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Una publicación de la asociación SER
Fotógrafo documental, interesado en construcción de archivo fotográfico, género, migraciones, informalidad, educación y desigualdad social.

David Ramírez: Vivir del arte Amazónico después de Cantagallo

David Ramírez Nunta (27) es uno de los tantos artistas que vivió en Cantagallo, el terreno que puso en disputa el ex alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio quien uso los fondos destinados a la reubicación de la comunidad (a un terreno en Campoy) para construir el polémico By Pass de 28 de Julio.  Unos meses después, la madrugada del 4 de noviembre del 2016 un incendio consumió las casas de 300 familias en la comunidad Shipibo de Cantagallo.

Cantagallo no solo se constituyó como un espacio en el que se replicaban los modos de vida y de compartir que trajeron sus habitantes de sus lugares de origen, sino que la idea de comunidad implicó buscar alternativas económicas que permitieran sostener la convivencia. Trabajar el arte para muchos migrantes amazónicos fue la continuación de su manera de entender el pasado, los recuerdos de su lugar de nacimiento, lo que significa para ellos estar en la ciudad, sus familias, tradiciones y costumbres. La creación tiene un significado distinto al de la elaboración de un simple producto para la venta.

“Cada cuadro es una historia, los símbolos se vinculan dentro de la tela, el fondo es oscuro como la noche y de repente en el extremo del cuadro aparece difuminado un jaguar…” me comenta David en su casa ubicada en Cantagallo industrial, un espacio acondicionado al final de cientos de ferreterías que dan a la avenida Evitamiento frente al mercado Las Flores. Dicho espacio se encuentra justo al lado del ex terreno de Cantagallo que luego del incendio, paso por un largo proceso de desalojo voluntario durante el 2017 con la promesa de que la Municipalidad reconstruyera por completo la comunidad con servicios de agua, saneamiento y luz. “hasta ahora no se ha iniciado ninguna obra en la comunidad, parece que no quieren construir nada y que nos olvidemos…” reclama el artista.

Antes de incendiarse por completo, Cantagallo tenía 3 plantas (niveles de construcción) y tres caños de agua, cada planta tenía un número de familias que compartían un caño. No había alumbrado público, ni desagüe, los habitantes construían silos y hasta el colegio bilingüe ubicado en la primera planta tenía problemas logísticos con el desborde de los servicios higiénicos que usaban un pozo séptico que no recibía mantenimiento.

David es pintor y también trabaja en la oficina de lenguas indígenas del Ministerio de Cultura, dedica la mayor parte de su tiempo a complejizar las historias de los cuadros que elabora en su estudio donde una mesa rectangular adornada con improvisadas líneas de pintura acrílica de múltiples colores ocupa gran parte del espacio. Estas líneas seguirán apareciendo cada vez que David quite el exceso de pintura en su pincel hasta convencerse de que ya termino de contar la historia que quería.

El artista gestiona la distribución, logística y montaje de su obra, su oficina es el lugar en el que se encuentra y a donde pueda llegar alguna llamada en la que alguien le ofrezca la oportunidad de exhibir su pintura, comprarla o contratarlo para dar un taller. Vive con la incertidumbre de todo artista: el día a día.

Su abuela le enseño a pintar desde que él era un niño, el arte fortalecía los vínculos entre familiares y les permitía transmitir la manera en la que interpretaban el mundo “En mi comunidad las plantas sirven para sanar, la gente las usa para aliviar dolores musculares, de cabeza y hasta para trabajar, a partir de las experiencias con las plantas aparecen historias en retribución a la madre tierra, la naturaleza nos da mucho, los sabios nos introducen en el arte de comprenderla. Nosotros usamos las plantas porque no tenemos postas médicas y medicinas menos” añade el pintor.

David llego a Lima a los 11 años, pero un año después de estar en el colegio volvió a Pucallpa, las burlas de sus compañeros de salón terminaron de convencerlo de que al menos en ese momento no era bienvenido. Llego nuevamente a la capital a los 15 años, se asentó una casa en el centro de Lima a la que llegaban migrantes amazónicos y tiempo después fue invitado mudarse a Cantagallo.

Cuando llego por segunda vez a Lima tuvo que buscar un empleo, en ese momento empezó a producir y exhibir obras de pintura cada vez que organizaban ferias en la comunidad de Cantagallo y en todos los espacios posibles a los que podía acceder. Con el tiempo se dio cuenta que existía un circuito de arte en el que el valor de una obra tenía un precio superior, pero a pesar de que pudo llegar a exhibir en museos o ferias de mayor prestigio como las que son organizadas por el Ministerio de Cultura, no pudo hacer del arte un modo de vida sostenible. Por ello, el pintor terminó la secundaria en el turno de noche.

Actualmente, David vive con sus hijos y su esposa a quien conoció en Cantagallo. Cuando me invitó a almorzar a su casa pude ver que su estudio no era el único espacio intervenido. Las paredes de su hogar están decoradas con graficas elaboradas por sus 3 hijos, a quienes David trata con mucha consideración como si admirara su libertad. Ante todo, entiende su lenguaje y a pesar de que sea difícil a él no le incomodaría apoyar la posible carrera artística de alguno de ellos.

Son las 11 de la mañana de un lunes y en la Universidad San Marcos inicia un ciclo de conversatorios sobre lenguas indígenas, a David lo invitaron como exponente del arte amazónico, pero llego tarde y no pudo integrarse a la mesa. David empieza a coordinar la logística para colocar sus cuadros en los pasillos de la facultad de Letras y Humanidades, saca de su mochila una cinta con la que no dañará la pintura de las paredes, un cutter y 14 telares de distintos tamaños trabajados a su ritmo. El pintor calcula el orden que podrían tener los cuadros en una pared interrumpida por la puerta de un salón de clases. De todas maneras, es un espacio y una forma de exhibir su trabajo, sus expectativas van mas haya de una simple exhibición, a David le gustaría que se los compren en algún momento.

Pueden contactarlo como David Ramírez Nunta en su página de facebook, ahí publica los lugares donde exhibirá sus obras, siempre de forma itinerante como su pintura.

David

 

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Fotos © Luisenrrique Becerra | Noticias SER