Skip to main content
Una publicación de la asociación SER
Doctor en Antropología con Mención en Estudios Andinos. Magíster en Gobierno y Políticas Públicas. Consultor en gestión pública, gobernabilidad local, ambiente, cultura y manejo de conflictos.

¿Es posible un desarrollo sostenible para Madre de Dios?

© Enrique Castro-Mendívil 

El 19 de febrero efectivos policiales y militares asumieron el control de “La  Pampa”, el sector que simboliza más que ninguno la degradación ambiental y social en Madre de Dios, y que es producto de una minería ilegal que ha actuado impunemente durante varios decenios. Esta acción gubernamental forma parte de la declaratoria de emergencia impuesta a cuatro distritos de este departamento por 60 días (Las Piedras, Tambopata, Laberinto e Inambari). Esta vez, según afirman las autoridades competentes, no será más de lo mismo, sino que habrá una intervención para dar una solución integral y de mediano plazo a la problemática generada por esta actividad extractiva ilícita que involucra -directa o indirectamente- a más de 35,000 personas, que no parecen estar muy dispuestas a realizar otros emprendimientos económicos, lo que puede llevar a nuevos conflictos.

La propuesta del gobierno tiene un discurso y una intención muy expectante y auspiciosa, aun cuando se inició con una filtracion de información sobre la presencia militar, que permitió según se señala, que se desarme y ponga a buen recaudo la mayoría de las dragas y equipos destinados a la extracción ilegal. Este hecho forma parte de la corrupción que compromete a buena parte del aparato estatal, en zonas como Madre de Dios (o en el VRAEM, si pensamos en el narcotráfico), en las que el atractivo económico que genera la acción ilícita desnuda más la precariedad, la ineficiencia y la escasa probidad de nuestro Estado. Este es otro factor que debería considerarse en las estrategias que intenta desplegar el gobierno.

La propuesta del gobierno señala montos de inversión pública, empezando con 100 millones de soles para destinarse en promoción de cultivos como cacao, plátano, castaña, y llegando a 250 millones en 15 años de intervención. Sobre los plazos y costos para estas actividades, incluyendo la restauración de ecosistemas y de reforestación, para algunos actores son cifras especulativas y, para otros escépticos, son simplemente acciones bien intencionadas. En cualquier caso, las inversiones que puedan considerarse dependerán de lo que se proyecte hacer en Madre de Dios y en ello entran en juego políticas de interés nacional, institucionalidad eficiente, inversiones sostenidas, sólidas coordinaciones intersectoriales e intergubernamentales, como afirma el nuevo Director Ejecutivo de SERFOR, así como fuertes alianzas entre la sociedad, el gobierno y el mercado.

De otro lado, una expresión de la Ministra del Ambiente: “el capital más importante que tiene la región Madre de Dios es su capital natural, que hoy está amenazado", nos lleva a hacer una reflexión sobre lo que debería hacerse en este departamento para que realmente se generen las condiciones no solo de protección de su invalorable biodiversidad, sino para aprovecharla en el marco de una propuesta de sostenibilidad.

La primera condición es saber lo que se quiere hacer y eso significa visión de futuro. En el Perú no la tenemos y menos para este rico territorio. Pues hay que crearla. Propongo una visión: Hacer de Madre de Dios la Costa Rica peruana, poniendo en valor social su biodiversidad, en un marco de gobernanza democrática, inclusión y equidad intercultural y de género. En tal sentido el reto para y en Madre de Dios es construir desarrollo sostenible desde un proyecto territorial que se plantee no solo enfrentar la minería ilegal sino todas las prácticas ilícitas conexas: tráfico de madera, fauna y flora, narcotráfico, y con ello erradicar la agresión a los pueblos indígenas, el despojo de sus territorios, la contaminación de sus aguas, así como la trata y toda forma de violencia contra las mujeres, la prostitución y la inseguridad social generalizada.

Solo como una breve información. Costa Rica, país de 51,000 km2 recibe más de 2.4 millones de turistas al año para disfrutar de su riqueza natural paisajística. Todo el Perú no llega optimistamente a más de 4 millones al año de visitantes anuales en un territorio más de 20 veces mayor que Costa Rica. Y si nos referimos a Madre de Dios, se trata de un departamento de 85,000 km2 que contiene una enorme riqueza natural[1]. Posee el mayor porcentaje (45%) de su territorio bajo alguna categoría de Áreas Naturales Protegidas (ANP), es el segundo departamento, luego de Loreto, con mayor extensión de ANP (3.8 millones de hectáreas), correspondiendo a un 30% del total nacional de ANP del país[2]. Ese atractivo de biodiversidad permitió en el año 2017 la presencia de unos 350,000 turistas nacionales y 87,000 extranjeros, siendo una de las 5 regiones más visitadas en el Perú.

