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Una publicación de la asociación SER

Limitado presupuesto para el año del Bicentenario

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Teresa Santillán

Los 200 años de república los cumpliremos sin nada que celebrar. Si antes de la pandemia la situación social y económica del país era adversa, con el covid-19 encima, la situación ha empeorado, pues luego de 18 años de “bonanza y crecimiento” se ha tenido una caída preocupante en nuestra economía.  Ayer 2 de setiembre el premier y la ministra de Economía y Finanzas, expusieron los  proyectos de Ley de Presupuesto, de Endeudamiento y de Equilibrio Financiero del Sector Público para el año fiscal 2021.

Durante la exposición de los proyectos, además de recalcarnos reiteradamente que nos encontramos en crisis, también explicaron las “medidas extremas” que está planteando el ejecutivo para el presupuesto del año del bicentenario. Son 5 las prioridades: la defensa del derecho a la salud, la defensa del derecho a la educación, la necesaria implementación de medidas concretas  para sectores en situación de vulnerabilidad, la lucha contra la pobreza y la reactivación económica. Sin embargo, dentro de esas medidas y puntos priorizados, todavía no se han abordado todos los temas urgentes que requieren ser atendidos en la administración pública y en otros sectores (como agricultura, cultura y ambiente), para que los resultados sean los esperados.

Así por ejemplo, hay un aumento considerable en el presupuesto del sector salud a 13%. Con ello el gabinete Martos plantea un aumento de la infraestructura y recursos humanos para la atención de las personas durante la pandemia. No obstante, también es necesaria la mejora de las condiciones de trabajo del personal de salud. El problema del acceso a la salud, no se solucionará sólo mediante la contratación de insumos y servicios, sino con la capacidad suficiente de atención, sin demoras, y con buen trato a los pacientes.  Esto implica analizar además, como vienen trabajando los colegios profesionales y el sector salud con los centros de formación y universidades.

Por otro lado, es positivo que en el sector educación se haya planteado un incremento de 32,489 millones de soles respecto al presupuesto del 2020, pero es pertinente revisar los temas estructurales que deben resolverse previamente, como el tema de la meritocracia, y las evaluaciones; además deben recogerse las demandas de los gremios y negociarlas. No podemos continuar con un sistema educativo público que se encuentre en jaque cada vez que los docentes deciden paralizar sus labores.

La implementación de medidas concretas  para sectores en situación de vulnerabilidad, y la lucha contra la pobreza, se refieren al aumento de beneficiados por los programas sociales, nuevos programas, y más bonos. Aunque un gran porcentaje de personas en pobreza y pobreza extrema no hayan recibido el bono, la insistencia de mantener este “beneficio” persiste. Esperamos el registro mejore, y los bonos lleguen a quienes realmente lo necesitan.

Finalmente en el punto de la reactivación económica el gabinete sigue pensando que el país sólo cuenta con una economía formal, pero aún no existe una estrategia para abordar a ese gran porcentaje de informalidad que también es parte de la economía y son quienes más han sufrido durante la pandemia. ¿Qué hacemos con ellos? Esto implica también un trabajo articulado con los gobiernos regionales y locales, ellos que se encuentran más cerca a la población no sólo requieren mayor presupuesto para que se encarguen de cerrar brechas y generar empleo, sino que requieren con urgencia un acompañamiento técnico para el efectivo gasto público.

Urge atención a los sectores más golpeados, sí. Así como también a aquellos que siguen al final de la cola, como agricultura; como cultura y la atención a los pueblos originarios; como la protección al medio ambiente. A esos sectores  que por años fueron descuidados por los gobiernos ahora investigados por delitos por corrupción.  El Perú afrontará el bicentenario con un aumento en las brechas que inciden en la desigualdad, con una pobreza en aumento que no respeta los derechos fundamentales de las personas.

Por último necesitamos analizar las deficiencias de los gobiernos locales y regionales al momento de ejecutar su presupuesto durante el estado de emergencia, para realizar una verdadera reconstrucción con cambios. Seguimos arrastrando un problema de décadas ¿Cómo gastar? ¿En qué gastar? No es necesario inventar la pólvora, hay trabajo realizado en algunos gobiernos locales, en ONGs, ¿Por qué no aprendemos de los errores?