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Una publicación de la asociación SER

Sacerdotes piuranos llevan oxígeno y esperanza a pacientes de covid-19

Foto: Ricardo Parra

Ricardo Parra

Cuando la pandemia del covid-19 empezó a golpear Piura, la demanda de oxígeno medicinal se disparó por las nubes, trayendo consigo escasez y sobreprecio, al que muchos no podían acceder. Los hospitales no se daban abasto para atender a los contagiados que iban llegando vertiginosamente. Como consecuencia, muchos pacientes murieron en las áreas de emergencia o en sus casas, por falta de oxígeno.

En aquellos días de angustia, decenas de piuranas y piuranos movidos por la desesperación ante la escasez y el excesivo incremento del precio de este gas vital, tuvieron que volcarse hasta las mismas plantas envasadoras para adquirir o recargar un balón, que pudiera salvar la vida a sus familiares graves por coronavirus.

Martín Chero, párroco de la iglesia Nuestra Señora del Rosario, ubicada en el sector de San Martín, inició la campaña “Oxigenemos Piura”. Con el apoyo de prensa, la habilitación de cuentas bancarias y aplicaciones de envío de dinero, logró conseguir importantes aportes para abastecer con 300 balones de oxígeno al hospital Santa Rosa, y así ayudar a mitigar la crisis de ese nosocomio. Sin embargo, el número de contagiados seguía en escalada y muchos pacientes seguían falleciendo en sus casas y en otros hospitales de diversas provincias piuranas.

Entretanto, otros dos sacerdotes, el padre Juan Arturo García Trelles, de la parroquia Cristo Rey de Piura y el párroco de la iglesia San Lorenzo Mártir de Cruceta,  Jorge Luis Olaya iniciaron una misión solidaria enfocada en donar oxígeno a personas graves de coronavirus que están en sus casas. Ambos vienen de vivir una dolorosa experiencia, que enlutó a uno de ellos y a través de la cual pudieron conocer de cerca la difícil realidad que atraviesan los piuranos por la falta de oxígeno.

El 14 de mayo, el papá del párroco Jorge Luis Olaya, fue internado gravemente en el hospital de EsSalud de Talara. Grande fue su angustia, y al no encontrar oxígeno ni en Talara ni en Sullana, desesperado llamó por teléfono a su colega, el padre Juan Arturo García Trelles, de la parroquia Cristo Rey de Piura, el cual de inmediato lo apoyo a través de sus contactos; fue así que llegaron a una planta envasadora por la zona industrial de Piura, donde tuvieron que esperar 6 horas para conseguir la recarga de un balón de oxígeno prestado y con el cual pudo regresar a Talara. Sin embargo, consumido ese balón, tuvo que volver a Piura al día siguiente por una nueva recarga en otra planta, donde encontraron más gente aglomerada. Días después, entre ir y venir de Talara, el papá del párroco Olaya, dejó de existir, mientras tanto su madre era internada también por covid-19.

El padre Juan Arturo García Trelles, viendo cómo se complicaban las cosas para su hermano en la Fe, se movió rápido y pudo conseguir una minivan en la que transportaron a la madre del párroco Olaya hasta el hospital Reátegui de Piura, donde milagrosamente salvó de morir.

Enterado de esto, otro sacerdote recurrió al padre Juan Arturo para pedirle oxígeno y socorrer a una familia, y fue así que rápidamente muchas personas empezaron a pasarse la voz acudiendo a él a través de persistentes llamadas con el mismo pedido: “¡Padre, ayúdenos con oxígeno se nos mueren nuestros familiares!”.

Inmediatamente este sacerdote pensó que, con la ayuda de sus diversos amigos piuranos, podía hacer algo más por estas personas, por ello, y sin tener cobertura de ningún medio de comunicación, decidió usar su cuenta personal de Facebook, para  dar inicio a una misión solidaria bajo el lema “Recargando Esperanza”.  

Su pedido no se hizo esperar, la ayuda comenzó a llegar con donaciones que supo emplear con el conocimiento de la logística que obtuvo en los aciagos días por conseguir oxígeno para su hermano párroco. Cabe destacar que desde el inicio de la pandemia ya estaba repartiendo canastas de víveres y botellas de agua, también para el hospital Santa Rosa.

