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Una publicación de la asociación SER

24 de junio: entre el olvido y la pandemia

Foto © Luisenrrique Becerra | Noticias SER

Editorial | Noticias SER

Como todos los años, el 24 de junio celebramos el Día del Campesino, instaurado con esa denominación tras la promulgación de la Ley 17716, Ley de Reforma Agraria, que reemplazó al Día del indio. Lo cierto es que, independientemente del nombre, esta fecha resulta propicia para destacar la importancia de quienes desde el campo juegan un rol clave en el desarrollo del país y en la provisión de productos esenciales para la vida en las ciudades, pero al mismo tiempo siguen siendo postergados y se ven obligados a vivir bajo condiciones precarias y excluyentes.

La emergencia debida a la propagación del covid-19 y las medidas adoptadas por el gobierno nacional han agravado esta situación. Basta ver lo que viene ocurriendo con el denominado Bono Rural, establecido más de un mes después del inicio de la cuarentena, y que hasta el momento solo tiene un avance del 51%, simple y llanamente porque las familias beneficiarias no han podido desplazarse hasta las agencias bancarias o ni siquiera se han enterado que pueden cobrarlo, porque la única manera de saberlo es accediendo a internet, todo lo cual debió ser tomado en cuenta al momento de diseñar al bono.

Lo más grave es que aun cuando el Poder Ejecutivo ha anunciado algunas medidas para impulsar las actividades agrarias, hay que recordar que estas han beneficiado sobre todo a la gran agricultura, mientras que en el caso de los pequeños productores acaban convertidas en programas y proyectos de escaso impacto, por una mezcla de falta de voluntad política y negligencia burocrática, como ocurre con el siempre postergado proceso de titulación de las tierras comunales. Esta inercia no puede continuar, y en este momento es urgente que el gobierno adopte acciones concretas como la implementación de un programa de reactivación agraria que permita afrontar la campaña agrícola que está a punto de empezar.

En Noticias SER ratificamos nuestro apoyo a las luchas campesinas por el reconocimiento de sus derechos, ganados siempre a costa de enormes movilizaciones a lo largo de nuestra historia. Y hacemos un llamado al Estado y a la Sociedad a prestar atención a la grave situación que viven las familias campesinas a causa de la pandemia, a la cual vienen enfrentando casi sin apoyo del gobierno. El país no puede seguir ignorando el valor de los campesinos y campesinas que a pesar de todas las dificultades siguen produciendo la mayoría de los alimentos que se consumen en todos los hogares peruanos.