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Una publicación de la asociación SER

El desastre de la corrupción

El aniego de aguas residuales producido en San Juan de Lurigancho a la altura de la estación Pirámide del Sol de la Línea 1 del Metro de Lima es una metáfora desagradable pero precisa del impacto perverso de la corrupción que afecta a nuestro país y que, tal como ocurre en otros ámbitos, acaba generando sus peores consecuencias en los sectores sociales más desfavorecidos.

SI bien está pendiente dilucidar las responsabilidades específicas de un hecho que afecta a miles de personas, queda claro hasta el momento que el colapso de la infraestructura no obedece a hechos circunstanciales, sino a un trabajo deficiente realizado tanto por los actores privados que ejecutaron las obras aledañas como por las autoridades que tenían la responsabilidad de verificar la calidad de estas. Y al revisar los antecedentes de quienes estuvieron involucrados, encontramos a empresas y funcionarios públicos que son investigados como parte del caso Lava Jato, por lo que resulta más que probable que lo ocurrido sea un efecto más del sistema corrupto enquistado en la ejecución de obras de infraestructura.

En estas circunstancias cabe preguntarse si es que, más allá del trabajo que viene llevando a cabo el Ministerio Público para establecer las responsabilidades penales de quienes ocuparon cargos estatales vinculados a los grandes proyectos ejecutados durante los años pasados, ahora sí se cuenta con un sistema efectivo para evitar que la corrupción siga deteriorando las posibilidades de acceso a los servicios públicos de las grandes mayorías. Esta cuestión adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que buena parte del grupo de empresas constructoras involucradas en los casos de corrupción, continúa realizando sus actividades bajo la dirección de personas que actúan como si no tuvieran mucho que responder.

En Noticias SER esperamos una pronta solución al problema ocurrido en San Juan de Lurigancho y al mismo tiempo exigimos que todos los responsables reciban la sanción correspondiente. La lucha contra la corrupción no debe detenerse. Y debe ir más allá de enviar a la cárcel a quienes medraron y se aprovecharon de nuestra frágil institucionalidad. Urge que el Poder Ejecutivo disponga la revisión del estado de las obras hechas al amparo de la corrupción, para evitar que ocurran nuevos desastres.

Foto: Perú21