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Una publicación de la asociación SER

Machismo y Universidad: el caso de la UNSCH

Este 3 de julio la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) festeja 341 años de fundación y 61 años de su reapertura. La universidad en toda su vida institucional nunca tuvo entre sus principales autoridades a una rectora ¿A qué se debe el predominio de los varones en el cargo del rectorado? ¿Cuál es el discurso que sostiene este predominio? ¿Qué es lo que se debe hacer para cambiar esta situación?

Reflexionaremos sobre la práctica y el discurso del predominio de las jerarquías de género y predominio masculino en los cargos administrativos.

 

La práctica

En los 61 años transcurridos desde la reapertura de la UNSCH el cargo rectoral sólo ha sido ocupado por varones: 13 rectores y 7 encargados del cargo.

Rectores

Así en pleno siglo XXI, tiempo en que se enfatiza la igualdad de género y los desafíos de la mujer en el campo laboral, en la universidad de Huamanga sólo hemos tenido una vicerrectora académica: Ruth Elena Alarcón Mundaca quien ocupó dicho cargo durante los años 2012-2014. Actualmente, todos los representantes de la Asamblea Universitaria, el vicerrector académico, el vicerrector de investigación, los decanos, el director del posgrado y del centro preuniversitario son varones.  La única excepción es Ciencias Sociales cuya nueva decana es la doctora Marilú Críales.

 

El discurso

¿Cómo se justifica este predominio masculino en los cargos más altos de la universidad? Generalmente las respuestas son muy superficiales: “las mujeres no se presentan a las elecciones rectorales”, “aún a las mujeres nos falta asumir nuevas responsabilidades, pero estamos avanzando” o “es posible que no disponen de los requisitos adecuados”.

Sin embargo, estas respuestas en una sociedad provinciana silencian otras percepciones y prácticas sociales como la formación de las redes sociales masculinas, una arcaica división social del trabajo y la concepción de lo público y privado.

Las principales autoridades universitarias, tanto en su cotidianidad como en la formación de grupos de poder intelectual y político que pretenden ocupar los cargos administrativos, buscan establecer (casi siempre) redes de alianza, apoyo y amistades entre varones. De esa manera, al salir ganador en las contiendas electorales, el rector elegido designa en los diversos cargos a las personalidades masculinas más cercanas de su red y así se consolida el predominio de los varones en las esferas administrativas de la universidad. 

Al lograr establecer una red de relaciones entre varones fácilmente se logra reproducir el concepto de la división social arcaica del trabajo en la que aún percibe al varón como un ser dedicado a la provisión y a la mujer relacionada al cuidado. Esta concepción y nombramiento de las autoridades pasa a constituirse en un habitus en la que los sujetos aprenden e internalizan las acciones de juego. De tal manera, se hace usual que los varones ocupen los altos cargos administrativos, y las mujeres los cargos de secretariado o responsable de las cátedras representando una imagen de una agente abastecedora para el funcionamiento de un sistema.

Del mismo modo, el predominio de los varones en los diferentes cargos administrativos  de la universidad expresa la división de lo público y lo privado. La actividad de los varones se asocia a lo público y en ese sentido es usual ocupar los principales cargos administrativos institucionales. Mientras, lo privado es el espacio que se considera natural para las mujeres.

 

Lo que se debe hacer

Cambiar el predominio masculino es sumamente difícil, pero es posible sei se comienza a promover la práctica de algunos mecanismos internacionales que vienen teniendo resultados esperados en otros países, siendo el caso más importante de la implementación de la paridad.  Recordemos que la paridad es entendida por la OCDE como la acción que busca una participación cuantitativamente homogénea de mujeres y varones en todos los ámbitos relevantes de la toma de decisiones y de la representación política.

Tomando en cuenta el planteamiento de la OCDE se necesitan medidas específicas para impulsar la participación de las mujeres en las contiendas políticas en dos aspectos: como candidata para el rectorado y/o que los candidatos deban incorporar mujeres para el cargo de las vicerrectores y decanaturas  como se vienen desarrollando en las universidades capitalinas y extranjeras. Así se logrará que los cargos administrativos de la universidad de Huamanga sean asumidos equitativamente. 

 

Las ventajas 

¿Cuál es la ventaja de tener mujeres y varones en los altos cargos administrativos de una institución? Sobre esta cuestión la OCDE considera: “Las investigaciones recientes han demostrado que la inteligencia colectiva que se encuentra en grupos de personas que cooperan se extiende más allá de las habilidades cognitivas de los integrantes individuales de un grupo”. Asimismo, “que la tendencia de cooperar de manera eficaz está relacionada con el número de mujeres en el grupo”. Es decir, los equipos mixtos incrementan las inteligencias colectivas y brindan los mayores resultados en beneficio de las instituciones debido a que mejora la estructura organizacional, así como la dinámica de trabajo y eficacia. Desde luego, una institución educativa que prioriza la participación mixta de sus autoridades logrará disponer mayores beneficios y una eficiencia administrativa.

En nuestro país hay pocas reflexiones sobre la problemática de nuestras propias instituciones, es necesario tocar estos puntos brindando alternativas de cambio. Si queremos una sociedad con igual de género, una de las principales instituciones que tiene que incorporar y promover son nuestras universidades.