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Una publicación de la asociación SER
Antropólogo con maestría en ciencia política.

Lo que no nos dio el Congreso

Uno de los tópicos más comunes en el discurso de los congresistas de Fuerza Popular es aquel que insiste en señalar que no han tenido una conducta obstruccionista con el gobierno, sino que han mostrado una colaboración constante. Y citan como ejemplo la confianza que le dieron a sus gabinetes (salvo el que censuraron), el otorgamiento de las facultades legislativas solicitadas, la aprobación de leyes como las de presupuesto y de reconstrucción, la aprobación de las iniciativas de reforma institucional presentadas por el Poder Ejecutivo. Esto último no es totalmente cierto, pero forma parte del discurso.

Dos reflexiones me asaltan cuando escucho esta reiterada explicación. Por un lado, me pregunto si el Legislativo hubiera podido no aprobar lo que aprobó. Siempre se puede pensar en un escenario tan extremo como ese, pero difícilmente hubiera sido posible. Por otro lado, pienso que esta afirmación algo sí revela: la agenda principal de este Congreso ha sido la que le ha marcado el Ejecutivo, acaso porque la suya propia no ha sido legislar. De hecho, la bancada mayoritaria no ha puesto ningún tema relevante y propio en agenda. Lo suyo ha estado en otra cosa.

En este panorama, me parece que lo importante no es fijarse en lo que este Congreso entregó al gobierno, sino en lo que no entregó. Ni al gobierno ni al país. Y es esta lista -sorprendentemente larga- la que mejor revela la naturaleza de nuestra actual representación parlamentaria:

  • El Congreso se ha negado a acuerdos razonables para las reformas institucionales que la democracia peruana requiere.
  • Ha negado la posibilidad de continuar con algunos buenos ministros, indebidamente maltratados en las continuas convocatorias a sesiones donde la cortesía y la argumentación son reemplazadas por insinuaciones y adjetivos fuera de lugar.
  • Ha negado la posibilidad de destituir e investigar al truhan Pedro Chavarry, quien fungió como Fiscal de la Nación.
  • Ha negado la posibilidad de investigar por los delitos más graves al ex juez César Hinostroza y sus “hermanitos” en el ex Consejo Nacional de la Magistratura, Ministerio Público y en el propio Congreso de la República.
  • Ha negado la oportunidad de poner tras las rejas a congresistasdelincuentes que usaron su cargo como excusa para la impunidad, dándoles opción para una huida vergonzosa, que en algunos casos los mantiene hasta hoy en calidad de prófugos.
  • Ha negado la posibilidad de investigar y eventualmente sancionar- a varios congresistas que ingresaron con el rótulo de Fuerza Popular, acusados con serias pruebas de mentir en sus hojas de vida, cometer faltas visibles contra la ética, e incluso estar involucrados en organizaciones criminales actualmente bajo investigación fiscal.

La lista es mas larga que la extensión de esta columna. La pretensión de capturar el Tribunal Constitucional se suma a este rosario, pues si se perpetra el plan concebido, nos negarán también la posibilidad de contar con la máxima instancia jurisdiccional integrada por los mejores, elegidos en procesos transparentes y abiertos al escrutinio público. En su lugar, tendremos una elección donde primarán los intereses particulares y no los de la justicia.

Independientemente de cuál sea el resultado de la disputa en torno a este último punto, parece meridianamente claro que lo no entregado por este Congreso se configura como la verdadera agenda de quienes controlan este poder del Estado. Una agenda donde prima el control de las instituciones como garantía de impunidad. Logren o no el control del Tribunal Constitucional, el país tiene derecho a una agenda distinta.

 

Twitter: @RivasJairo