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Una publicación de la asociación SER

Plantean que es necesaria una visión indígena para atender la emergencia en pueblos y comunidades

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Ronald Ordoñez

Un reciente informe del Centro de Culturas Indígenas del Perú – Chirapaq, elaborado a base de testimonios de personas indígenas, andinas y amazónicas de las regiones de Ayacucho, Loreto y Pasco, da cuenta de la demanda por mayor atención estatal para hacer frente a esta etapa de crisis, teniendo en cuenta su condición de vulnerabilidad.

De este modo, se indican dificultades para acceder a información a través de medios de comunicación, lo que produce ideas erróneas respecto a la pandemia. Asimismo, a pesar de que los altoparlantes son el principal medio por el que las familias se informan en algunas comunidades, en el caso de la comunidad de Saurama en Ayacucho, por ejemplo, las constantes lluvias impiden que la población cuente con energía eléctrica de manera permanente.

En el caso de la educación, se comentan las dificultades que tienen los padres y madres para apoyar a sus hijos en el desarrollo de sus labores, aparte de que muchos no cuentan con estudios culminados, añadiéndose la enorme brecha digital que existe en regiones andinas y amazónicas. Respecto a las mujeres indígenas en el área urbana del distrito de San Juan Bautista, Ayacucho, se evidencia una situación de inequidad debido a que el distrito ha sido considerado “no pobre” por un empadronamiento inexacto de la municipalidad; por lo tanto, las familias no se han beneficiado con el bono económico del gobierno nacional.

La permanencia de jóvenes indígenas universitarios que se encuentran acatando la cuarentena en sus residencias universitarias en Loreto, es otro de los aspectos informados, pues además del contagio por coronavirus también tienen que protegerse del dengue, enfermedad que registra una considerable cantidad de contagios y muertes, sumado a dificultades para mantenerse en comunicación con sus familias.

De otro lado, el limitado acceso a agua potable y saneamiento por parte de poblaciones, puede incrementar los problemas de salud y por lo tanto, dificultades para la atención, como en el caso del pueblo Yanesha, que almacena agua de las quebradas.

A nivel económico, la emergencia ha ocasionado un fuerte impacto en la economía de las familias, al verse limitadas de producir y comercializar sus productos, mientras que las personas dedicadas al rubro de la construcción se encuentran impedidas de generar recursos. Aun así, el bono económico brindado por el gobierno tampoco ha llegado a la totalidad de familias vulnerables, lo mismo con alimentos que son repartidos por gobiernos locales. 

Ante esta situación se han planteado algunas recomendaciones que han sido remitidas el miércoles pasado a los ministerios y la Defensoría del Pueblo, como la compra de alimentos indígenas; crear bonos de ayuda educativa; incorporar el uso de altoparlantes en la estrategia de educación “Aprendo en Casa”; establecer sistemas de mensajería instantánea en lenguas indígenas con las recomendaciones y disposiciones; implementar estrategias de teleducación en territorios con poblaciones indígenas; brindar alcohol en gel gratuito en comunidades que no acceden a agua potable; abastecer a centros de salud; asegurar la atención para mujeres indígenas embarazadas; mayor difusión sobre el procedimiento para la denuncia de violencia de género y establecer un fondo de apoyo a comunidades nativas y campesinas: “Nos reafirmamos en nuestro pedido para la conformación de un grupo de trabajo integrado por los diferentes ministerios, las organizaciones indígenas, las agencias del sistema de Naciones Unidas y los aliados de los pueblos indígenas con el fin de desarrollar una estrategia concertada y con visión indígena para responder a esta emergencia sanitaria”, se señala desde Chirapaq.