Skip to main content
Una publicación de la asociación SER

Trata de mujeres, violencia y machismo

Como todas las noches, sin importar el frío o el calor, en la misma esquina, ella camina de un lado a otro. El compás de los tacos rompe el silencio de la noche, ella espera. Un carro se acerca, ella se acomoda la sonrisa y se dirige hacia él que sobrepara para que ella suba rápidamente, mientras en otra esquina, una sombra se desliza mientras el carro se dirige seguramente a un sitio conocido. En otro lugar, cinco chicas bailan con los borrachos que a esas alturas ya no tienen escrúpulos y no les importa que sean menores. Las chicas que obedientes de las órdenes de la patrona a quien creen deberle la casa y la comida, aunque incómodas, siguen llevando las cervezas a la mesa, esperando que el momento en que alguno quiera llevársela a uno de los cuartos se retrase, soñando que la dueña del bar no las mire con furia cuando hacen intentos de liberarse y no acceder a los requerimientos de la clientela.

Estas escenas pueden suceder en muchos de nuestros países, en los cuales la trata de mujeres, niñas y adolescentes para prostituirlas sigue creciendo, en distintos lugares, desde aquellos alrededor de megaproyectos o de los lugares donde prima la economía ilegal, como la minería informal o los cultivos de coca, o en las ciudades en donde la pobreza, el engaño o los sueños de una vida mejor siguen nutriendo las redes de trata de mujeres, niñas y adolescentes en su mayoría. “Trabajan toda la noche tomando con los hombres y luego se tienen que ir a acostar con ellos. Deben de estar mal esas chicas porque se han dado casos que han querido huir y se han ido dejando hasta su ropa. Les descuentan todo, su comida y tienen una deuda por el pasaje de cuando las trajeron desde su lugar. Ganan como 70 soles mensuales y tienen muchos descuentos, incluso si se enferman les descuentan. Existen menores de edad que están más escondidas, las vigilan siempre a todas y nos las dejan salir”, dice Rosa en un testimonio recogido en una publicación del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristan.(1)

El domingo 23 de septiembre, mientras la ciudadanía se enteraba con horror del feminicidio de Ruth Thalía Sayas, concursante del programa El Valor de la Verdad asesinada por su ex pareja, Bryan Romero, lo que ocupó ampliamente a la prensa al estar involucrado un rankeado programa de televisión, se conmemoraba también el  Día Internacional contra la Trata de Personas. La celebración, aprobada por la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas en enero de 1999,  pretende que la ciudadanía, los gobiernos y los medios de comunicación recuerden, conozcan, se acerquen a la magnitud de un crimen que afecta de manera especial a los países más pobres y a las personas más vulnerables, especialmente las mujeres, quienes constituyen el 90 por ciento de las víctimas de trata con fines de explotación sexual.

La trata de personas constituye una de las violaciones flagrantes a los derechos humanos en la actualidad, una nueva forma de esclavitud, cuyas victimas son en su mayoría millones de mujeres y niñas compradas y vendidas en un negocio que es considerado el que más dinero mueve en el mundo luego del narcotráfico y el tráfico de armas. Se llama trata de personas a las acciones que impliquen “captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas recurriendo a la amenaza, al uso de la fuerza, rapto, engaño, fraude, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, con fines de explotación sexual, laboral o de otra índole.” (2)

En el Perú, la modalidad que presenta el mayor número de casos corresponde a la explotación sexual y al igual que en otros países del mundo, las víctimas son en su mayoría mujeres adultas, adolescentes e incluso niñas.  Sin embargo, pese a la magnitud del problema las denuncias que se realizan son pocas. Así, según ha informado la titular del Ministerio de la Mujer y de Poblaciones Vulnerables-MIMPV, de acuerdo a los datos estadísticos proporcionados por el Sistema de Registro y Estadísticas del Delito de Trata de Personas y Afines - RETA-PNP del Ministerio del Interior, del año 2004 a abril de 2012, se reportaron 630 casos que involucraron a una o más víctimas de trata de personas, siendo 1,960 las personas agraviadas. (3) No se cuenta tampoco con mucha información sobre las formas en que las mujeres víctimas de trata están inmersas en las redes de proxenetismo, ni cómo llegan a ellas, aunque se sabe de las diferentes rutas que existen en el país.  Quienes se dedican al proxenetismo generalmente gozan de poder sobre las mujeres prostituidas, a quienes controlan tanto por el dinero como por contar con la venia de policías o jueces corruptos, que se hacen de la vista gorda, ya sea porque reciben beneficios económicos o porque consideran que las mujeres prostituidas son necesarias para mantener la masculinidad de un sinnúmero de hombres que buscan sus servicios.

