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Una publicación de la asociación SER

Roba pero hace obra ¿aun si esta se desploma?

La imagen del alcalde Castañeda era la de gestor, de gerente, de hacedor de obras así como lo fue en su momento la del expresidente Fujimori o de Alan García en su segundo período. ¿El balance? Los colegios de Fujimori se caían, los hospitales de García estaban a medio construir, y el puente Talavera de apenas 5 años se hundió.

¿Qué es lo que valora el votante? ¿Qué pasó con el peruano emprendedor? ¿O es que solo es conformista? ¿Causa impresión en la retina popular el hacer pero no su deshacer? Ya sabemos que el autoproclamado “rey del concreto” fue elegido -como tantas otras autoridades- a pesar de serios cuestionamientos sobre su imagen. La falta de rendición de cuentas, de plan, de transparencia en el gasto, de prioridades claras, de respuesta sobre adjudicaciones a dedo, etc. parece tener efectos atenuados simplemente por poner cemento.

No es de sorprender que la victimización por corrupción sea especialmente alta entre los que han tenido tratos con los gobiernos municipales (LAPOP 2014:48), y entre los que reciben asistencia económica del gobierno mayor aún, haciendo que el ciclo de tolerancia se refuerce (LAPOP 2014:63). Si hay algo positivo en medio de la tragedia, es que ha sido una llamada de alerta sobre la ausencia generalizada de prevención. Las autoridades que —según nivel de gobierno— presiden los comités de defensa civil, cuyo funcionamiento es permanente, no han ejecutado casi nada de su presupuesto asignado gestión de riesgos.

En medio de este panorama, ¿cómo hacer la sutil pero importante distinción entre la solidaridad y el clientelismo? No rendir cuentas no es ser solidario, no asumir responsabilidad ante la evidente negligencia no es ser solidario, no ejecutar ni el 3% de tu presupuesto para prevención de desastres y aun así gastar millones en la innecesaria reposición de luminarias en un puente cuya infraestructura es cuestionable, o en refaccionar un malecón con puentes a medio construir y que son una afrenta a la estética natural de vivir en la costa es un despropósito. Tomarse fotos llevando “ayuda”, cuando no has trabajado y cumplido con las exigencias de tu cargo es una burla. 

De cierta manera la opinión pública ya castigó al alcalde de Lima haciendo que baje su popularidad en 13 puntos, y tal debe haber sido su impacto que es la primera vez que Castañeda ha estado presente durante toda una sesión de concejo. Pero aplaudir el que una autoridad recien haga lo que siempre debió hacer solo genera una distorsión sobre sus funciones. Que reclamar no solo suceda luego de la desgracia. Que el trabajo no empiece solo después de un bajón en las encuestas.

Porque todo esto se reduce a una pregunta sencilla: ¿Cuánto te quieres limeño, provinciano, peruano? No sufras, solo quiérete un poco.

Ana Vergara pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional