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Una publicación de la asociación SER

Las comunidades campesinas de Ayacucho en tiempos de coronavirus

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Omar Rosel

Las medidas adoptadas por el gobierno nacional –en las últimas cuatro semanas- para reducir los niveles de contagio con el Covid-19, ha tenido repercusiones diferenciadas en la vida de las poblaciones rurales así como de las comunidades campesinas. Estas esperan que se tome conciencia de las dificultades que atraviesan por la Emergencia Sanitaria y el Aislamiento Social Obligatorio y, que el gobierno nacional, así como las instancias de gobierno local y regional puedan canalizar apoyos necesarios a estas poblaciones que se caracterizan por sus altos niveles de pobreza, la precariedad de los servicios estatales y la prevalencia de enfermedades que los hacen más vulnerables.

Noticias SER, ha hecho un recojo de información de comunidades de los distritos de Vilcashuamán y Vischongo (provincia Vilcashuaman) así como de Vinchos y Tambillo (provincia de Huamanga), para conocer la forma como la emergencia ha trastocado sus dinámicas locales y formas cotidianas de vida (reuniones, actividades agrícolas, ventas de productos, realización de ferias), y también para conocer qué información han recibido para la prevención y adecuada respuesta ante una sospecha de contagio, el estado de los servicios de salud en sus territorios, las formas de abastecimiento de alimentos y el apoyo que están recibiendo de las instancias gubernamentales.

Actividades agrícolas, ferias y abastecimiento de alimentos

Un tema altamente sensible, es la alteración que el aislamiento social obligatorio ha generado en el trabajo agrícola, situación que conlleva a una serie de preocupaciones en las comunidades sobre las actividades iniciales de la cosecha que muchas veces aglomera personas. Además en algunas comunidades de la provincia de Vicashuamán, se vienen registrando episodios climatológicos que podrían echar a perder sus cultivos. “Estamos preocupados los comuneros porque nuestros sembríos de papa están siendo afectados por la rancha y no podemos ir a comprar remedios”, explica preocupado Albino Gómez, presidente de la comunidad de Soquia.

Según indica Javier Rodriguez, presidente de la comunidad de Putacca (Vilcashuamán), en su zona la actividad agropecuaria está prohibida, “lo cual afecta en gran parte la economía familiar”. Pero en otras como Colpapampa (Vilcashumán), como refiere su presidente comunal Hilario Fuentes, las labores agrícolas se han limitado, por ello “puedan trabajar la chacra sólo una a dos personas”, lo cual implica que “nos estamos turnando para salir entre uno o dos miembros de la familia”.  

Una situación distinta viven las comunidades del distrito de Vinchos y Tambillo, donde las actividades agrícolas y pecuarias continúan con normalidad, según Yuri Ezaguirre, Presidente de la comunidad de Condoray (Tambillo) y Liz Godoy, de la comunidad de Totorabamaba (Vinchos). Como se indica hay producción, pero no pueden comercializarla porque las ferias semanales, donde vendían sus productos, están suspendidas y tampoco pueden trasladar sus productos a Huamanga por falta de movilidad y el encarecimiento del flete de las escasas unidades móviles existentes. “Continuamos trabajando en las chacras, pero nos perjudica porque los productos no pueden ser comercializados como antes. No hay ferias hace ya más de 15 días”, explica Roberto Ventura, Presidente de la comunidad de Ccochapampa.

Los espacios de intercambios comerciales como las ferias semanales, hoy suspendidas, ha generado que las familias comuneras no puedan abastecerse de alimentos. “La feria semanal en Vilcashuaman no se desarrolla, han cancelado todo. Ahí vendíamos nuestros productos y comprábamos otros que no producen nuestras tierras”, dice Nilo Gutiérrez, Presidente de la comunidad de Huancapuquio (Vilcashuamán), por ello la población de su localidad se está alimentando de “sembríos cosechados que tienen guardado” como maíz, papa, y cebada.

En todas las comunidades de Vilcashuamán, existen pequeños negocios, donde se comercian abarrotes (azúcar, arroz, sal, aceite, leche), pero con el correr de los días se han ido desabasteciendo y los precios de los productos se vienen incrementando, mermando la débil económica de las familias de las comunidades. “Hay alza de precios a causa de la escasez de transporte y la especulación de los comerciantes. Ahora, los comuneros deben caminar más de tres horas y media hasta el distrito de Vilcashuamán para hacer compras”, indica David Echaccaya, Presidenta de la comunidad de Huaccaña. La situación se repite en la comunidad Ñuñunhuaycco  cuyos pobladores tiene ir a pie hasta Vischongo a abastecerse de abarrotes.

