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Una publicación de la asociación SER

Las Bambas: más de lo mismo

El nuevo conflicto surgido en torno al proyecto Las Bambas no sólo se ha convertido en el principal foco de riesgo del gobierno, sino que viene generando una serie de reacciones adversas a los reclamos de los comuneros de Fuerabamba, especialmente en aquellos sectores ubicados en la capital de nuestro país que ven con sospecha cualquier movilización campesina que pone en cuestión las actividades realizadas por las empresas extractivas.

Así, por un lado observamos a diferentes funcionarios públicos del gobierno central que acuden a los medios de comunicación con la finalidad de explicar que las demandas de los comuneros y comuneras no tienen ninguna justificación, que estos no entienden la normatividad legal y realizan pedidos imposibles de satisfacer o que todo se trata de un conflicto entre actores privados. Y ahora, se ha sumado a estos tantas veces repetidos argumentos, la existencia de una supuesta organización criminal dedicada a la extorsión, en virtud del cual se ha detenido al presidente de la comunidad de Fuerabamba y a sus asesores, con una celeridad que ojalá también existiera para atender a la población.

A su vez, desde un sector de la prensa y desde el sector corporativo, se intenta impugnar la legitimidad de las demandas campesinas arguyendo que los comuneros de Fuerabamba han recibido compensaciones económicas “millonarias”, se les han otorgado bienes inmuebles o son “dueños de camionetas”. Desde esta perspectiva, las comunidades que negocien con las empresas mineras y lleguen a un acuerdo, se encuentran impedidas de exigir en el futuro el respeto de derechos básicos como la propiedad o plantear nuevas condiciones acordes con los cambios que se producen a consecuencia del desarrollo de las operaciones de los proyectos mineros.

Por si esto fuera poco, constatamos otra vez la ausencia de una estrategia clara de manejo del conflicto por parte del gobierno y en particular de los titulares y funcionarios de los sectores directamente involucrados que llevan varios meses sin poder encontrar una solución como los ministerio de Energía y Minas, Transportes y Comunicaciones, e Interior, así como del Viceministerio de Gobernanza Territorial. En este escenario, el anuncio hecho el día de hoy por el Primer Ministro Salvador del Solar de enviar una comisión de tres ministros y poner por delante el desarrollo de la provincia, solo trae malos recuerdos de anteriores conflictos.

En Noticias SER observamos con preocupación la visión distorsionada de algunos burócratas, periodistas y empresarios, sobre los comuneros y comuneras de Fuerabamba y de otras partes del país. Superar esta concepción es el primer paso para iniciar la construcción de un nuevo tipo de relación entre Estado, empresas y comunidades, donde el respeto por los derechos humanos de la gente sea el principal objetivo. Sólo cuando el gobierno nacional asuma que tiene un conflicto con ciudadanos y ciudadanas podrá encontrar una vía de salida aceptable para todas las partes involucradas.