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Una publicación de la asociación SER
Periodista y escritor. Con interés en la política y la cultura

Patricia de Souza

Foto: Andina

Ha sido sorpresiva la noticia de la partida de Patricia de Souza, gran novelista y brillante ensayista peruana. Se caracterizó por salir de los lugares comunes, generalmente dictados por los medios de comunicación sobre qué gobiernos son dictaduras y quiénes son los corruptos en América Latina. Aunque vivía en Francia, siempre estaba pendiente de la realidad política peruana y latinoamericana, con mirada popular. Y al mismo tiempo, pensando lúcidamente el feminismo, con una apuesta intelectual que iba hacia el análisis del patriarcado y sus orígenes, con propuestas para cambiar esa situación.

Es posible que no haya sido una escritora mediática, constantemente presente en los circuitos culturales hegemónicos. Pero se hizo su espacio dentro de la literatura y la intelectualidad nacional. Además su obra ha trascendido las fronteras: fue editada en Chile, España y México y fue traducida al inglés y alemán. Y por supuesto, al francés.

Nacida en Coracora (Ayacucho) y con una infancia y adolescencia transcurrida en Chaclacayo, en las afueras de Lima; Patricia de Souza fue una inconforme con su espacio y su tiempo, acaso por haber crecido más cerca de la periferia que del centro. En una entrevista de hace once años con el escritor Francisco Ángeles, la narradora revela que comenzó a escribir debido al "desarraigo" que sentía en su propio país, tanto en lo político como en lo social; y más desde su posición de mujer. Es así como nace su primera novela, Cuando llegue la noche (1994), en la que aborda no solamente el desarraigo, sino la soledad misma. Esta soledad no era el simple sentimiento de la falta de compañía, sino de una insularidad en medio de la muchedumbre.

Otra obra destacada de Patricia de Souza es El último cuerpo de Úrsula (2000), novela que trata de la historia de una mujer que se siente atrapada en su propio cuerpo, en medio de un juego de placer y dolor. Esta mujer padece la presión de la feminidad tradicional, en un contexto político y social complicado como el que fue la década de los noventa.

Esa novela puede haber sido un primer acercamiento a sus reflexiones sobre el feminismo. De Souza trata lúcidamente a este tema con varios ensayos, un género que no es muy explotado por su generación y las posteriores. Eva no tiene paraíso (2011) y Descolonizar el lenguaje (2015) son dos de sus ensayos más poderosos en referencia no solo al papel de la mujer en la sociedad, sino de las desventajas que tiene dentro de la propia literatura.

No conocí personalmente a Patricia de Souza. La descubrí hace cinco años, cuando trabajaba como editor en un diario local. Un buen amigo mío, Carlos Castro, filósofo que ejercía como periodista de culturales e internacionales, me habló de ella y de su obra, a raíz de una entrevista breve que le hizo en la televisión la periodista Clara Elvira Ospina. Por esa razón comencé a seguirla en las redes sociales. Observé que comentaba constantemente la realidad nacional e internacional. Me pareció saludable en cuanto a que muchos escritores en el exterior prefieren no decir mucho sobre lo que ocurre en nuestros pagos. Y si dicen algo, suelen colocarse del lado del orden establecido. Patricia sí lo hacía, pero desde una posición mucho más contestataria, lejos de lo que dictan los medios tradicionales y la academia. Esa visión me llamó la atención positivamente.

A raíz de esas y otras coincidencias, en algunas ocasiones intercambiamos opiniones a través de las redes. La última vez que vino al Perú fue hace más de año y medio. Tuve la intención de contactarla para conocerla, pero obligaciones laborales de entonces no me lo permitieron. Pensé que podría haber una próxima vez, pero ya no será así.

Sin embargo, tengo la convicción de que se puede conocer a alguien a través de sus escritos; ya sean sus novelas o ensayos. O como ocurre ahora, con publicaciones en las redes sociales. Patricia de Souza también mantenía un par de blogs en los que expresaba su pensamiento, desde lo público hasta sus sensaciones personales de vida. Aunque físicamente ya no está con nosotros; su compañero de vida durante 25 años, Olivier Guyonneau, en su última publicación en Facebook del 24 de agosto: “nos deja con sus libros y sus artículos y su potente mirada”.

Patricia de Souza prefirió no ser tan mediática y el perfil bajo. Pero ha dejado una obra impresionante en calidad, que no ha perdido ni perderá actualidad. Con toda justicia, debe integrar la galería de las grandes escritoras peruanas que han dejado huella a partir de la década de los noventa, de la misma estirpe de Laura Riesco, quien brilló con Ximena de dos caminos en esos años. En esta hora todos la recuerdan. El paso del tiempo ya comienza a hacerle justicia y su visión alternativa de la política y el mundo empieza a ser escuchada.