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Una publicación de la asociación SER

Mujeres indígenas en la construcción de una Agenda Climática

Fotos © ONAMIAP

Por:

1. Ana Lucía Núñez. Antropóloga. Interesada en temas de justicia ambiental, género y desarrollo urbano.

2. Nelly Romero. Socióloga. Interesada en temas de derechos de pueblos indígenas, género e industrias extractivas.

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El 24 de agosto del presente año, culminó el proceso de Consulta Previa al Reglamento de la Ley Marco sobre Cambio Climático con la firma del Acta de Consulta por parte de organizaciones indígenas nacionales del Pacto de Unidad[1] y el Ministerio del Ambiente (MINAM). Un  importante proceso que surgió por iniciativa de las  organizaciones indígenas, sentando sus bases en una serie de antecedentes en política climática[2].

Cuando se habla de la formulación de políticas ambientales, es necesario reconocer que las mujeres indígenas son las que más sufren más las afectaciones -que no son sólo cuestiones ambientales-, pues involucran el desarrollo de su vida y su relación con sus territorios. En ese sentido, se espera que este proceso de consulta previa, sea de apertura para que se puedan recoger sus aportes y que no sea solo un trámite que el Estado deba cumplir. Ellas juegan un rol clave en los procesos de adaptación y mitigación al cambio climático. “Sobre las propuestas de los pueblos indígenas, netamente de las mujeres, se nos debe incluir en este diálogo […] Nosotras quisiéramos una participación efectiva, es decir, con voz, con voto y toma de decisiones. Si bien es cierto, nos hacen participar, pero de nada sirven nuestros aportes porque no los toman en consideración”, señala Mayra Macedo[3].

Demandas de las mujeres indígenas durante el proceso[4]

A continuación, expondremos sus demandas centrándonos en el caso particular de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) durante el proceso de consulta, el cual tuvo las siguientes etapas: (1) identificación de la medida a consultar, (2) identificación de los pueblos indígenas u originarios, (3) publicidad, (4) información, (5) evaluación interna, (6) diálogo intercultural y (7) decisión.

Antes de iniciar el proceso se realizaron reuniones preparatorias para elaborar el Plan de Consulta, en donde las organizaciones indígenas pidieron incluir 35 artículos[5]. En ellos se destaca “la importancia de la soberanía alimentaria para la resiliencia de los pueblos indígenas, la naturaleza y el clima”[6], pues gran parte de su tiempo lo dedican a la agricultura y a crear redes de comercio para proveer de alimentos a su comunidad.

En la segunda etapa, hubo una reunión sólo con mujeres (cuatro por organización) y un evento público con criterio paritario (cuatro mujeres y cuatro hombres por organización). En este último, el MINAM entregó la propuesta del reglamento y el Plan de Consulta y el pedido explícito de ONAMIAP en palabras de su entonces presidenta Ketty Marcelo fue “Estamos acá de buena fe, esperamos que todo marche bien y que nuestras propuestas sean escuchadas”[7].

Durante la etapa informativa, la ONAMIAP aseguró su participación en los 11 puntos propuestos en la Agenda Climática Indígena que fue socializada con sus bases. Los temas tratados en estos puntos podrían resumirse en: tierras y territorios comunales, salvaguardas, soberanía y seguridad alimentaria, ambición NDC (Contribuciones Nacionalmente Determinadas), financiamiento, acceso a fondos climáticos nacionales e internacionales, papel del sector Economía y Finanzas, propuestas y participación de los Pueblos Indígenas, instrumentos de gestión integral frente al cambio climático, enfoque de género y educación ambiental.

Para ONAMIAP, lo más importante fue la inclusión del enfoque de género pues permite contemplar los impactos diferenciados entre hombres y mujeres, principalmente en tres niveles: economía familiar, salud y gestión de recursos. El cambio climático ha generado una alteración en sus calendarios agrícolas teniendo como consecuencias sequías e inundaciones, degradación de la tierra, plagas, escasez de alimentos, escasez de agua para uso doméstico, entre otros. Esta es una de las razones por la que los hombres abandonan sus comunidades en búsqueda de otros recursos para asegurar la subsistencia familiar, frente a esto, las mujeres se han sobrecargado en sus labores domésticas y agrícolas. Además, esta escasez de recursos impacta directamente en su salud y la de las personas que tienen a su cuidado (niños y ancianos con anemia y desnutrición). Si bien las mujeres tienen más responsabilidad sobre sus recursos, no tienen poder de decisión sobre la gestión de estos al no ser consideradas “comuneras calificadas” para la toma de decisiones; entonces, este limitado acceso al poder se ve aún más reducido con la crisis climática.

Siguiendo con el desarrollo de las etapas, cabe resaltar el trabajo preparatorio realizado por ONAMIAP[8] (antes del taller del MINAM), con más de 20 mujeres indígenas representantes de las distintas comunidades nativas de Madre de Dios, sobre este proceso.

Durante la quinta etapa, ONAMIAP trabajó sus propuestas con la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), presentando sus principales aportes al reglamento. Estos últimos estuvieron enfocados a garantizar la participación de las mujeres indígenas en espacios de toma de decisión sobre políticas públicas referidas a biodiversidad y cambio climático. Paralelamente, las otras cinco organizaciones presentaron sus propuestas al MINAM. Esta forma de trabajo se generó debido a la intervención del Ministerio que plenteó reuniones por separado con las organizaciones, no respetando el carácter interno de la etapa.

En la etapa de diálogo intercultural, ONAMIAP y AIDESEP presentaron el acta de consulta en donde detallaron sus propuestas y demandas y participaron representantes de las entidades estatales y las siete organizaciones indígenas, donde se discutieron los puntos de la Agenda Climática antes mencionados.

