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Una publicación de la asociación SER

¡Urgente, vote por alguien decente!

Julio Failoc Rivas

Pocos analistas han analizado las posibilidades e implicancias que tendría el voto nulo y blanco en las elecciones del 26 de enero. El voto nulo o blanco no solo no es válido, sino que permitirá que unos pocos –aproximadamente el 20%- elijan al próximo Congreso de la República. A continuación, te lo explicamos.

Nuestra hipótesis es el triunfo abrumador del voto nulo y blanco, favoreciendo a los partidos que logren pasar la valla electoral del 5%, permitiendo que lo más nefasto de la política, “los disueltos”, puedan retornar por la puerta grande a empezar hacer de las suyas.

A diez días de las eleciones el voto blanco es el favorito. La preferencia por este voto es producto de la desinformación y la incapacidad que tienen los candidatos de hacer llegar sus mensajes para convencer al electorado. A ello también aporta la cantidad inmensa de símbolos y candidatos que lo único que hace es aumentar la confusión.

En segundo lugar, se ubica el voto viciado cuya preferencia se concentra en la gente que ya no cree en nadie, que está convencida que el Congreso no debe existir, que cree que todos los políticos son ladrones y mentirosos. Este voto se alimenta de la desconfianza acumulada en contra de la clase política, desencadenada con fuerza luego de ser testigos de los actos de corrupción de los presidentes de los últimos 30 años. No abona mucho a la confianza ser espectador del arresto de cuatro de tus presidentes y del suicidio de uno de ellos para evadir la justicia. Si a ello se suma un Congreso, un Poder Judicial y un empresariado vinculados con la corrupción, el circulo de la desconfianza termina por cerrarse.

En tercer lugar, tenemos a los ausentes, lo que no votarán por la lejanía del centro laboral o por enfermedad, pero también por la desinformación o la desconfianza.

En cuarto lugar, de las preferencias electorales, tenemos, por las encuestas propaladas hasta el momento, a los partidos políticos, cuya suma de todos alcanza el 30%, Es decir que un poco más de 20 listas apenas llegan al 30%. De la misma forma, los partidos que no alcanzan la valla electoral suman más o menos el 10%.

Lo señalado es grave por la razón simple de que una minoría del electorado será la que elija a nuestro próximo Congreso. Pero allí no queda lo cosa, si la organización criminal que la mayoría del país detesta -y por las cuales el presidente cerró el congreso- alcanza el 10%, se habrá llevado la mitad del Congreso de la República. Así de mal nos irá si triunfa el voto nulo y blanco.

Votar por alguien decente es una obligación urgente. Guerra avisada no mata gente.