¿Cuánto potencial turístico se puede esperar de Madre de Dios? ¿Cuántas de las diversas actividades productivas del departamento podrían potenciarse al concatenarse con una dinámica turística inclusiva convertida en política pública de interés y prioridad nacional, desde un enfoque de manejo agrosilvopastoril apropiado para estos ecosistemas tropicales? Sumemos a estas actividades productivas los beneficios ambientales que permitan contribuir a reducir la producción de gases de efecto invernadero, considerando que los bosques de este departamento constituyen reservorios de más de 400 millones de toneladas de carbono. ¿Por qué no pensar en hacer de esa mitad de Madre de Dios constituida por ANP lo que se pretendió lograr con el frustrado Yasuní en Ecuador?

Es desde la búsqueda de una visión de desarrollo, como la que se propone, que habría que ubicar las acciones de erradicación de la minería ilegal y que no se trata de cualquier actividad económica. Se calcula en más de 10 TM anuales de extracción de oro aluvial, que movilizan más de 500 millones de dólares, con todo lo que eso implica de economía ilegal, controlando mafiosamente diversos poderes del Estado. Por lo tanto, no parecen suficientes las medidas de interdicción ni los planes esbozados por el gobierno para enfrentar una realidad que forma parte de un escenario de país cuya economía es sustancialmente informal (e ilegal), y que además requiere de soluciones integrales y no sectoriales. De igual manera, hay que considerar los datos acerca de las diversas causas de la degradación forestal y no solo la originada por la minería ilegal. Del 2001 al 2017 se han deforestado en Madre de Dios unas 187,000 hectáreas (Geobosques). Según el Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), la minería aurífera ha deforestado unas 95,750 hectáreas en los últimos 32 años y en la actualidad es responsable del 38% de la destrucción forestal. Además del terrible impacto de degradación y de otros componentes socioambientales y económicos que produce la minería ilegal, persiste la agricultura migratoria, la tala ilegal de maderas finas y en los últimos años la construcción de la tan cuestionada Interoceánica Sur cuya fase de construcción (2006-2011) contribuyó al incremento de la tasa de deforestación en un 425 % según CINCIA. Se podría afirmar con gran preocupación que el grueso del PBI departamental se sustenta en actividades económicas ilícitas y corruptas.

Es decir, además del factor crítico del comportamiento de la minería ilegal sobre el desarrollo de Madre de Dios, hay que ponderar otros aspectos que forman parte de un diagnóstico que pone en riesgo el aprovechamiento sostenible de su biodiversidad: pérdida de cobertura vegetal; deforestación por agricultura legal e ilegal (migratoria) en suelos sin aptitud agrícola; degradación del bosque por extracción forestal sin manejo y sin reposición; incremento de los peligros de incendios forestales; caza ilegal para comercio de carne, cueros y pieles y, en especial, tráfico de animales vivos; pesca abusiva, frecuentemente con implementos ilegales, dinamita y tóxicos; erosión de suelos, por deforestación en laderas y mal manejo de suelos; contaminación química de suelos y agua por abuso de agroquímicos o a consecuencia de minería; ocupación desordenada del territorio; superposición de derechos de uso de la tierra; ausencia de políticas crediticias sectoriales; aumento de la migración por las actividades ilegales; proliferación de cultivos ilegales (coca).

En síntesis, e intentando hacer un aporte, se trata de aprovechar la reciente intervención del gobierno para hacer frente a la minería ilegal, extendiendo y profundizando los propósitos plausiblemente esgrimidos. Si se pretenden resultados sostenibles se requiere construir una visión de futuro y apostar por ella, para que en ese marco se implementen las acciones en diversos niveles y plazos. Actividades ilegales vinculadas a la minería narcotráfico, la extracción maderera, el tráfico de fauna y flora, entre otras, solo podrán ser superadas con alternativas que generen oportunidades sociales y económicas a las poblaciones inmersas en esas redes ilícitas principalmente por carencia de oportunidades laborales, desde una perspectiva de aprovechamiento sostenible de la biodiversidad de Madre de Dios. De lo contrario, seguiremos perdiendo oportunidades para millones de hombres y mujeres, además de deteriorar crecientemente la base material de satisfacción de necesidades de futuras generaciones.

Un proyecto sostenible y de largo plazo para Madre de Dios no debe ser visto como una utopía sino como una ambición viable si se logra la voluntad política nacional para emprenderla, y ello incluye el aprovechamiento de recursos que el mundo globalizado posee para hacer frente al cambio climático. Podrá ser también un justo reconocimiento a las mujeres y hombres que han ofrendado sus vidas en defensa de los bosques y los territorios indígenas.

 

-------------

[1] Según la Estrategia Regional de Diversidad Biológica de Madre de Dios 2014 - 2021, existe un total de 2,429 especies de plantas, 755 especies de aves, 259 especies de peces, 214 especies de mamíferos, 124 especies de anfibios y 123 especies de reptiles.

[2] Posee Parques Nacionales como la Reserva Nacional Tambopata, el Parque Nacional Bahuaja Sonene, el Parque Nacional Alto Purús, el Parque Nacional del Manu, la Reserva Comunal Amarakaeri, la Reserva Comunal Purús y áreas de conservación privada.