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Una publicación de la asociación SER

Ante la crisis política, nuevas elecciones

Foto: El Comercio

La forma arbitraria en que la Comisión de Constitución del Congreso de la República dirigida por el Fujimorismo viene “debatiendo” las propuestas para la reforma política y la actitud errática del Poder Ejecutivo con relación a este tema, son el prolegómeno al nuevo escenario de crisis que se avizora tras el reclamo planteado por el Presidente de la República, Martín Vizcarra, por el archivamiento del proyecto de ley que plantea cambios a la inmunidad parlamentaria.

Si bien el reciente cambio de postura del gobierno nacional podría ser saludable, va quedando claro que la resistencia de la mayoría de las bancadas y la impericia y falta de convicción de los principales operadores políticos de Vizcarra, son los dos principales obstáculos para que nuestro país cuente con un sistema político y electoral renovado a dos años de las elecciones generales del 2021.

La urgencia de establecer nuevas reglas que contribuyan a fortalecer la democracia con la participación de actores alejados de la corrupción, la ilegalidad y el autoritarismo, exige empezar a buscar nuevas alternativas para superar el actual entrampamiento y de paso continuar con firmeza la lucha anticorrupción y la también entrampada reforma del sistema de justicia. En tal sentido, medidas como la presentación de una eventual cuestión de confianza o la convocatoria a un nuevo referéndum, adquieren cada vez mayor relevancia, especialmente en el caso del segundo mecanismo que pone en manos de la ciudadanía la aprobación o rechazo de determinada medida.

No obstante lo indicado, y aun cuando se alcance un acuerdo entre el Ejecutivo y el Congreso sobre la reforma política o se imponga alguno de ellos, esto no significa una solución a la crisis y al desprestigio generalizado de la clase política que pretende conducir el país hasta julio del año 2021. En Noticias SER constatamos que entre la búsqueda de impunidad de unos y la inoperancia de otros, el país se encuentra a la deriva. Por ello, si pretendemos acabar con esta situación, la realización de un nuevo proceso electoral aparece como una alternativa posible y necesaria.