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Una publicación de la asociación SER

Paridad y alternancia en el Bicentenario

Foto: FENTTRAHOP

Parwa Oblitas. Abogada feminista

Hace apenas 65 años las mujeres peruanas fuimos reconocidas como ciudadanas, lo que significa que llevamos un siglo y medio de desventaja haciendo política en la vida republicana de nuestro país. La conquista de nuestros derechos políticos, ha sido una lucha universal e histórica, que incluso llevó a mujeres a la guillotina, como a la francesa Olympe de Gouges, que tuvo la osadía de escribir la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”, en 1791.

En la actualidad, la lucha persiste y gracias a ella, paulatinamente, se han ido implementando medidas afirmativas como las cuotas de género (30%) para que más mujeres sean parte de las listas de candidaturas; e incluso así, en los últimos cuatro procesos electorales a nivel congresal, esa cifra no se ha visto reflejada en la representatividad de mujeres. En el presente Congreso, por ejemplo, solo 34 (26,2%) de 130 congresistas son mujeres, mientras a nivel subnacional las cifras son  ínfimas: no hay ninguna gobernadora regional y apenas existen unas decenas de alcaldesas en más de 1800 municipalidades. En agosto del año pasado se aprobó la alternancia y la cuota se incrementó a 40%, esperando progresivamente llegar a la paridad todavía en 2031.

Es por ello que ayer fue día histórico en el Parlamento, donde, tras un largo debate, fueron aprobadas la paridad y la alternancia para la formula de las candidaturas presidenciales y vicepresidenciales, así como en las listas de candidaturas congresales y del Parlamento Andino;  disposición que se aplicará en las elecciones generales del Bicentenario, las elecciones regionales y municipales, y al interior de las organizaciones políticas.

Debemos entender que estos mecanismos sirven para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres en la participación política de nuestro país; no se trata de “demagogia”, “muletas” o “regalos”, como sostienen las fuerzas conservadoras, sino de derechos y principios políticos para las mujeres. Con una mejor participación y representación política de las mujeres, se fortalece la democracia y se logra justicia social, redistribuyendo el poder y reconociendo una relación recíproca entre sujetos, en la que cada uno/a ve al otro o a la otra como su igual, en palabras de la filosófa feminista Nancy Fraser.

La política, es aún un monopolio masculino y también un espacio hostil para las mujeres. Si bien, la aprobación de normas de paridad y alternancia es un gran avance, es necesario que también se regule la prevención, atención y sanción del acoso político, que es otra barrera que enfrentan las mujeres cuando se atreven a participar en política. Del mismo modo, se deben erradicar los estereotipos y prejuicios de género que sostienen que las mujeres no podemos ser parte de la vida pública o que no tenemos las capacidades para ejercer cargos de dirección y poder. Igualmente, se requieren recursos presupuestarios para el fortalecimiento de capacidades de las mujeres al interior de las organizaciones políticas y para el desarrollo de sus campañas políticas.

La lucha feminista seguirá avanzado para que más mujeres lleguen al poder y puedan transformarlo, para que más niñas sepan que la política les pertenece, porque somos la mitad y queremos paridad sin acoso.