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Una publicación de la asociación SER

Pensando en voz alta

La problemática de la minería informal, en nuestra región, ha crecido como un cáncer que hace metástasis. Las noticias señalan que las personas dedicadas a esta actividad, en los lugares de mayor concentración, llegarían a 40 mil y según los entendidos, la cifra resulta conservadora.

La actividad minera informal, también denominada artesanal o pequeña, se concentra en la extracción de oro, metal que ha subido casi exponencialmente su cotización en el mercado. Esta minería requiere, además de la actividad humana, de varios componentes: insumos, herramientas y maquinarias, y una organizada cadena de comercialización hasta su colocación en los mercados internacionales.

La pregunta es ¿todo este circuito económico es informal, clandestino, ilegal?; ¿Cómo llegan el mercurio o el cianuro, insumos básicos para la extracción aurífera, hasta Madre de Dios o la selva puneña? ¿Quiénes los importan, de dónde vienen? ¿También de contrabando? ¿Cómo llega la maquinaria para esos pseudos pequeños mineros? ¿Qué labor desarrolla la SUNAT? ¿Cómo sale el oro del país? ¿Sale también de contrabando? ¿Quiénes lo exportan oficialmente o lo blanquean? ¿El oro sale ilegalmente como la droga?

La prensa da cuenta de los daños medioambientales de la actividad: deforestación, contaminación de ríos, agua y suelo, pérdida de biodiversidad; problemas de salud pública y servicios básicos, explotación del trabajo infantil, prostitución, etcétera.; habría que agregar la modificación de conductas y el abandono de la actividad agropecuaria por la juventud altiplánica. Sin embargo, son pocos los medios que dan cobertura a las posibles respuestas a las interrogantes planteadas.

Articulo a publicarse en la revista CABILDO ABIERTO. Nº 61. Noviembre 2011. Puno. Asociacion SER