En las comunidades de Ccochapampa (Vinchos) y Condoray  (Tambillo), que son poblaciones con más de 200 familias, las juntas directivas han acordado que las tiendas comerciales se abastezcan de productos –con apoyo de la comunidad- una vez a la semana en la ciudad de Ayacucho, pero que no incrementen sus precios. Pero sucede también que a medida que avanzan los días la población tiene menores ingresos y ya disponen de dinero para comprar algunos productos. “Lo que perjudica es en la venta de productos como la trucha y las “cachipas”, con la venta de esos productos la gente compraba productos como azúcar, arroz, sal, y otros, ahora que no generan esos ingresos se ven complicados”, nos explica Liz Godoy, de la comunidad de Totorabamba. En este escenario complicado, no queda otra que seguir sobreviviendo con los cereales y tubérculos que logran producir las familias, dice el presidente de la comunidad de Ccochapampa, Roberto Ventura.

Sobre la entrega de víveres que realizarán los gobiernos locales, los comuneros consultados por Noticias SER mencionaron que en el transcurso de la semana, las municipalidades han realizado un empadronamiento a las familias de extrema pobreza, pero aún desconocen la fecha y el procedimiento de entrega. En el caso de algunas comunidades de Vinchos, no se conoce aún nada con respecto a la entrega de vivieres que realizará su gobierno local. “A pesar de que la comunidad está cerca de la capital de distrito, ninguna autoridad nos ha visitado”, dice Liz Godoy de la comunidad de Totorabamba.

Aislamiento obligatorio y bloqueo de vías

El cumplimiento de aislamiento obligatorio viene siendo acatado firmemente en las comunidades, en algunos casos por un mandato de la directiva comunal que hn encargado a los integrantes de los Comités de Autodefensa (CAD) para garantizar el cumplimiento dela misma, pero donde no existe este tipo de organización, hay grupos de comuneros y comuneras que recorren las comunidad y en otros casos están en las vías de acceso a la localidad, impidiendo el ingreso de vehículos y de personas ajenas a su comunidad, donde han colocado tranqueras.

En el caso de la comunidad de Putacca (Vinchos) el encargado de hacer cumplir con el mandato es el Teniente Gobernador conjuntamente con el CAD. Hay comunidades donde la directiva comunal no ha tomado ningún acuerdo sobre el aislamiento obligatorio, como sucede en la localidad de Totorabamba (Vinchos) donde “a pesar del riesgo que significa, las personas adultas se niegan a acatar la medida, por ello han continuado recibiendo visitas procedentes de Huamanga e incluso de Lima, porque son sus familiares”, dice Liz Godoy.

Acceso a información y sistema de atención de salud

En el campo ayacuchano aún no se han reportado casos de Covid-19 en las poblaciones rurales y comunidades campesinas, por ello es clave la información para la prevención, pero las poblaciones de las comunidades señalan que no hay campañas intensivas de información. Como menciona el Vicepresidente de la comunidad de Putacca (Vinchos), Edwin Pariona, la población de su localidad ha logrado “conocer por su cuenta, porque algunas personas jóvenes  compartieron cierta información porque tienen acceso a Facebook y han leído algunas informaciones”, situación que se repite en la mayoría de los casos, o a través de la radio. “Prácticamente están al abandono, la municipalidad y los centros de salud no están visitando la comunidad para la prevención e información sobre el virus”, dice Javier Rodríguez Martínez, comunero de Putacca (Vilcashuamán).  Sólo en las contadas comunidades que cuentan con un establecimiento de salud, el personal de la misma ha realizado perifoneos sobre el lavado de manos permanente, para evitar el contagio del covid-19.

Sobre los síntomas que se debería advertirse sobre un presunto caso de infección de Covid-19, varios de los integrantes de las directivas comunales indican que es cuando se presenta tos y fiebre y lo que deberían hacer es enviar a esta persona al Centro de salud. Sucede que en un buen porcentaje de las comunidades consultadas no existe algún centro médico o posta de salud y tiene que desplazarse caminando tres horas a pie, como es el caso de la localidad de Totorabamba (Vinchos), para llegar a la posta de salud. Sucede lo mismo con Ccochapampa, que tiene que desplazarse hasta el centro poblado de Putacca para poder acceder a la atención de un médico.

La comunidad de Pomatambo (Vilcashuamán), también tiene que desplazarse hasta la capital de la provincia de Vilcashuamán para ser atendidos o al centro de salud de Colpapampa, donde ni hay personal médico suficiente ni posee medicamentos en stock. Pomatambo al igual que la comunidad de Soquia sólo tienen la asistencia de promotores de salud que hacen visitas de tres o dos veces por semana a su localidad.

A nivel de las comunidades persiste la incertidumbre de lo que podría venir más adelante ante la posible ampliación de las medidas adoptadas, porque las primeras tres semanas de emergencia, su economía ha sido afectada y no se han proveído de suficientes alimentos para poder subsistir un mayor tiempo y sienten que el Ministerio de Agricultura no los ha atendido. De otro lado están en plena cosecha y esperan que después del 13 de abril todo vuelva a la normalidad, y así volver a sus formas cotidianas de llevar a cabo sus actividades agrícolas y comunales.