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Una publicación de la asociación SER

Vacancia a la deriva

Julio Failoc Rivas.

El fantasma de la vacancia presidencial se aleja conforme pasan los días. Salvo que salgan a la luz audios más potentes que los mostrados hasta ahora, tal como ocurrió con la caída de Fujimori y la renuncia de PPK, la suerte de los vacadores está echada, y sus días en el parlamento, están contados.

Los pronunciamientos públicos de Acuña, Urresti, de algunos líderes del Frepap, de la izquierda, del Partido Morado y hasta de Fuerza Popular, hacen prever que la intentona golpista ha llegado a su fin.

¿Qué pasó para que algo, supuestamente tan bien preparado (ojo que los audios tenían más de dos meses), aborte en tan pocas horas?  Yo creo que pasó mucho e incluso mucho antes de que se ponga en marcha la conspiración.

En primer lugar, el peso de los audios frente al contexto de crisis sanitaria y económica que vive el país, era tan débil que no ameritaba una vacancia. Además, no era el momento más indicado, tal vez en otro momento le hubiera hecho más daño al presidente y a la gobernabilidad del país. La racionalidad popular, expresada en las redes sociales, era tan simple como que, una mentira del presidente, relacionada con un payaso que se atribuía la disolución del congreso, pudiera costar la vacancia.

En segundo lugar, el mensajero Alarcón, un personaje oscuro que se volvió popular por sus malas mañas y por haber sido destituido por un Congreso más desprestigiado que él. Una mala elección de los vacadores encargarle el liderazgo de una comisión que no tiene nada de fiscalizadora y darle la misión de la estocada final al presidente. Si el Apra hubiera estado presente en el Congreso, otra habría sido la historia y ni dios salvaba a Vizcarra.  De hecho, también pesó la conferencia de prensa matutina lanzada por Cisneros quién termina de embarrar al dúo de conspiradores Alarcón y Merino, dejándolos en evidencia y mal parados.

Finalmente, la denuncia de Gustavo Gorriti, quien termina destapando la conspiración de Merino contra el presidente, fue determinante para que varios de los partidos promotores de la vacancia pusieran sus ansias de poder e intereses particulares en retroceso. Todos estos elementos, sumados a la corriente de opinión de las redes sociales –que hoy está reemplazando a la movilización social- jugaron un rol importante     

Creo que la intentona golpista deja muchos heridos, tanto del Ejecutivo, como del Legislativo, aquí nadie gana, sin embargo, debe ser una oportunidad para una reflexión colectiva en torno a la necesidad de retomar las banderas de la “Unidad Nacional” que contribuya a superar la crisis política, sanitaria y lo que se nos viene en materia económica; no hacerlo es riesgoso para la gobernabilidad, por todo lo que ha significado esta crisis política.