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Una publicación de la asociación SER

485 años: ¿Quién se hace cargo de Lima?

Sasha Chumpitaz Martinez. Arquitecta y miembro de UDEAL – Unión de Estudiantes de Arquitectura de Lima

Hoy celebramos el aniversario de Lima. Estamos felices de vivir en la capital del Perú, orgullosos de su gastronomía, sus playas, sus parques. ¡Espera, no! Aprovechemos para señalar con claridad cuáles siguen siendo los principales retos que tenemos para dejar de ser una ciudad desigual, intolerante, fragmentada, violenta, insegura y sobre todo injusta.

Antes, permítanme reconocer los esfuerzos y avances en muchos territorios, con diferentes agentes sociales e institucionales, que lograron dar pasos agigantados en temas como la protección y gestión del espacio público, de los ecosistemas frágiles o el trabajo comunal en barrios como “Nuevo Amanecer”, que lograron una sinergia olvidada en Lima, vinculando el quehacer académico y técnico con la organización social.

Pero aún existen muchas “agendas pendientes” que responden a los principales retos que tienen las ciudades a nivel mundial. A partir de ahora, enfoquemos nuestra atención en responder la siguiente pregunta: ¿Quién se hace cargo de Lima?

Lima frente al cambio climático

Uno de los objetivos mundiales es que la mayor parte de ciudades, si no todas, lleguen a ser sostenibles. Los intentos de Lima para ser sostenible, justa y saludable no han sido contundentes. En el 2019 nos ubicamos como la tercera ciudad en el mundo con más tráfico vehicular (The Traffic Index, 2019) [1], además ocupamos el octavo lugar como la ciudad más contaminada de Latinoamérica (World Air Quality, 2018) [2]. Pareciera que la misión no es ser sostenibles, si no dejar de existir.

No intento ser derrotista; así que, veamos qué podemos ir haciendo. Primero recordemos dónde está asentada nuestra ciudad, innumerables autores describen a Lima como la segunda ciudad más grande del mundo ubicada en un desierto, pero ¿Qué tan cierto es que seamos un desierto?

Lima está atravesada por tres ríos: Chillón, Rímac y Lurín; algo aún más importante, Lima es una capital costera. Han pasado 485 años de “fundación” y seguimos dándole la espalda al mar. Si realmente queremos ser sostenibles, debemos preocuparnos por resolver la relación entre las dimensiones ecológicas del ecosistema y la ciudad construida.

Entonces es necesario que, a la hora de gestionar y administrar el presupuesto, pensemos en las obras que nuestra ciudad pide a gritos. Indudablemente nos referimos a obras de carácter metropolitano que ayuden a mejorar la calidad del aire, reducir los niveles de contaminación atmosférica y que logren avances en la adaptación y mitigación al cambio climático; en pocas palabras, necesitamos con urgencia dejar de inaugurar pistas (calzadas) para darle espacio al gran Parque de Lima.

Vivienda, competencia compartida

Cada vez que ocurre un sismo de mediana intensidad o un deslizamiento, volvemos a repetirnos que el 70% de viviendas en Lima fueron construidas sin asistencia técnica y muchas de ellas se encuentran asentadas en zonas de riesgo. Pero como aún no llega el terremoto, no nos damos cuenta de la dimensión del problema que debemos resolver. Si empezamos a cuestionar las políticas de vivienda, usualmente señalamos al gobierno central, que tiene mayores competencias.

A pesar de ello, el gobierno metropolitano puede hacer mucho a la hora de gestionar el suelo. Este es otro de los grandes retos que tenemos: Diseñar políticas urbanas que generen ciudad. Hoy nos centraremos en una de las últimas obras anunciadas por el alcalde Muñoz, la construcción de la autopista que conectará Comas y San Juan de Lurigancho, conocida como “Pasamayito”.

El derecho a la salud, a la educación, al trabajo, a la recreación, entre otros; están condicionados por la distancia a la que se encuentran de la vivienda. En consecuencia, cada vez que ocupamos zonas más alejadas de nuestros centros urbanos más difícil será acceder a servicios básicos y oportunidades laborales, haciendo de la ciudad un lugar más desigual. Precisamente, este es el efecto que ha generado el anuncio sobre “Pasamayito”, que ha incrementado con mayor fuerza las ocupaciones precarias y el tráfico de suelo en los alrededores de la futura obra.

Es por ello que cualquier propuesta de nuevas obras debería poner en marcha mecanismos de regulación y gestión de suelo que frenen la ocupación de zonas no urbanizables, y que paralelamente promuevan programas municipales de vivienda, devolviéndole la función social al suelo urbano.

Participación ciudadana, concepto trillado

Las gestiones metropolitanas de los últimos alcaldes de Lima no se han caracterizado por su facilidad de diálogo. Todo lo contrario, por momentos hemos presenciado conflictos. Lo cual no debiera parecer negativo, la ciudad es el espacio para el conflicto, pero cuando no se quiere escuchar y se deja de lado la opinión de la ciudadanía, la ciudad se vuelve hostil y la democracia inexistente.

Es por ese motivo que aparece otro reto mundial: democratizar las ciudades. La actual gestión edil tiene la oportunidad de avanzar en ese objetivo, el proceso que ya se ha iniciado para el desarrollo del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano al 2040 es el espacio para revolucionar la participación ciudadana, sin consensos pasivos. La propuesta es concreta, no limitarse a talleres de dos horas o a los treinta días de consulta luego de presentado el plan.

Lima será realmente democrática cuando nuestra participación sea determinante y vinculante para alcanzar los anhelos colectivos, cuando tengamos poder sobre las decisiones que modifican nuestra vida en la ciudad.

El camino para hacer efectivo nuestro derecho a la ciudad y al buen vivir es largo, pero mientras sigamos insistiendo, no callando, proponiendo, cuestionando y sobre todo organizándonos, vamos a avanzar en ese objetivo mayor que es usar, ocupar, producir y gobernar la ciudad; seremos nosotras y nosotros quienes nos hagamos cargo de Lima.

Esta semana la columna de Comadres cuenta con la colaboración especial de Sasha Chumpitaz. Plataforma Comadres es un espacio que busca posicionar el trabajo de mujeres jóvenes en el análisis de la política nacional e internacional.

[1] The Traffic Index (2019). The TomTom Traffic Index

[2] World Air Quality Report (2018). World most polluted cities.