Aunque entre el crimen de la joven Ruth y las mujeres víctimas de prostitución, cuyas vidas se ven segadas cotidianamente y muy pocas veces llaman la atención de los medios, puede parecer que no hay ninguna relación, la verdad es que están profundamente relacionados. Tanto el feminicidio como la prostitución tienen entre sus  bases la cultura patriarcal y machista que considera a las mujeres meros objetos sexuales, cosas para la decoración, subordinadas a los deseos de los hombres. Señala Marcela Lagarde en relación con las mujeres sometidas a la prostitución que  “El fenómeno no podría explicarse en un mundo en que no hubiese dominación, enajenación sexual, situaciones oprobiosas de discriminación y el sobrepoder de los hombres que se benefician de consumir mujeres como objetos.” (4)

Tanto el feminicidio como la trata de mujeres con fines de prostitución no son sino expresiones de la desigualdad de género que existe en la sociedad actual, en donde el ordenamiento de género se mantiene y los avances se dan tan lentamente que a veces parece que estamos en el mismo lugar. Eso es lo que sentimos cuando se escucha a un presidente de la República exigir al Ministerio Público “que se ponga bien los pantalones” (5), en clara alusión a que se requiere que el poder se ejerza como los hombres que saben llevar los pantalones, y el Fiscal de la Nación responde que “tenemos los pantalones bien puestos” (6)  por si acaso alguien dude sobre quién tiene el control. Si el poder se ejerciera “con las faldas bien puestas”, sería demostración de debilidad, parece que nos están diciendo, colocándonos otra vez en una posición de inferioridad.

Por otra parte, en estos días también en el Congreso de la República, elegido para representar los intereses del pueblo y fiscalizar los actos del  gobierno, fuimos testigos de cómo los intereses particulares y la  solidaridad entre los propios representantes primó sobre el cumplimiento de garantizar que la impunidad, la falta de ética no sea el mensaje que se emita  frente a quienes violan los derechos de las mujeres. Ahí está la absolución del congresista Nestor Valqui, quien, gracias a los votos Fujimoristas y la abstención de muchos otros, logró liberarse de las acusaciones de proxenetismo, por las que había recibido una sentencia en el 2008, según informa la prensa. (7) El citado congresista, según se ha informado, intentó impedir que se sepa que cuando fue elegido era dueño de un night club donde al parecer se ejercía la prostitución. Que se trata de denuncias anteriores, alegó un miembro de la Comisión de Ética, por lo que no deberían tomarse en cuenta, parece decirnos. La actuación de los llamados “padres de la patria”, y algunas “madres de la patria” debe señalarse como un duro golpe para quienes siguen luchando contra la trata de mujeres. En esa misma línea, la sanción de solo 120 días al congresista Walter Acha, acusado de violar a su ex jefa de prensa y obligarla a abortar, abona a esta sensación de impunidad que se cierne sobre los delitos en que las mujeres son las víctimas.

Debe señalarse que no todo es color de hormiga, como se dice popularmente, y que existen esfuerzos para combatir delitos como la trata, que cada vez se denuncian más los casos de violaciones, y que existe una ley contra el feminicidio. Sin embargo, mientras  no se trabaje decididamente por cambiar el orden de género, desde la escuela y en los medios, que por ahora más bien lo refuerzan, y mientras las señales de impunidad nos vengan desde el lugar que debería ser el centro de nuestra democracia y del respeto y garantía de los derechos de la ciudadanía a la que representan, las  mujeres seguiremos siendo prostituidas sin importar la edad, asesinadas, violadas en un círculo interminable de violencia, que quizá sólo aparecerá en los medios cuando del rating se trate.

Notas:

1) Diagnóstico sobre trata de mujeres, niños y niñas en ocho ciudades del Perú. Programa de los Derechos de las Mujeres del CMP Flora Tristán, s/f.
2) Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizacional Transnacional, Art. 3.
3) “Ministra de la mujer saluda norma que declara el 23 de septiembre ‘Dia nacional contra la trata de personas’”, 23 de septiembre del 2012. http://www.mimdes.gob.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=5728&Itemid=429
4) Citada en Paulina Monroy, “Trata de mujeres, problema de género”, Contralínea, 12 de octubre del 2010. http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2010/10/12/trata-de-mujeres-problema-de-genero/
5) “Ollanta Humala: El Ministerio Público tiene que ponerse bien los pantalones”, Perú.com, 16 de septiembre del 2012. http://peru.com/actualidad/nacionales/ollanta-humala-ministerio-publico-tiene-que-ponerse-bien-pantalones-video-noticia-86603 
6) “José Peláez le respondió a Ollanta Humala: ‘Sí tenemos los pantalones bien puestos’”, América Noticias TV, 24 de septiembre del 2012 . http://www.americatv.com.pe/portal/noticias/actualidad/jos-pel-ez-le-respondi-ollanta-humala-s-tenemos-los-pantalones-bien-puestos-2012
7) “Sin vergüenza”, El Comercio, 26 de septiembre del 2012 http://elcomercio.pe/actualidad/1472568/noticia-editorial-sin-verguenza