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Una publicación de la asociación SER
Abogada y especialista en gestión pública

A marchar contra la violencia y la desigualdad de género

A dos años del Bicentenario de la Independencia del Perú, las desigualdades entre hombres y mujeres en nuestro país persisten. Así tenemos que, durante el periodo enero – junio 2019, se registró un total de 86% de mujeres atendidas por violencia física, psicológica y sexual. La brecha salarial determina “que las mujeres ganan 19.5% menos que los hombres”, además el 74.1% de hombres cuenta con educación secundaria, mientras que en el caso de las mujeres son un 63.3%. Una larga lista de desigualdades que continúa. 

No podemos negar que el gobierno de Martín Vizcarra ha hecho esfuerzos por disminuir estos porcentajes, sin embargo poco se ha avanzado.  Y esto no solo por un tema de inexistencia normativa, sino por una constante intromisión política desde el Congreso. Que se haya elegido a Tamar Arimborgo como presidenta de la Comisión de Educación preocupa. Ella, que ha cuestionado el enfoque de género en los textos escolares, que ha tenido desatinadas intervenciones, y que profesa el evangelio del lado más conservador, junto con el movimiento “Con mis hijos no te metas”, va a hacer lo imposible por intentar desandar lo andado.

Paralelamente,  y como consecuencia del problema de la desigualdad, las mujeres nos estamos convocando nuevamente para tomar las calles, hartas de violencia, de discriminación, de sumisión.  El colectivo “NI UNA MENOS” a través de su red social, se ha pronunciado exigiendo entre otras cosas la erradicación de la violencia de género en todas sus manifestaciones, un Estado laico, respeto pleno a la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos, y en general una sociedad libre de discriminación. Exigencias que deben ser atendidas desde diferentes aristas, urgentes y necesarias cada una de ellas, pero que tiene un punto de partida, la educación.

En abril de este año, la Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema, declaro infundada la demanda que solicitaba se retire el enfoque de género del currículo escolar, estableciendo que este enfoque  busca “desaparecer esas brechas que aún persisten entre varón y mujer en la sociedad y dar paso a una educación progresista basada en criterios de igualdad, tolerancia y no discriminación”. Precedente importante, bajo el que nos tendremos que amparar.

En adelante deberíamos contar con leyes que fortalezcan la enseñanza con enfoque de género, y  con presupuesto para la capacitación docente. Pero, ¿es esto suficiente para que las mujeres disfrutemos de los mismos derechos que gozan los hombres, disminuyendo las brechas? NO. Debemos seguir luchando, no sólo contra el sistema, también contra el Congreso.

Mientras tanto, hay que dejar de romantizar el sacrificio de las mujeres, como algo “natural”, lo hacemos porque no nos queda otra, pero lo ideal es que el resto de mujeres no pase por lo mismo, sino tenga mejores y más oportunidades. Necesitamos reconocer a las mujeres que están cambiando el Perú, en todos los ámbitos. ¡Somos parte de la historia!