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Una publicación de la asociación SER

Al pescador del Mar de Grau, en su día

Alexander Antialón Conde. Doctorando en Derecho y Ciencia Política.

El 29 de junio se celebra en el Perú, el Día del Pescador. Se rinde homenaje al trabajador del mar, de los ríos y los lagos, aquel que colabora con nuestra seguridad alimentaria, realizando faenas de alto riesgo (conforme lo ha señalado la OIT) y nos recuerda, asimismo, el potencial pesquero de la Nación.

El representante regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Julio A. Berdegué, ha informado que el 85% de las capturas de pescado y mariscos que llegan a las mesas de nuestra región provienen de la pesca artesanal. Destaca, asimismo, que la pesca artesanal y de pequeña escala representa el medio de vida de por lo menos 1,8 millones de familias en América Latina y el Caribe, además de ser la fuente principal –y en algunos casos la única– de proteína animal para cientos de comunidades ribereñas, muchas de ellas indígenas.

Por su parte, el Ministerio de la Producción (PRODUCE) ha indicado que, a nivel nacional, existen 31,006 embarcaciones artesanales; de las cuales 16,045 operan en el litoral costero y 14,961 en el ámbito continental (ríos y lagos). Asimismo, existen más de 76 mil personas en el ámbito marítimo y continental que se dedican a la pesca artesanal en el Perú, de las cuales el 51% se concentra en Piura, Ica y Áncash.

En el contexto de la actual crisis sanitaria, el papel del hombre de mar, recobró interés nacional, dada la ausencia, por varios días, de los recursos marinos en la mesa del hogar, evidenciando una pequeña alerta de lo que sería una crisis alimentaria. Muchos pescadores fallecieron a causa del covid-19 y otros fueron contagiados. En esta etapa, varios puertos así como terminales pesqueros estuvieron cerrados debido a las muertes y el considerable número de contagios entre sus trabajadores, a causa de la enfermedad.

Cabe destacar que, según PRODUCE, la pesca artesanal aporta con el 22% al PBI pesquero extractivo y genera aproximadamente 93,000 empleos directos, cifra que incluye a hombres y mujeres dedicados al desembarque, procesamiento, transporte, entre otros servicios. Asimismo, la pesca artesanal contribuye con el 65% del volumen extraído para el consumo humano directo y entre los principales recursos que aporta a la seguridad alimentaria nacional destacan el bonito, la merluza, la caballa, la lisa, la lorna y la pota.

No descartándose una nueva crisis sanitaria -sea mundial, regional o nacional-, se debe construir una estrategia para que en casos de emergencia, los recursos marinos no falten en las mesas de los hogares peruanos. Se debe priorizar el abastecimiento alimentario para la población, asegurando la eficiencia de las cadenas de suministro, incluida la mano de obra pesquera, respaldada con apoyo efectivo del Estado a favor del pescador. Tener más cercanía con los gremios para atender sus justas reclamaciones de seguridad sanitaria y de desventajas. Este acercamiento y diálogo les corresponde principalmente al gobierno nacional y a los gobiernos regionales, que mediante decisiones atinadas, podrían evitar la huelga anunciada por los pescadores para después del 30 de junio.

Este sector, al cual no le llegó el bono del gobierno en su integridad, aparentemente por contar con un censo desactualizado, y que además de su precariedad, debe lidiar con la pesca ilegal, con piratas y delincuentes de mar, necesita ser reivindicado en sus cinco primeras millas exclusivas para faenar en el Mar de Grau, conforme a ley.