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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

El juego de los grandes actores globales en la escena latinoamericana

Existe la necesidad de hacer una articulación de los hechos que envuelven a los EE.UU, en el escenario global, tales como las tensiones con Irán, la posibilidad de la postulación de Trump a la reelección, los impactos de la guerra comercial con China, la implementación unilateral de sanciones por parte de la Casa Blanca, a partir de los sucesos particulares que ocurren en la región.

América Latina juega un rol -no preponderante- en la determinación de la política internacional, a partir de tres temas: el deterioro del ambiente, las consecuencias del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. En los tres temas, el rol de los países amazónicos es clave y los pueblos indígenas han alcanzado algunas victorias en la defensa de sus derechos colectivos, frente a la arremetida inmisericorde de las grandes empresas extractivas. Por el lado de la economía la mayoría de nuestros países son objeto de un franco estancamiento, cuando no desaceleración, que pone en riesgo la consecución de los Objetivos del Milenio, cuando no la capacidad de ingresar a la OECD.

Ocurren en nuestra región, sucesos de diversa naturaleza política, jurídica y económica, además de fenómenos no sujetos al control de los distintos regímenes existentes: tales como la dinámica del tráfico ilícito de drogas, la escalada de diversas formas de crimen organizado, una indetenible tasa de deforestación, que tienen en común, un menor control de actores estatales. A ello, se suma una evidente pérdida de manejo de los organismos multilaterales -políticos, comerciales y de seguridad-, que convierten el escenario hemisférico en poco previsible.

Además tenemos el incremento de la tensión por el endurecimiento de las políticas unilaterales frente al fenómeno migratorio hacia EE.UU, por parte del gobierno de Trump, que se caracteriza por sus contradicciones entre apertura y aislamiento. Así por ejemplo, los países de América Central (expulsores principales de migrantes), carecen de iniciativa y peso suficiente para hacer sentir su voz frente a este fenómeno, convirtiéndose en una amenaza para la seguridad de los EE.UU.

A nivel dela región hay elementos claves a tomar en cuenta: los primeros meses de la gestión de López Obrador en México, han traído una política de diferenciación y la negociación de medidas en sus fronteras, para conciliar la renegociación del TLC con EE.UU y Canadá y salvaguardar los intereses económicos mexicanos. De otro lado, las próximas elecciones de octubre  en Bolivia, serán determinantes en la continuidad del proyecto de Evo Morales y su proyección internacional. Por último, la crítica situación en Venezuela en medio de un débil dialogo entre las partes -auspiciado por Noruega- en Barbados, junto a las dificultades de los acuerdos del proceso de paz en Colombia, le otorgan un carácter preocupante a las tendencias regionales.

En nuestro país hay otros elementos a tomar en cuenta: la próxima realización del Gabinete Binacional Perú Colombia a finales de agosto, la visita de US “Comfort” al Perú, en el marco de Operación Hermandad para atender a migrantes venezolanos y ciudadanos peruanos, el  reciente arresto del ex presidente Toledo que pareciera ser fruto de una decisión negociada entre ambos gobiernos.

Pero hay otro actor global que se mueve en la región: el mantenimiento de militares rusos en Venezuela y las declaraciones sobre el carácter de estratégico de Caracas, para Moscú, le dan un alivio al régimen del presidente Maduro, de cara a la próxima Conferencia Internacional que debe acoger el gobierno peruano. Además la suscripción de convenios entre Rusia y Bolivia que incluye un Centro de investigación nuclear, se suma a la creciente presencia política y económica de China en varios países de la región, debilitando la tradicional hegemonía norteamericana.

En ese marco preocupante, la evolución de la mega investigación del caso Odebrecht tiene efectos catastróficos sobre la clase política de nuestros países y representa un serio retroceso en la consolidación del sistema democrático. Asimismo, la evolución y dinámicas del narcotráfico en la región son preocupantes en la medida que muestran una evidente capacidad de adecuación y recomposición, a pesar de los esfuerzos policiales y militares que se realizan para contrarrestarlo. Un escenario difícil, imprevisible y sujeto a posibles cambios imprevistos impulsados por actores internacionales que no gozan de la suficiente credibilidad y fiabilidad internacional.