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Una publicación de la asociación SER

Qachwa

Las diversas fiestas de los pueblos del ande presentan la hibridez cultural entre lo andino y occidental. Desde el predominio de los santos cristianos y la incorporación de los instrumentos musicales, principalmente el arpa y el violín. Sin embargo, al sureste de la región de Ayacucho, el qachwa es uno de los bailes que aún expresa la pervivencia de una de las costumbres originarias de los pueblos indígenas del Perú.

La expresión qachwa es de origen quechua, que en la lengua castellana significa baile y constituye una expresión artística de los pueblos de los valles que se desarrollan en las festividades en homenaje al agua, siendo celebrada en las limpiezas de las acequias de los agostos de cada año.

En el pueblo de Carapo, el qawcha se inicia al finalizar la limpieza de las acequias de Ñawin, Waqrayuq y Siksi yaku, las principales fuentes que riegan las fértiles chacras de maíz y el elemento vital que permite la existencia de una población de origen prehispánica y virreinal. Adornados sus sombreros con el raki raki, una planta oriunda que crece a las riberas de las acequias y cargado de sus herramientas y algunas hojas de putaqa, que también crece en los mojadales y en los puquios de las punas, se organizan en rondas y las mujeres inician con esta canción:

- Qallaykullasun qallaykullasun

- Soltera pukyupi putaqa waytaschay

Y los varones responden:

- Ñawin punchawlla

- Ñawin tardilla

- Soltera pukyupi putaqa waytaschay

Las letras de las canciones homenajean al agua: cantan al Ñawin, la zona donde emerge el agua; a las plantas que crecen en sus riberas, el raki raki y las putaqas. Del mismo modo, cantan y bailan expresando las correntadas de las aguas, las paqchas (caídas) y las qochas (pozos) que se forman en su recorrido. Una canción que entona los varones dice:

- Qucharirispa qucharirispa

- Palmay palmaycha morado sisachay

Continúan las mujeres:

- Sirenamanta sirenamanta

- Palmay palmaycha morado sisachay

La ronda avanza, es la única fiesta que se canta y baila sin el acompañamiento de los instrumentos musicales y al finalizar cada canción corta, zapatean. La ronda se junta y cuando cantan “qucharirispa qucharirispa” la ronda se abre y a veces brincan sin soltar la ronda, expresando la fluidez del agua como en las cascadas y las zonas bajas, mientras los acompañantes juegan al chipti chipti, que consiste en dar pellizcos. 

Como describe Guamán Poma de Ayala, uno de los principales cronistas indígenas originarios de Ayacucho, es un baile de generaciones, donde al agruparse entre adultos, muchachos y muchachas, como también entre maqtillos, entran al pueblo y recorren las calles de los dos barrios y al llegar a la plaza las canciones y los zapateos se intensifican, asilencian al pueblo e invita a ser partícipe.

En el transcurso de los siglos, en el qachwa de la limpieza de las acequias pervive la expresión andina, no se canta a los santos y ni se emplea los instrumentos musicales occidentales. A base del quechua se canta y baila al agua.