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Una publicación de la asociación SER

Una nueva reforma de macetero

Tanto la reforma tributaria, anunciada como la modalidad por la cual se logrará por fin acceder a la educación que el país reclama con urgencia, como el FONDENOR, propuesto como el mecanismo por el cual se haría una redistribución significativa a favor de las regiones mineras para así compensar el inmenso aporte que estas realizan a los ingresos del país, nos remontan a lo que fue la Ley de Reforma Agraria 15.020 aprobada hace 50 años en el Gobierno del Presidente Alessandri. Esta ley que ha quedado en la historia como la “reforma de macetero”: en sus dos años de vigencia solo generó 491 nuevos propietarios, pues su procedimiento de asignación más bien impedía afectar a las grandes haciendas que pertenecían a los más fervientes partidarios del gobernante, apodado “El Paleta”.


En el caso de la reforma tributaria la señal es inequívoca. Los posibles 700 millones de dólares que se van a recaudar están muy lejos de las cifras que se requieren para hacerse cargo de nuestro deficiente sistema educativo, considerado la herramienta fundamental para el desarrollo del país y para lograr la igualdad de oportunidades. Por tanto, como se dice en la jerga futbolística, la pelota quedará botando y en la próxima campaña presidencial este será uno de los puntos al debe para el abanderado de la derecha.


Respecto al FONDENOR, parecía que esta vez el gobierno se anticipaba a la agudización de los conflictos y plasmaba en la iniciativa legal una parte de lo que en el Programa de Gobierno del actual mandatario aparecía como una prioridad: avanzar en la descentralización. Pero lo exiguo de los recursos comprometidos por comuna (120 millones de pesos para Calama en el 2012), ha generado un profundo descontento lo cual anticipa que tendremos un fuerte protagonismo de las comunidades del norte del país en pos de acceder a una proporción más justa de las riquezas que se generan en su territorio. El oficialismo una vez más demuestra que su forma de gobernar no hace apuesta por el futuro, sino que despliega sus esfuerzos en la búsqueda de mantener reglas del juego que no pongan en juego la alta rentabilidad del capital.