En la etapa final de decisión se establecieron 152 acuerdos, en su mayoría parciales, motivo por el cual, según las bases en cuestión, tanto AIDESEP como ONAMIAP tuvieron que exigir constantemente que sus propuestas sean tomadas en cuenta en el Reglamento. No obstante, lo que no se logró fue integrar a las organizaciones indígenas en la toma de decisiones en torno a la ambición NDC y la Comisión de Alto Nivel sobre Cambio Climático (CANCC), conformada por hombres. Una vez más, se insistió en los enfoques de igualdad de género y se dio relevancia a la pertinencia cultural en la planificación y educación climática[9].

ONAMIAP

Avances y limitaciones del proceso de consulta

Es necesario resaltar que este proceso nace por la exigencia de las organizaciones indígenas nacionales de ser incluidas en la construcción del reglamento de ley, por ser los directamente afectados y afectadas por la normativa propuesta. De igual forma, las mujeres indígenas, a través de sus organizaciones representativas, han logrado incidir en la política pública y dentro del grupo de organizaciones del Pacto de Unidad que participan en la medida, a fin de incorporar sus demandas en estos espacios, poniendo en agenda los impactos diferenciados que sufren en su vida diaria, así como la importancia de su acceso a la tierra y el territorio para poder enfrentar la crisis climática.

Esto es particularmente relevante dado que uno de los aspectos sobre los que las organizaciones de mujeres hacen hincapié es en el enfoque de género, que no existe como tal en la Ley Marco sobre Cambio Climático (sólo se encuentra una parte que menciona igualdad entre hombres y mujeres sin contemplar las afectaciones diferenciadas que responden a relaciones de poder y patrones específicos que impone la sociedad). Y como bien lo ha observado ONAMIAP, la consulta que se hace es al reglamento y no a la ley, a pesar de que el Convenio 169 de la OIT y la Ley de Consulta Previa señalan que “los pueblos indígenas u originarios deben ser consultados de forma previa sobre las medidas legislativas o administrativas”.

Asimismo, una deficiencia de esta y otras consultas es que no tienen el carácter de consentimiento porque el Estado es el único que decide sobre la medida, a pesar de existir un diálogo con los pueblos indígenas. Además, la aplicación del enfoque intercultural no es efectiva, ya que la información entregada por el ente promotor puede ser muy técnica, poco asequible y comprensible. Por otro lado, la asesoría técnica y legal es limitada pues no cubre en su totalidad a las organizaciones que participan, lo que responde quizá a la cantidad de actividades, lugares y tiempos, que podrían ser mejor consensuados (como se estipula para un debido proceso, con “plazos razonables”) a fin de que las mujeres logren apropiarse de manera integral de los contenidos y a partir de ahí, generen sus demandas y participen de manera efectiva.

Reflexiones finales

Sin desmerecer los esfuerzos del MINAM por fortalecer su participación, resalta la persistente labor de incidencia de las mujeres indígenas tanto en los espacios de decisión, como en otros que permiten comunicar y visibilizar la agenda política que tienen frente al cambio climático. Este proceso de consulta ha dejado sobre la mesa, más allá de los derechos colectivos, la relevancia de la complementariedad de los derechos individuales de las mujeres para asegurar su participación efectiva a través del entendimiento de sus particularidades en este contexto de cambio global. En este sentido, han incidido en asegurar soberanía alimentaria, lo que trae consigo la promoción de la autonomía de los pueblos, valorar los saberes ancestrales de las mujeres sobre la tierra y su relación con la naturaleza.

Esta experiencia no solo ha permitido logros relevantes frente a la agenda climática indígena, sino evidenciar lo fundamental del enfoque de género en procesos de consulta previa para garantizar los derechos de las mujeres indígenas. Por lo tanto, es pertinente hacer incidencia en cada una de las etapas del proceso, y así lograr su transversalidad con estrategias, mecanismos y metodologías adecuadas. Necesitamos que la política climática tome en consideración cómo las mujeres viven los impactos para que sean representadas con igualdad.

 

Ana Lucía Nuñez pertenece a la Plataforma Comadres, espacio que busca posicionar el trabajo de las mujeres en el análisis de la política nacional e internacional.

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[1] El Pacto de Unidad está conformado por 8 organizaciones indígenas nacionales representativas, pero las que suscriben la Agenda Climática Indígena son solo 7: ONAMIAP, AIDESEP, CNA, CCP, FENMUCARINAP, UNCA, CONAP.

[2] En 2016, Perú suscribe el Acuerdo de París y publica un Plan de Acción en Género y Cambio Climático (PAGCC). En 2018, se promulga la Ley N°30754 Ley Marco sobre Cambio Climático, ese mismo año se genera un espacio de participación indígena denominado “Dialoguemos sobre el Reglamento de la Ley Marco sobre Cambio climático”, promovido por el MINAM.

[3]   Del Microprograma en línea “Mujeres indígenas, defensoras de nuestros territorios”, producido por ONAMIAP.

[4] Las demandas de las mujeres indígenas u originarias de ONAMIAP sientan sus bases en su agenda y son     llevadas como propuesta al debate entre miembros del Pacto de Unidad para la creación de una Agenda Climática indígena en el marco del proceso.

[5]          En primera instancia, el MINAM propuso que 24 artículos del RLMCC sean consultados, los 35 propuestos fueron presentaron junto con sus observaciones en una carta al MINAM.

[6]   Tomado del Plan de Consulta del RLMCC.

[7]   Disponible en la nota dedicada a este evento en la página web de la ONAMIAP.

[8]            Este taller se realizó antes del consensuado el 28 y 29 de marzo en Puerto Maldonado, mencionado en el Plan de Consulta.

[9]            Al cierre de este artículo, quedan pendientes la promulgación del Reglamento, su revisión y el decreto.