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Una publicación de la asociación SER
Abogado peruano, ex Presidente Ejecutivo de DEVIDA, Director del Centro de Investigación Drogas y Derechos Humanos, CIDDH

América Latina: Entre los principios y la real politik

En el derecho y las relaciones internacionales, la historia enseña que se produce, ocasionalmente, la convergencia de principios y de real politik que hace que los Estados tomen decisiones particulares. Es más, en este rubro, se producen frecuentemente, la convergencia de ámbitos que son puestos siempre en contraste y ponderación. Sea que se trate de los derechos humanos, la democracia, la seguridad hemisférica, u otros que suelen poner en tensión a los  actores de la comunidad internacional. Así ocurre con temas sensibles como el Medio Oriente, el funcionamiento del veto en el Consejo de Seguridad, y en el escenario latinoamericano, los casos de Venezuela y Nicaragua, cuando no Cuba y Bolivia. Recordemos, las acusaciones de fraude en las elecciones de Bush vs Gore en el 2001, o las dudas en la elección de Temer. O acaso el debate sobre si la crisis migratoria en los países africanos justifica una intervención militar

El presente análisis, no pretende abordar de forma aislada, la legalidad ni la legitimidad del régimen de Caracas, ni siquiera la gravedad de la crisis social y económica que vive dicho país. Pretende más bien dar una mirada general a este conjunto de dinámicas, a la luz de los evidentes intereses geopolíticos de alcance global. Por ejemplo, respecto de América Latina, Trump desea recuperar la tan venida a menos hegemonía continental norteamericana basándose en el proteccionismo y la militarización. Para ello, usa la mezcla de aislamiento del eje Caracas-Managua-La Habana, la agudización de su discurso para la construcción del Muro en la frontera con México como solución al problema migratorio frente al nuevo gobierno de López Obrador, incluso planteando declararlo un asunto de emergencia nacional. Además, el permanente uso de la lucha contra el narcotráfico, para lo cual usa cifras maquilladas que siempre responsabilizan a los países andinos. En paralelo, el Departamento de Estado teje la reconstrucción de una plataforma de países aliados compuesto por Macri, Bolsonaro, Duque, Vizcarra y Piñera, como lo demuestra el reciente periplo de Secretario de Estado Mike Pompeo por la región.

La estrategia de Trump tiene como objetivo eliminar todo rastro de gobiernos progresistas que ponen sus propias reglas para la inversión extranjera y la explotación de los recursos naturales. En paralelo, EE.UU mantiene una histórica trayectoria de injerencias escandalosas en asuntos internos de los países, -directa o a través de sus satélites- así como el impulso a procesos de militarización de asuntos civiles. Seamos claros, no existe razón alguna que justifique intervención alguna, salvo la legítima defensa o el artículo 42 de la Carta de la ONU. No cabe duda que las tensiones comerciales con China y las geopolíticas con Rusia, alimentan esta renovada voracidad de Washington.

No podemos permitir la generación de una mayor inestabilidad regional que puede incrementarse con tensiones en las fronteras de Colombia o Brasil con Venezuela, permitiendo salidas externas a una crisis interna evidente. En los últimos días, a raíz de la asunción del Presidente Maduro, se produjeron hechos que fueron tergiversados y que produjeron una aclaración de 10 de los 12 países firmantes. Las declaraciones individuales de los países, o la resolución de organismos internacionales como la -venida a menos- OEA, o del Grupo de Lima (4 de enero), apuntan en esa misma dirección. Recordemos lo ocurrido en 1962 con el apartamiento de Cuba de la OEA, a instancias del gobierno norteamericano. Mucho mejor posición tuvo la ONU que prioriza seguir trabajando con el nuevo gobierno en la solución de los problemas de Venezuela. En este contexto, resulta sumamente grave la pérdida de autonomía de la política exterior peruana, dominada por intereses empresariales y mediáticos. Se ha producido en Torre Tagle, una pérdida de equidistancia en temas sensibles como no intervención, soberanía y resolución pacífica.

Nos preguntamos: ¿Qué legitimidad tiene el gobierno de Trump, el gobierno de Duque[1], el nuevo gobierno brasilero o el peruano para intentar “dictar cátedra” en materia de DD.HH y Democracia, cuando se ven carcomidos por la inseguridad, el crimen organizado, violaciones sistemáticas de los DD.HH y la corrupción, respectivamente?

En este contexto, debemos resaltar la posición del nuevo gobierno mexicano, que jerarquizó principios fundacionales como la no injerencia y el respeto a la soberanía de los países, tomando distancia con lo propuesto por el Grupo de Lima. No solo constituyó un parteaguas y un punto de inflexión en el desarrollo de esta crisis. El apresuramiento y equívocos llevaron a Comunicado 001-19 del 12 de enero:

1. El Perú reitera su firme adhesión a las normas y los principios del derecho internacional. Son la base para la convivencia pacífica y las relaciones entre los Estados, y en especial para los Estados americanos.

2. El Perú reafirma su respeto irrestricto a la soberanía e integridad territorial de los Estados y a sus derechos soberanos.

3. El Perú subraya el valor fundamental del principio de la solución pacífica de las controversias. Resalta la necesidad de resolver toda diferencia internacional por medios pacíficos, de conformidad con el inciso 3 del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas.

Frente a ello, un total de 142 países decidieron preservar las relaciones de Estado con Venezuela y estamos seguros que esa es la ruta que debe continuarse en el futuro. La pregunta de fondo es a que estamos apostando: ¿A un escenario multipolar más democrático y equilibrado?, o ¿a un escenario que se vuelva unipolar y en donde sea el “gran hermano” el que dicte las condiciones globales para enfrentar cambio climático, el comercio, la migración, derechos humanos y democracia?

 

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[1]                    El Procurador General ha reconocido el asesinato de 348 líderes sociales en Colombia entre 1985 y 2016, como parte de un reporte sobre Crímenes de Estado, recientemente aparecido.