19 es cuando más necesitamos profesionales con competencias y perfiles adecuados para resolver los múltiples problemas que afrontamos. Sumar mediocridad a un país en crisis es una barbaridad que no se puede tolerar.

La propuesta de defender una educación de la calidad debe seguir siendo parte de nuestra política pública. Debemos estar vigilantes y tener como aliado a los estudiantes de las universidades que quieren a su país y exigen el derecho a una educación de calidad que nadie lo debe arrebatar. Mucho menos unos padres de la patria que se colocan al servicio de los mercenarios de la educación.

Nuestro sistema universitario apenas esta dando el primer paso a la calidad con el licenciamiento, la ruta para la oferta educativa de calidad todavía esta lejos; el siguiente paso es la acreditación y luego el tránsito a la mejora continua. Seria una gran pena que se destruya lo que se venia construyendo en el sistema de aseguramiento de la calidad. La riqueza de un país radica en que sus ciudadanos tengan las competencias para transformarlo positivamente y salir airosos de las crisis que se nos presentan. La pandemia que vivimos nos debería llamar a la reflexión, ya que se trata del destino del país, y quienes lo construimos somos su gente, sus profesionales, y si estos están mal formados, como desean algunos congresistas, nos espera un rotundo fracaso.  

gabo.gomeztineo@gmail.com