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Una publicación de la asociación SER
Licenciado en Antropología Social por la UNSCH y actual estudiante de posgrado en Yeungnam University – Corea del Sur. Trabaja políticas públicas, desarrollo rural y conflictividad social.

El modelo asiático y su controversial origen

En la segunda mitad del siglo XX, las dictaduras fueron el común denominador de los países pobres: Latinoamérica no fue ajena a este fenómeno, entre la década del 50 y hasta los años 80, la mayoría de los países era gobernada por regímenes militares. Al otro lado del mundo, en Asía, también se vivía similar experiencia, y los regímenes de Corea del Sur y Singapur tienen una particular importancia.

Mientras que en Perú tomaba el poder, Juan Velasco Alvarado (1968), Corea del Sur y Singapur ya eran gobernados por Park Chung Hee (1961-1979) y Lee Kuan Yew (1959-1990), respectivamente. Ambos tienen un legado controversial y las discusiones respecto a sus gobiernos se mantienen hasta hoy. Mientras la mayoría de los regímenes autoritarios se dedicaron a usar el poder para imponer intereses particulares, los gobiernos de Park Chung Hee y Lee Kuan Yew están asociados con el éxito de sus países; de hecho, el segundo es llamado “El padre de Singapur”.

Tanto, Park Chung Hee como Lee Kuan Yew se propusieron pasar del subdesarrollo al desarrollo en solo una generación; para ello aplicaron políticas agresivas de industrialización, la generación de capitales, la mejora de la educación y las condiciones de vida en las zonas rurales. Respecto a este último, destaca el modelo coreano, donde se promovió la participación de la propia población a través del programa Saemaul Undong, cuyo objetivo principal fue construir infraestructura básica (puentes, escuelas, sistemas de agua, caminos, etc.) a través de lo que, en Perú, llamamos “faenas comunales”.

Durante estos regímenes, el PBI creció, en promedio, por encima del 10% y el PBI per cápita, en 30 años (1960 - 1990), para el caso de Corea del Sur se multiplico por más de 60 y el de Singapur por más de 40. Sólo para darnos cuenta de la diferencia con nuestra región, para Perú solo cambió en 4 y para Chile, el referente da muchos, cambió en 8; durante la dictadura de Pinochet (17 años) solo cambió en 1.6; al igual que en Perú, durante la dictadura de Fujimori (1990 - 2000).

Actualmente, tanto Singapur y Corea del Sur son referentes en el mundo, siendo líderes en el campo tecnológico y educativo, los dos pilares claves para lograr el nivel de desarrollo que hoy ostentan. De hecho, Corea y Singapur son los líderes mundiales en el ranking de medición de la calidad educativa, y Singapur cuenta con una universidad en el puesto 11 del ranking mundial 2019, elaborado por QS y cuya Escuela de Posgrado en Políticas Publicas lleva el nombre de Lee Kuan Yew.

Los números de los regímenes autoritarios o dictatoriales pueden ser buenos o malos, sin embargo, la vulneración de derechos siempre será una constante difícil de borrar. Los gobiernos de Park Chung Hee y Lee Kuan Yew no fueron ajenos a ello y solo así pudieron mantenerse en el cargo por tanto tiempo. Durante sus gobiernos, la libertad de expresión, la formación de partidos de oposición, las elecciones transparentes, entre otros derechos, estuvieron limitadas.

Estas dos experiencias ponen en cuestión, la posibilidad de pasar del subdesarrollo al desarrollo, en corto tiempo, sin afectar algunas libertades y derechos; además, cabe preguntarse si las personas son capaces de sacrificar algunas libertades a cambio de mejorar las condiciones de vida de sus hogares y su comunidad. Esto en un contexto, donde las dictaduras no son cosa del pasado, en los países en vías de desarrollo e incluso en los desarrollados, el incremento de gobiernos o partidos con un discurso anti derechos es notorio, lo que abre un nuevos retos sobre el desarrollo, la seguridad y los derechos.