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Una publicación de la asociación SER
Antropólogo con maestría en ciencia política.

La reforma política en el partidor

Foto: RPP

Con algo de demora, el gobierno presentó al Congreso los proyectos de ley que preparó la Comisión de Reforma Política designada por el presidente Vizcarra. Con este hecho se inicia formalmente la discusión de un tema que todos los actores señalan como necesaria, pero que en la práctica ninguna organización política ha asumido con la seriedad que amerita. Comparto un breve repaso a la ubicación de los distintos actores frente a esta agenda.

Presidente Martín Vizcarra. Le corresponde el mérito de la iniciativa primera, que se expresó en la decisión de conformar una comisión que desarrolle las propuestas. Con el paso del tiempo, más específicamente después de su triunfo en el referéndum de diciembre, se fue desdibujando el liderazgo que mostró el año pasado, y con ello el impulso a las reformas que formaban parte de su núcleo discursivo. En su último mensaje retoma el tema. Habrá que ver si mantiene el impulso.

Salvador del Solar. En un contexto en el cual el Premier sigue buscando una narrativa convincente, no pareciera que las propuestas de reforma política encajen con comodidad en el discurso que ha ido planteando. Como en otros temas, está por verse qué importancia le otorga a este asunto. Por ejemplo: ¿será firme ante el Congreso cuando sea necesario (y esto puede ser muy pronto) exigir avances en la discusión y aprobación de estas reformas? Habrá quienes le sugieran que este tipo de confrontaciones no le hacen bien al gobierno. Teniendo en cuenta la experiencia de los últimos años, sin este tipo de gestos parece bastante difícil lograr algo con este Congreso.

Comisión de Reforma Política. Formalmente está desactivada. Por ahora, solo Fernando Tuesta, quien la presidió, y Martín Tanaka, y algo menos Milagros Campos, están activos en la necesaria tarea de explicar y defender las propuestas presentadas en todos los foros posibles. Su insistencia en la aprobación del paquete completo de reformas chocará pronto con una dinámica parlamentaria acostumbrada a fragmentar este tipo de iniciativas.

Congreso. El fujimorismo, al igual que en otros temas, se presenta remolón para asumir esta agenda. En mi opinión, no le interesa, en parte porque afecta sus prácticas políticas, y también porque no está en disposición de concederle victoria alguna al gobierno. Mientras no cambie la composición de las comisiones, probablemente será muy poco lo que se pueda avanzar, menos aún si el gobierno no alienta con firmeza el debate. Las demás bancadas no tienen la fuerza suficiente para marcar la agenda (y en algunos casos comparten el mismo desinterés del fujimorismo). No parece haber operadores políticos que movilicen esta discusión, y Daniel Salaverry, desmarcándose de su juego en pared con el gobierno, tampoco parece muy interesado en asumir tamaña carga.

Medios y sociedad civil. Como en tantos otros temas, el empuje de estos actores será decisivo. Es difícil que se convoquen movilizaciones callejeras en apoyo a las reformas, pero las columnas de opinión, la cobertura periodística y la incidencia de las organizaciones de sociedad civil se han mostrado en otras oportunidades movilizadoras de voluntades políticas y de triunfos impensados. Tendrá que ser así también en esta oportunidad.

 

Twitter: @RivasJairo