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Una publicación de la asociación SER

Ventura Landaeta: la historia de uno de los traidores a la rebelión de Túpac Amaru

Foto: Diario Los Andes

David Quichua. Historiador y Profesor de la UNSCH

El 18 de mayo de 1781 la plaza de Cuzco se tiñó de sangre: Túpac Amaru II, su esposa, sus hijos y los principales líderes de la rebelión terminaron cruelmente ejecutados.

La rebelión de José Gabriel Condorcanqui, uno de los mayores movimientos indígenas que sacudió a la América hispana se caracteriza por ser uno de los temas más investigados de nuestra historia. A pesar de ello, continúa despertando interés y hay muchos temas que requieren seguir siendo profundizados. Por ejemplo, se considera que el líder de la rebelión fue traicionado y capturado el 6 de abril de 1781 por el mestizo Francisco de Santa Cruz. Igualmente, su esposa, sus dos hijos y su cuñado Antonio Bastidas terminaron siendo capturados por otro traidor, Ventura Landaeta.[1] ¿Qué fue de la vida de este personaje después de la derrota de la rebelión?

El 5 de marzo de 1781, el visitador José Antonio de Areche publicó un decreto ofreciendo indulto a los insurgentes y una recompensa “de 40 mil pesos para quien llegase a entregar vivo o muerto” a los líderes de la rebelión. Aprovechando esta astuta estrategia del visitador que buscaba la división del bando rebelde, un grupo de sus partidarios, entre ellos Ventura Landaeta decidieron traicionarlo y entregarlo a los realistas.

Ventura Landaeta fue indultado y en la historia de la corona hispana quedó como un héroe por la captura de los familiares del mestizo rebelde. Por dicha labor, fue recompensado con el grado de teniente coronel del ejército real y brindó su apoyo a la derrota definitiva de las rebeldes que continuaban en el sur del virreinato peruano y el Alto Perú. Al sufrir el saqueo de sus haciendas “por el insurgente Diego Tupa Amaro” ayudó económicamente con la suma de 9 mil pesos para la derrota final del primo de José Gabriel Condorcanqui. De esa manera, demostró su identificación con administración virreinal y gozó de privilegios efímeros.[2]

Décadas después, se desenvolvió en los diferentes campos de la administración virreinal y en el primer lustro del siglo XIX se desenvolvía en el cargo de administrador de las reales rentas del partido de Parinacochas, ubicado al sur de la intendencia de Huamanga y paradójicamente vio en inicio de la lucha independentista.

En el año 1812, de aproximadamente 66 años de edad, don Ventura Landaeta atravesaba “una ruina económica universal”. Al ser destituido de su cargo de administrador no podía mantener a su esposa, sus 7 hijos y a la familia de su hija viuda. Tenía muchas deudas y al no disponer la suma de 1000 pesos no volvió asumir la función administrativa. En esa difícil situación Landaeta solicitaba una moratoria para cumplir con la deuda y sostuvo que merecía dicho pedido por ser un leal servidor de la corona que había sido uno de los agentes más importantes en la captura de los líderes de la rebelión. El documento refiere: “solicita moratoria […] por haber aprehendido al insurgente rebelde José Gabriel Topa Amaro, su mujer Micaela Bastidas y sus hijos y otros de su facción […]”.[3]

Y es que la situación había cambiado. Desde 1795, los diferentes sectores económicos de Huamanga y sus provincias al hallarse afectados por las reformas borbónicas: alzas de la alcabala, cobro de las deudas y la destitución de los criollos de los cargos administrativos, venían encaminando los primeros levantamientos, las cuales fueron fortalecidas por la invasión de las fuerzas de Napoleón Bonaparte a España y la difusión de las ideas liberales. En 1814 Huamanga fue parte de la rebelión de los hermanos Angulo y sufrió continuamente las correrías de las fuerzas realistas y patriotas.

Así, en medio de su mala situación económica, el traidor Ventura Landaeta, el hombre que capturó a los familiares de Túpac Amaru II,  paso sus últimos días y vivió para ver el triunfo de las fuerzas patriotas y la independencia del Perú y América.

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[1] Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú. La rebelión de Túpac Amaru II, 1781, p. 55.

[2] ARAY. Intendencia. Leg. 22, 1812, f. 1v.

[3] ARAY. Intendencia. Leg. 22, 1812, fs. 1-2.