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Una publicación de la asociación SER
Abogada y especialista en gestión pública

La hora de la agricultura familiar

Foto ©Luisenrrique Becerra | Noticias SER

El día del campesino, no debería ser sólo un reconocimiento trivial, con representaciones y discursos a medio hacer. Considerando que el “agro es la segunda fuente generadora de divisas”[1] en nuestro país, este día debería de marcar la pauta para proyectarnos en la materia y medir nuestro avance en producción, diversidad, y exportación.

Según los datos del último Censo Nacional Agropecuario del 2012, la “Agricultura Familiar representa el 97% del total de las más de 2.2 millones de Unidades Agropecuarias (UA); y, en algunos departamentos del país, esta tasa asciende a casi el 100%. Asimismo, en la Agricultura Familiar laboran más de 3 millones (83%) de los 3.8 millones de trabajadores agrícolas. Incluso, en seis departamentos del país los trabajadores agrícolas representan más del 50% del total departamental, y en otros siete supera el 30%.”[2]

El MINAGRI, ha señalado que pese a los impactos del Niño Costero, el sector ha tenido un avance positivo, y que en los últimos años hay un aumento en la producción agrícola. Sin embargo, es posible que el campesino no lo vea de esa forma, por dos situaciones cotidianas, el limitado acceso al agua y los efectos del cambio climático. Debe sumarse a ello, la migración  de los jóvenes hacia las ciudades, en busca de estudios y una mejor calidad de vida, que va dejando el manejo del agro en manos de adultos mayores, lo que a largo plazo, puede resultar un peligro para una actividad económica que nos mantiene a todos. Por ello es necesario cuestionarse ¿Qué está haciendo el Estado para que los jóvenes regresemos a trabajar en el campo, y mantengamos una producción orgánica?

Si la agricultura familiar es el núcleo de la producción, MINAGRI así como los diferentes niveles de gobierno deberían apostar por mejorar la tecnología, hacer capacitaciones, fortalecimiento a los agricultores, reforzar la agricultura ancestral y promover la innovación en la producción orgánica; finalmente es el campo el que mantiene las demás actividades económicos, porque oro no comemos.

Finalmente debo reconocer la labor de todos aquellos hombres y mujeres que dedican su vida al campo, y por los cuales seguimos en actividad, por quienes emprenden y obtienen un mejor producto, por su solidaridad entre ellos para reeducarse y compartir conocimiento; y un agradecimiento especial a Lino Gálvez de Bambamarca, quien pese a vivir en una provincia donde se enfrentan la actividad minera y agrícola, busca cada día producir más y mejor, y esa es su forma de protesta.

 

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[1]                    https://elperuano.pe/noticia-agro-es-segunda-fuente-generadora-divisas-62643.aspx

[2]                    INEI 2012 Encuesta Nacional de Hogares – Estrategia Nacional de Agricultura Familiar 2015-2021 – Ministerio de Agricultura y Riego.