Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Antropólogo, egresado de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, activista promotor de Derechos Humanos.

El reto de la educación intercultural

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

A lo largo de la historia de la enseñanza-aprendizaje, la metodología del docente siempre se caracterizó por hacer que el docente logre los mejores resultados de aprendizaje. En contextos multiculturales y multiétnicos como el peruano, es un reto que la práctica pedagógica se constituya como una posibilidad de aprendizaje poderoso. Y sigue siendo una deuda histórica la promoción de un sistema educativo intercultural que sea capaz de contribuir a cerrar las brechas de oportunidades a las que no acceden la poblaciones indígenas y las minorías étnicas. En un sistema educativo monocultural el aprendizaje termina siendo un privilegio.

Una realidad tan necesaria que demanda replantear la practica pedagógica

Las 47 lenguas originarias que alberga el territorio peruano son una muestra de nuestra diversidad, y nos habla de por lo menos 47 culturas y formas diferentes de entender el mundo. El proceso histórico de colonización y extirpación de idolatrías no pudo acabar con ellas que luego de 500 años de resistencia siguen vigentes y luchando por sobrevivir. Y enfrentan procesos de etnocidio y epistemicidio que fueron  y siguen siendo prácticas del Estado que se ejecutan a través del Ministerio de Educación con políticas pensadas en enseñar solo una cultura.

La ciudad de Lima alberga un porcentaje alto de personas que hablan lenguas originarias. Entonces ¿no se supone que el dialogo y la comunicación cotidiana debería ser en estas lenguas? ¿no se supone que nuestro sistema educativo debe prestar el servicio tomando en cuenta esta realidad multilingüistica?

El estudio que hizo Fidel Tubino (2016) puso en evidencia una realidad en la que la gente solo habla el quechua o algún idioma originario en la noche y en los mercados como Santa Anita. Se asume que hablar una lengua originaria sigue siendo objeto de discriminación y por eso su práctica se reduce a espacios informales. Un país con una riqueza milenaria y gran diversidad no debe arrinconar a que sus pobladores vivan en un negacionismo forzado y cruel. Cuando me encuentro en Lima ¿por qué tengo que avergonzarme de hablar mi lengua materna como el quechua? Y es que si lo hago la gente me ve como si fuera un salvaje y por ende me  inferiorizan y me estigmatizan con su racismo y sus estereotipos discriminatorios. 

La hegemonía cultural de la que hablaba el filósofo Italiano Antonio Gramsci tiene mucho eco en este proceso social, donde una cultura dominante desde la invasión española se asume como la correcta y se plantea desde una idea de superioridad que manda reproducir prácticas occidentales. Las ideas y las formas de ver el mundo se “blanquean” o se occidentalizan,  creyendo que al copiar esos  estilos de vida nos volvemos una mejor sociedad.

El sistema educativo que se imparte desde el Estado es consciente de esta realidad y hasta ahora no tiene una respuesta adecuada y pertinente. Si bien se habla de una política educativa con un enfoque intercultural bilingüe -que se viene trabajando en las zonas rurales de varias regiones del país- aún hay docentes que no comprenden la real dimensión de dicho enfoque. Los docentes creen que enseñar con enfoque intercultural bilingüe es saber hablar el idioma nativo, soslayando todo el universo simbólico de la cultura. Mientras se crea que la cultura del otro no es valida o es inferior todo intento de formar ciudadanos con valores será estéril.   Comprender la dimensión cultural es fundamental en toda practica pedagógica y tener como eje de enseñanza esta dimensión es asumir con seriedad la interculturalidad en la enseñanza-aprendizaje.

El país necesita docentes que tengan el perfil y las competencias interculturales para cerrar las brechas históricas con las culturas originarias. Un ciudadano que cuando ve a un ciudadano diferente asume que es inferior y salvaje confirma que nuestro Estado no está haciendo bien su trabajo y no está orientando bien la política educativa.

Una visión de la interculturalidad desde la pedagogía

Formar docentes con competencias interculturales sigue siendo una deuda pendiente en nuestro país. Las regiones que vienen implementando currículas con enfoque intercultural  bilingüe apenas están comprendiendo la interculturalidad  como una propuesta pedagógica y ética para el desarrollo. La formación intercultural pasa desde hacer juicios propios sobre quienes somos y quienes están a nuestro alrededor y cómo interactuamos con ellos y si somos parte del grupo de los privilegiados o de las minorías. Conocernos y conocer a los otros debe ser el punto de partida para una practica pedagógica intercultural.

Es por ello que el modelo de la didáctica intercultural asume por lo menos estas competencias y conocimientos para un mejor desempeño en la elaboración de un currículo que apunte a la formación de ciudadanos con valores éticos y libres de todas la taras y prejuicios de la discriminación.

Un Modelo Didáctico Intercultural nos asegura una formación pertinente que pueda brindar mejores competencias a los docentes formadores. Un docente libre de taras y prejuicios sobre las diferencias, y que promueve el respeto y la tolerancia a los otros asegura una enseñanza mejor. En una sociedad y cultura cargada de discriminación y racismo el docente es clave para frenar la normalización de la segregación.

En una cultura como la nuestra se asume que los otros son inferiores per sé, sobre todo cuando hay instituciones que avalan estas prácticas; por ejemplo un sector de la iglesia asume que a las poblaciones indígenas se les debe evangelizar o los medios de comunicación que emiten programas de humor claramente racistas como La paisana Jacinta son una clara muestra de ello.  Y los docentes con una formación adecuada son claves para enfrentar los prejuicios sembrados por estas instituciones.

Asumir la interculturalidad debe ser menester para todos los ciudadanos sin importar  que profesión tengan.  Si tenemos la oportunidad de ser formados con enfoque intercultural bilingüe asumiremos las diferencias con mucha responsabilidad y libres de prejuicios.