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Una publicación de la asociación SER

La situación de las comunidades campesinas de Puno empeora

Foto: Alexander Calsina. cibercorresponsal de Noticias SER

Norma Veronica Mamani Pacco

A más de 20 días de confinamiento, la realidad viene revelando el verdadero rostro del Estado y se visibiliza el divorcio entre este y las comunidades rurales del país. Las familias campesinas e indígenas muestran cada vez una mayor preocupación por la realización de sus actividades agrícolas y el principal temor es perder la cosecha, que es clave para garantizar su alimentación durante el año. 

Cabe indicar que las notificaciones de las autoridades locales a las comunidades rurales exhortan a no salir de casa; y por otro lado, la restricción de salida de las mujeres y varones, afectó las labores de cosecha de las familias ya que los varones no han podido participar en las jornadas de recojo de producción y roturación del suelo para la próxima campaña agrícola.

En el caso de Ilave, además, la última feria dominical fue suspendida, lo que generó el alza de precios de la canasta básica afectando la compra de alimentos. Es necesario mencionar también que las mujeres son las más perjudicadas por las largas distancias que tienen que caminar desde sus comunidades a la ciudad de Ilave por falta del servicio de transporte. 

Otro aspecto se refiere a la estrategia “Aprendo en casa” del Ministerio de Educación. Es así que las autoridades comunales, estudiantes y padres de familia, se encuentran sumamente preocupadas por la falta de información clara de parte de las autoridades, en vista de que en muchos lugares no hay servicio de conexión a internet, ni cuentan con equipos de recepción de la señal televisiva y radial.

A ello se suma que el Gobierno Regional de Puno, conjuntamente con la Dirección de Educación, ha comunicado que debido al complejo contexto que se atraviesa, no se distribuirán los materiales de trabajo ni los alimentos del programa alimentario Qali Warma hasta que se levante la emergencia nacional. 

Por último, la medida para paliar el impacto económico que genera la emergencia, conocida como la “canasta básica familiar” - la cual fue encargada a los gobiernos locales - , aún no llega  las familias campesinas, porque los encargados vienen revisando los padrones presentados por las autoridades comunales. 

Así, a pesar de las declaraciones del Presidente de la República y su habitual frase “El Perú Primero”, pareciera que, cómo ocurre siempre, las comunidades rurales y los pueblos indígenas, son los últimos en los que piensa el Estado  ¿Será porque nos consideran menos peruanos? En todo caso, esperamos que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo se acuerden de los ciudadanos y ciudadanas del campo y les brinden un trato igualitario, sin discriminación ni diferencia.