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Una publicación de la asociación SER

¡Suave, pulpín, suave!

En estas semanas en que te he visto marchar indignado contra la corrupción, no he podido menos que felicitarte a la distancia, porque, a diferencia de tus patas que sólo disparan con la ametralladora de sus dedos lanzando memes y peleándose con los trolls, tú, desde la calle nos muestras que no hay nada mejor que la acción en estos tiempos de incertidumbre, en los que cualquier cosa puede pasar. Curuju, me he sentido representado por ti!

Pero quiero decirte, con toda franqueza, que no entiendo tu grito de guerra, aunque muchos te sigan o lo repitan otros con cálculos y objetivos distintos. ¿Qué quiere decir “que se vayan todos”? ¿Que se vayan todas las ratas del Congreso, como dices? ¿Que se vayan los jueces y fiscales corruptos? ¿Que se vayan a la cárcel los que recibieron coimas? ¿Y los que las dieron, también?  Y te he visto decir que Vizcarra debe ponerse los pantalones y botarlos a todos y que si es así, tú lo apoyarías. A veces te he visto reclamar una Asamblea Constituyente y a veces reclamar el referendum. En medio de la bulla, de la hojarasca verbal de los candidatos a alcaldes, me he preguntado si has leído las propuestas de Vizcarra, porque, déjame decirte que referendum, nueva constitución y cierre del Congreso ya!, no se pueden hacer a la vez.

¿Te has puesto a pensar que si hoy en la sesión extraordinaria del Congreso la mayoría aprueba el pedido de confianza del Presidente y, además, las reformas constitucionales y, por tanto, la realización del referendum, los congresistas se quedarán hasta el 2021 y nadie se irá a su casa? O, en caso contrario, si le niegan la confianza al gobierno y éste cierra el Congreso y convoca a nuevas elecciones para el mes de enero, ¿has pensado que las mismas caras que odias se presentarán como candidatos, puesto que todavía no se ha aprobado la prohibición de la reelección? Más aún, y aunque desconfías de los políticos, ¿no has calculado que a esas elecciones de enero no podrían presentarse las fuerzas renovadoras,  o las menos comprometidas con el pasado, como son el partido morado, los avengers o la gente de Verónika, porque no tienen a sus partidos inscritos?

Todo esto demuestra que la democracia como forma de gobierno tiene sus procedimientos y plazos, sus instituciones y reglas de juego que pueden parecer pesadas y contradictorias, pero que son las únicas que pueden impedir que nos desbarranquemos en el caos. A menos que te guste Antauro y estés pensando en una revolución, no? O que quieras un Pinochet para el Perú. Pero si no es así, si estás dispuesto a seguir y hacer que tu fuerza se canalice con eficacia y dé frutos y no se aprovechen otros de ella, debes persistir y no sólo escuchar a los políticos sino mirar sus manos y ver lo que hacen. Por ejemplo, mientras aplaudías el coraje de Vizcarra y apoyabas que pechara al Congreso, ¿sabes que publicó un decreto legislativo el mismo día domingo 16, desconociendo el derecho de todos los trabajadores estatales a presentar y discutir su pliego de reclamos, pese a que el Tribunal Constitucional ya lo había reconocido en un fallo?

Entonces, simplemente te invito a pensar un poquito y ver el bosque y no sólo uno que otro árbol. Te invito a que pensemos los pasos a dar y cuáles pueden ser las consecuencias de nuestros actos, porque, definitivamente vas por el camino correcto cuando desafías a los poderosos desde la protesta callejera. Porque esto es una lucha política, es una lucha por nuestros derechos y por quitarles el poder a los corruptos y ha dejado de ser –hace rato- una discusión de abogados acerca de reglas de juego que muy pocos cumplen. Pero que muchas veces hay que avanzar en zigzag o detenerse para buscar aliados. La juventud es coraje, pero no debe ser ingenuidad.

 

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Alfredo Quintanilla: Con estudios formales terminados en Psicología y Sociología en dos universidades públicas y una larga carrera como empleado público, se autodefine como un católico sin parroquia, un socialista sin partido y un amante infiel de la literatura.