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Una publicación de la asociación SER

Minería informal ¿Qué hacer?

En las últimas semanas tuve la oportunidad de volver a hablar con  funcionarios de diversas direcciones regionales de energía y minas, y con mineros  inmersos en procesos de formalización, que me dejaron muchas dudas e interrogantes que me hicieron preguntarme ¿Qué hacer con la minería informal? Porque la ilegal, definitivamente, no tiene otro camino que la interdicción o la erradicación.

Fuera de los mensajes y noticias de interdicciones de lo ilegal, que son y deben ser reconocidas, corresponde asumir con responsabilidad  los roles de la minería informal, por parte de las autoridades, y que se traduce en  varios elementos que requieren reenfocarse o priorizarse, y que finalmente no solo se traducen en la persecución de una actividad ilegal, sino también  de  otras variables que tienen poco  o ningún avance que mostrar. Tal es el caso del rol de la formalización de la minería informal, la remediación ambiental de las áreas degradadas que nada o casi nada se ha avanzado; y, finalmente, la reconversión o la propuesta de actividades económicas sostenibles que permitan a los mineros que no puedan alcanzar este proceso, generar riqueza y que esta contribuya a un desarrollo sostenible y de largo plazo.

Se anuncia, como siempre, un nuevo paro minero para las próximas semanas que pretende “presionar al Ejecutivo” para ampliaciones de plazo (y que algunos señalan que ya ha sido logrado con acciones como  el plan de saneamiento). En concreto, poco o no nada se ha avanzado en la formalización minera en todas las regiones del país. Por tanto,  difícilmente podremos tener grupos considerables de formalizados, por lo que se convierte en un nuevo fracaso. Y en un fracaso de todos, pues seguiremos generando minería pequeña pero con grandes impactos, con afectación directa a la vida de la misma gente que la desarrolla, destrucción de ecosistemas, evasión tributaria y, lo más grave, generando estados paralelos que día a día es imposible enfrentar por el poder y los espacios que toma.

Y antes estos hechos, ¿qué hacer? Pues mucho y todo a la vez. Algunas cuestiones concretas serían:

• En la amazonia, lo urgente es definir procedimientos de autorización de uso del terreno superficial en concesiones forestales, ya que no existe; y en los que debiera, en principio, contemplarse la presencia de mineros, concesionarios y el gobierno (Dirección General Forestal y Gobiernos regionales).

• Establecer procesos efectivos de formalización serios, con recursos económicos más allá de los asignados para el funcionamiento de las ventanillas únicas, que solo funcionan actualmente en algunas regiones.

• Identificar tecnologías limpias que eviten el uso de mercurio y que  están plasmadas en los diversos decretos legislativos, además de la elaboración de planes de recuperación de áreas degradadas; ambas aún están pendientes y bajo competencia del ministerio del Ambiente.

• Mas allá de que sea el Estado, a través de Activos Mineros, quien compre el oro (lo que puede ser o podría ser hasta inconstitucional), es que este declare administradores judiciales a algunas de las empresas procesadoras de minerales y pueda tener un control efectivo del proceso y de quienes llevan a procesar sus minerales.

• Se declare una moratoria o suspensión de petitorios mineros a nivel nacional hasta que se haya superado todo el proceso de formalización. No podemos seguir otorgando concesiones nuevas cuando con las que existen los gobiernos regionales no pueden avanzar.

Todas estas propuestas están siendo repetidas bajo diversos mensajes y notas. Sin embargo, se sigue empeñado en traducir todo al marco normativo y  reglamentario, cuando eso de por sí no va a solucionar nada sino que sigue complejizando un régimen especial; si este no viene acompañado de institucionalidad e implementación efectiva y sigue convirtiendo a la pequeña minería y artesanal en inviable cada día. Señores, no pretendamos seguir generando respuestas mediáticas, que con la minería ilegal no solo pierde el gobierno de turno y los políticos, sino perdemos todos… Pierde nuestro país.