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Una publicación de la asociación SER

La hora de la ciudadanía

Finalmente ha llegado la hora en la que peruanos y peruanas decidamos sobre las 4 reformas constitucionales consideradas fundamentales por el gobierno para avanzar en la solución de los graves problemas que afectan al sistema de administración de justicia y al sistema político.

Este domingo 9 de diciembre, finalmente nos pronunciaremos, en primer lugar, sobre la aprobación o no de la creación de la Junta Nacional de Justicia como organismo que debe reemplazar al cuestionado Consejo Nacional de la Magistratura, que fue capturado por redes corruptas que convirtieron el nombramiento de jueces y fiscales en una cloaca donde lo más importante eran los intereses de los "hermanitos" y sus aliados políticos. Urge por tanto dar paso a una nueva entidad cuyos integrantes tendrán la tarea de dotar al Poder Judicial, el Ministerio Público y la Oficina Nacional de Procesos Electorales de funcionarios y funcionarias cuya probidad y compromiso los aleje de la corrupción y el favoritismo político.

El segundo tema se refiere al financiamiento de los partidos políticos que, como lo demuestra el proceso seguido contra Keiko Fujimori y otros integrantes de Fuerza Popular, ha estado plagado de irregularidades e ilícitos tendientes a ocultar la identidad de los aportantes, recibir recursos mayores a los autorizados por ley e inclusive recibir dinero de fuentes ilegales. Esta situación debe cambiar y es buen punto de inicio establecer que el financiamiento debe estar regido por la transparencia y el establecimiento de mecanismos de verificación, fiscalización, control y sanción, además de fijar reglas más claras para la obtención de recursos privados y establecer responsabilidades administrativas, civiles y penales por el financiamiento ilegal.

El siguiente punto del referéndum es la no reelección inmediata de los congresistas, una medida cuya eficacia para mejorar la calidad de la representación política es cuestionada por la mayoría de especialistas dado el impacto negativo que tendrá en la construcción de las carreras políticas y la obtención de experiencia, lo que obstaculizará más el fortalecimiento de los ya de por sí débiles partidos políticos. Si bien es cierto el Congreso en su conjunto ha hecho poco para ganarse el afecto de la ciudadanía y la actuación individual de algunos parlamentarios merece ser censurada, en principio debería corresponder al electorado decidir si un congresista puede o no ser reelegido en base a sus méritos o deméritos. En realidad hubiera sido deseable diseñar otros mecanismos para enfrentar la baja legitimidad parlamentaria como restringir la inmunidad, establecer una comisión de ética formada por personas ajenas al Congreso e inclusive si se trata de buscar la renovación de la clase política pudo haberse restringido el número de reelecciones o disponer la renovación parcial del Congreso cada dos o tres años.

La cuarta pregunta del referéndum es el retorno de la bicameralidad con lo que el Congreso pasaría a estar conformado por una cámara de 130 diputados y 50 senadores. Si bien esta propuesta fue inicialmente defendida por el gobierno, éste modificó su posición debido a los cambios incorporados en los mecanismos de censura y confianza del gabinete que afectan la capacidad del Poder Ejecutivo de disolver el Congreso de la República. Como en el caso de la no reelección, tampoco existe evidencia de que un Parlamento bicameral mejore la calidad de las leyes o incremente la legitimidad de la clase política, lo que sumado al desbalance de poderes propuesto por el APRA y el fujimorismo, convierte a esta propuesta en un riesgo para la institucionalidad democrática del país.

Un aspecto final a ser mencionado es la escasa difusión y debate público que ha existido sobre las temas mencionados, pudiendo afirmarse que la gran mayoría de la ciudadanía asistirá a las urnas animada sobre todo por la popularidad que ostenta el Presidente Martín Vizcarra pero sin tener una idea clara sobre las razones para votar por el SI o por el NO. Si bien es cierto el mandatario ha señalado que el referéndum buscaba la participación activa de la ciudadanía en la solución de los problemas que afectan la justicia y la política, ello no ha ocurrido hasta el momento ya que las posiciones sobre la consulta ciudadana responden más a la simpatía o antipatía coyuntural que despiertan el gobierno y la oposición, convirtiendo al referéndum en una suerte de plebiscito sobre la gestión del presidente y de sus opositores.

En Noticias SER alentamos a nuestros lectores y lectoras a asistir a los centros de votación para ejercer su derecho ciudadano emitiendo un voto informado y responsable, siendo conscientes de que el referéndum es apenas el primer paso en el camino del fortalecimiento de la democracia, el establecimiento de una justicia honesta y la erradicación de las mafias corruptas que han capturado el Estado.