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Una publicación de la asociación SER

La agonía de los pueblos del ande

En los albores del siglo XXI los pueblos del sur de la región de Ayacucho además de experimentar la migración de sus habitantes que prefieren vivir en las ciudades y los efectos del calentamiento global, atraviesan tres problemas latentes: El incremento del alcoholismo; la desintegración y la ineficiencia de sus alcaldes.

Si hace unas décadas muchos pueblos de la provincia de Huancasancos fueron afectados por el accionar nefasto de Sendero Luminoso y las fuerzas del Estado, la plaga de los últimos años es el consumo ilimitado del alcohol. En los pueblos más humildes la venta del alcohol se va incrementando y tiene víctimas jóvenes. En la comunidad de Carapo, los últimos cinco muertos fueron ocasionados por el consumo irrestricto del alcohol y desgraciadamente en su mayoría son menores de 35 años de edad.

Paradójicamente, las carreteras que se construyeron con el afán de desarrollar la integración de los pueblos con los mercados regionales y nacionales terminan desintegrando a los pueblos. La carretera que une la ciudad de Huamanga con la provincia de Huancasancos ha dejado excluido  a los pueblos de Taulli, Manchiri, Portacruz, Carapo, Huarcaya, Lucanamarca y otros. Las empresas que cubren esta ruta, Ayacucho Tours y Tinka Tours arriban a los pueblos mencionados mínimamente con dos pasajeros. Caso contrario, para viajar a la ciudad de Huamanga los pobladores se trasladan a la carretera principal para esperar a las empresas y al retornar, al no haber pasajeros los pobladores son abandonados en las carreteras y emprenden una caminata de media o una hora para llegar a sus pueblos. Sobre todo, esta situación afecta al desarrollo de la economía local, puesto que no ayuda llevar los pocos productos locales al mercado regional o nacional. 

Por otro lado, en los pueblos que más se requiere de la construcción de obras al servicio de la comunidad y con proyecciones al futuro, algunos alcaldes mandan a construir obras inaprovechables. Por ejemplo; en el pueblo de Carapo, el exalcalde Román de la Cruz Rojas mandó a construir un estadio a las riberas de los ríos Qillumayu y Qaracha y actualmente se encuentra inutilizado. La referida obra se realizó sin tomar en cuenta las opiniones de los comuneros. Un comunero, dijo: “nosotros en las reuniones le dijimos que la construcción de un estadio a la ribera del río corría riesgo de ser afecto por la crecida, pero no nos hizo caso”. Definitivamente, las crecidas del río inhabilitaron el estadio y es una obra perdida.

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Asimismo, en Carapo el parque está inconcluso y fue iniciado durante el periodo del exalcalde Deciderio Pillhuamán, quien ahora es alcalde en el distrito de Sancos. La obra del mejoramiento del parque fue mediante los fondos de Trabaja Perú y en la actualidad se encuentra en peritaje por parte de la Contraloría y tras ello pasará a la Fiscalía de Anticorrupción para dar el informe final de la obra inconclusa.

En estos días que ya empieza la fiebre por las elecciones municipales, donde en un pueblo que bordea los 5 a 10 mil habitantes se presentan entre 5 a 7 candidatos, el control del incremento del alcoholismo y la salud de los pobladores tiene que ser un tema de vital importancia. Del mismo modo, para los futuros alcaldes la integración de los pueblos a los mercados regionales y nacionales es un desafío pendiente, de lo contrario la economía local seguirá siendo aislada. Asimismo, las obras tienen que ser construidas pensando en el futuro y deben culminase en los plazos que se han determinado.