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Una publicación de la asociación SER

La segunda caída de PPK

Foto: Perú 21

La detención preliminar dictada en contra del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, pone nuevamente en el centro de la atención mediática la lucha contra la corrupción y nos recuerda el largo camino que queda por recorrer para alcanzar el objetivo de sancionar a todos aquellos que utilizaron los cargos públicos en beneficio propio.

El caso de Kuczynski resalta por tratarse de un ex presidente, pero al mismo tiempo porque su trayectoria en el sector público estuvo siempre signada por la sospecha, siendo innumerables los ejemplos en los que existen indicios de que el ex banquero de inversión hizo uso de sus prerrogativas de alto funcionario del gobierno para privilegiar el interés de los sectores privados - incluyendo el suyo - y lograr grandes ganancias a costa de los recursos de todos los peruanos.

Lamentablemente, esta forma de actuar no es una excepción a juzgar por las trayectorias de ciertos funcionarios de los sectores promotores de la gran inversión que pasan del ámbito corporativo a importantes puestos de gobierno con la misma facilidad que toma cruzar de una calle a otra. Si bien el desempeño profesional privado es legítimo, el problema se presenta cuando las personas de este campo ven su estadía en el Estado como una oportunidad para obtener información y tomar decisiones que luego les serán útiles cuando vuelvan al mundo de la gran empresa.

En este contexto, las investigaciones que se siguen a Pedro Pablo Kuczynski y las eventuales sanciones que se le pudieran imponer en caso sea hallado culpable, constituyen un llamado de atención para que quienes desempeñan funciones en cualquier nivel de gobierno tengan siempre presente la estricta observancia de la ética pública y el servicio al ciudadano.

En Noticias Ser estaremos atentos al avance de las investigaciones del caso que involucra al expresidente Kuczynski, así como a los de los otros ex mandatarios. Y esperamos que las autoridades judiciales y del Ministerio Público desempeñen sus labores con la seriedad, el rigor y el compromiso necesario para que se haga justicia. Sin una lucha contra la corrupción rigurosa e implacable, no habrá reforma política posible, ya que solo el día que autoridades y funcionarios corruptos sean sancionados, la gente volverá a creer en la política y en la importancia de participar en ella.