Oxigeno

Recorrido diario

Noticias Ser, se puso en contacto con el padre Juan Arturo García Trelles, quien desde un comienzo prefirió evitar una nota periodística. Convencidos de su auténtica labor solidaria, decidimos insistir y explicarle el propósito que nos animaba a conocer su experiencia para el desarrollo de la presente nota. Fue así que, con sus tiempos ajustados, nos citó desde las 6:30 am en la parroquia Cristo Rey de Piura, donde diaria y conjuntamente con el párroco de Cruceta Jorge Luis Olaya, el profesor Miguel Torres y su amigo Roberto Zapata, comienzan a cargar un furgón que hace dos viajes de ida hasta una de las plantas envasadoras de oxígeno, llevando un aproximado de 60 balones, los cuales son recargados para luego recogerlos en la tarde y llevarlos de retorno a la parroquia, donde a partir de las 7:00 pm empiezan a llegar personas de distintos sectores de la ciudad para cambiar su balón de oxígeno vacío, por uno lleno. En otras ocasiones los balones son llevados por ellos mismos a diferentes puntos de la ciudad y de la región.

Pero la ayuda no solamente es para Piura. En coordinación con otros sacerdotes envía balones de oxígeno a Catacaos, Paita, Pueblo Nuevo de Colán, La Huaca, Tambogrande, Cruceta, Chulucanas e Ignacio Escudero. Ahora piensa en Ayabaca y Huancabamba, donde el SARS-coV-2 ha empezado a esparcirse con rapidez.

El miércoles 24 de junio, luego de dejar los balones de oxígeno en la planta envasadora, enrumbó a Paita para entregar unos flujómetros que le habían pedido de la parroquia San Francisco de Asís de esa provincia. Ese día era su cumpleaños y mientras lo acompañábamos en su recorrido, empezó a recibir constantes llamadas en las que después de saludarlo, le hacían saber que había más donaciones para más balones de oxígeno, como también pedidos de medicina. En un momento la funcionaria de un municipio, le pide que se coordine con ella la entrega de balones para algunos centros de salud y postas médicas, su respuesta fue categórica: “Le he enviado balones al padre Víctor, para que los distribuya sólo a personas que tienen enfermos en sus casas. Una vez consumidos, tienen que regresarlos a la parroquia para que podamos recargarlos”, la mujer insiste en que hay algunas desavenencias en el municipio, por lo cual él le responde enérgicamente: “No me dé explicaciones de cosas que tienen que ver con política. Coordinen por favor con el padre Víctor los repartos a los domicilios donde hay enfermos”.

A las 12 del mediodía llegamos a las puertas del área covid-19 del hospital Cayetano Heredia de Piura, donde luego de un ritual de media hora, tiene que cambiarse de ropa y colocarse una pesada indumentaria de protección para poder acceder a los pabellones y darle el sacramento de unción a los enfermos. En la puerta se le acercan muchos familiares que no tienen conocimiento del estado de su paciente y le indican la cama y el pabellón, “Padre, por favor dele la unción a mi madre y dígame si se ha recuperado” le pide llorando María Pachérrez, quien ha llegado de Chulucanas y lleva durmiendo 3 días en una carpa improvisada en las afueras del hospital.

Hospital

A la 2:00 pm el padre Juan Arturo García Trelles, junto al párroco Jorge Luis Olaya salen del hospital y se enrumban de vuelta a la parroquia Cristo Rey, en el camino su teléfono sigue sonando y nos comenta que lo han llamado del penal de Río Seco para pedirle balones de oxígeno que necesitan algunos internos que se han complicado tras dar positivo al covid-19. Preocupado se dispone a apresurarse, pues luego de almorzar tendrá que volver a la planta envasadora para recoger los balones de oxígeno y tenerlos listos para entregarlos por la noche. A las 6:00 pm celebrará una misa la cual será transmitida a través de la cuenta de Facebook de la parroquia Cristo Rey.

Antes de despedirnos, el padre Juan Arturo, nos comenta que hasta la fecha ha logrado gestionar 500 balones, dentro los cuales 100 fueron donados por la Fundación Romero, quienes enterados de su labor lo contactaron. Finalmente nos deja saber su agradecimiento con todas las personas que están apoyando esta generosa causa que ya le ha salvado la vida a varios piuranos.