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Una publicación de la asociación SER

Alta y la agenda de los Pueblos Indígenas del Mundo

El 12 de junio del 2013 culminó en la ciudad de Alta, territorio del pueblo Sami en Noruega, la Conferencia Preparatoria Global Indígena para la Reunión Plenaria de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU a realizarse en setiembre del 2014 y que se conocerá como la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas.

Para los pueblos indígenas del mundo (que, según estimados de la ONU están conformados por alrededor de 370 millones de personas) este es un hito en un largo camino que se inició en 1923, cuando el jefe Haudenosaunee (Iroquí) Deskaneh viajó a Ginebra, entonces sede de la Sociedad de Naciones, para presentar un memorial demandando los derechos de su pueblo a vivir bajo sus propias leyes, en sus propios territorios y sus propias creencias, que habían sido reconocidos en un antiguo tratado firmado con los europeos. En 1925, el líder maorí T.W. Ratana hizo un viaje semejante para protestar por el incumplimiento de tratados firmados por el gobierno de Nueva Zelanda. Pese a que ninguno pudo hablar, sus jornadas fueron el inicio del vínculo de los pueblos indígenas con la Sociedad de Naciones y la ONU, para buscar solución a sus problemas ante la inoperancia de los Estados en respetar sus tratados, atender sus reclamos y respetar sus derechos.    

En los años 50 y 60 los problemas de los pueblos indígenas fueron más visibles, pero no tenían canales de expresión en la ONU. La creciente organización y coordinación de los mismos pueblos y el apoyo de funcionarios de la ONU favorables a su causa abrió la posibilidad de participar contando primero con el apoyo de ONG que ya tenían la calidad de organismos consultivos y luego directamente como organizaciones indígenas. En 1977 se organizó por primera vez en Ginebra, la Conferencia Internacional de ONG sobre Discriminación contra las Poblaciones Indígenas de las Américas. En 1971, el Consejo Económico y Social de la ONU había designado a José Martínez Cobo, de Ecuador, como Relator Especial para elaborar un informe sobre los patrones de discriminación contra los pueblos indígenas en el mundo. En 1982, luego de recibir este informe documentando una serie de problemas de derechos humanos, la Sub-comisión de la ONU para la Prevención de la Discriminación y Protección  de las Minorías creó el Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas,  con las tareas de revisar las políticas nacionales referidas a la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas, y desarrollar estándares internacionales referidos a los derechos de los pueblos indígenas.

Este Grupo de Trabajo formuló, entre 1983 y 1993, el borrador de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas. El borrador pasó a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que en 1995 estableció otro Grupo de Trabajo para que elabore una propuesta final para su aprobación en la Asamblea General de la ONU. Este proceso culminó en el 2007 con  la aprobación de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas. En el mismo, participaron cientos de líderes y lideresas indígenas, junto con delegaciones de gobiernos y expertos. La participación del Perú fue especialmente importante pues Luis Enrique Chávez, delegado por el Perú desde 1996 en el Grupo de Trabajo encargado del proyecto de Declaración, fue desde 1999 hasta el 2006 su presidente relator.

Los pueblos indígenas, al ser el primer movimiento organizado que gana acceso directo a la ONU, han conseguido hacerse un espacio significativo en la ONU. En este proceso se han ido perfilando lo que hoy podrían llamarse “diplomáticos/as indígenas” que han asumido cada vez mayores roles de representación y liderazgo.

La Declaración, al no tener un carácter normativo es insuficiente para garantizar el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas y en los últimos años se ha planteado la necesidad de realizar una Conferencia Mundial que lleve a compromisos mayores. La Conferencia de Alta se orienta en ese camino, al convertirse en un espacio exclusivo de los pueblos indígenas para proponer recomendaciones a ser presentadas en la Conferencia Mundial de setiembre del 2014 frente a los problemas que afectan a los pueblos indígenas del mundo.

Más de 300 representantes de los pueblos indígenas del mundo, incluyendo mujeres y jóvenes, llegaron a Alta, llevando propuestas desarrolladas en procesos participativos en las siete regiones geopolíticas globales. El documento de Alta presenta 43 recomendaciones a los Estados, la ONU y las agencias de cooperación al desarrollo. Están organizadas alrededor de cuatro ejes temáticos priorizados por los pueblos indígenas.

El primero de ellos se refiere a tierra, territorio, recursos y aguas de los pueblos indígenas. Durante siglos, producto de la colonización, los pueblos indígenas han sido forzados a reducir sus antiguos territorios, proceso que se ha agravado en las últimas décadas por la demanda creciente de las industrias extractivas. Frente a este tema, el Documento Final de Alta recomienda que los Estados establezcan mecanismos eficaces para la implementación efectiva del derecho a la libre determinación y la soberanía sobre sus territorios, que defiendan y respeten el derecho a la libre determinación y al consentimiento libre, previo e informado, en consonancia con las obligaciones contraídas por los Estados. También plantean que los Estados cesen el desalojo a los Pueblos Indígenas de sus tierras y territorios ancestrales.

El segundo tema se refiere a la Acción del sistema de la ONU para la implementación de los derechos de los Pueblos Indígenas. Destaca la propuesta de creación de un nuevo órgano de la ONU con el mandato de proteger, controlar, revisar e informar acerca la implementación de los derechos de los pueblos indígenas. Recomienda que en toda actividad o acción realizada por la ONU que impacte en los pueblos indígenas, se designen oficiales responsables de asegurar que estas actividades respondan y se adapten a la situación de los pueblos indígenas; también que se establezcan consejos consultivos conformados por representantes de los pueblos indígenas para asesorarlos en sus políticas y operaciones en los países.

El tercer tema se refiere a los derechos de los pueblos indígenas. Destaca la recomendación a los Estados para que respeten los derechos de las mujeres indígenas. También se plantea a los Estados que, con la participación plena y efectiva de mujeres, jóvenes y niñas indígenas, presenten informes sobre la violencia contra las mujeres y niñas indígenas, en especial sobre violencia sexual, violencia doméstica, trata y violencia vinculada a las industrias extractivas.

El último tema se refiere a las prioridades de los pueblos indígenas en materia de desarrollo. Muchos de los proyectos que se han ejecutado en nombre del desarrollo han significado la expulsión de los pueblos indígenas de sus territorios, la violación de sus derechos humanos y la imposición de formas de vida ajenas a su cultura y su cosmovisión. Se plantea que los derechos, la cultura y los valores espirituales de los pueblos indígenas se integren en las estrategias de desarrollo, en los objetivos de desarrollo sostenible y en la Agenda de Desarrollo Post 2015 de la ONU.

Todos estos temas son altamente relevantes para el Perú y debe dárseles el seguimiento en todos los niveles,  Ojalá llegue un día en el que las mujeres y hombres indígenas puedan contarles a sus hijos cómo estos paulatinos logros contribuyeron a su persistencia como pueblos y con ella, al enriquecimiento de la humanidad.
 

5496columnista

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2013/11/06 17:06:30Ventana