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Una publicación de la asociación SER

Atravesar la crisis

Hace dos días tenía pensada mi columna quincenal, cuando se desencadenó la crisis que concluyó con la renuncia de Kuczynski a la Presidencia de la República. Mientras escribo estas líneas -con un pie en el avión- el Congreso discute la aceptación de esta renuncia mientras espera, como todo el país, la llegada del Vicepresidente Martín Vizcarra.

A estas alturas parece claro que la renuncia será aceptada, pero nada está dicho aún sobre lo que vendrá después. Todos los escenarios posibles están abiertos y dependerá de las decisiones que adopten los actores políticos. Tengo dudas y preguntas como cualquiera, y por eso apenas comparto algunas reflexiones sueltas.

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Nunca he confiado en la consigna “que se vayan todos”. Lo he escrito antes. Entiendo y comparto la indignación que la produce: nuestros políticos nos han fallado, han defraudado al país, y su actuación nos produce repugnancia y rechazo. Pero esa consigna me parece peligrosa. El espacio político nunca queda vacío, siempre lo ocupa alguien. ¿Quién lo ocuparía si ahora mismo “se van todos”? Dudo que alguno de los impulsores de esta idea tenga alguna alternativa realizable. La transición será conducida por los mismos actores políticos que ahora están desprestigiados.

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Que no podamos prescindir en lo inmediato de estos actores políticos no implica que actuemos como si nada hubiera pasado. Su actuación los ha llevado a un inmenso desprestigio. Esta situación nos ofrece la posibilidad de plantearles, exigirles decisiones concretas. Las propuestas de reforma están sobre la mesa hace tiempo. No han querido adoptarlas antes. No hacerlo ahora significaría aumentar su impopularidad. ¿Irán en esa ruta suicida? Aunque suene irresponsable, no se puede asegurar que las bancadas del Congreso la evitarán.

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El rumbo de esta segunda fase del gobierno, bajo el mando de Vizcarra, será definido por los primeros mensajes que este dé, por la conformación de su gabinete y por las negociaciones o acuerdos a los que arribe con los partidos. Si bien el lugar desde donde parte es de franca debilidad, la agenda de negociación y de gobierno que proponga puede representarle apoyos políticos en el Parlamento y en la sociedad civil. Ojalá comience su gestión poniendo la valla alta en materia anticorrupción e institucionalidad democrática.

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El otro aspecto a no descuidar es la investigación de los graves casos de corrupción. Por el momento, el Ministerio Público juega en este escenario el rol más importante. Con sus primeros avances ha recibido ataques principalmente del fujimorismo, pero también de otras fuerzas políticas. Por eso mismo es fundamental fortalecer la tarea del Ministerio Público, con respeto a su autonomía, y dotándolo de los recursos y la seguridad que requieren. Muy importante a estas alturas es también garantizar la continuidad de las investigaciones que se vienen realizando, y eso implica la continuidad de Pablo Sánchez como Fiscal de la Nación por un período más.

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Atravesar la crisis: este es el objetivo, esta debe ser la consigna. Pero superarla para que haya más democracia, no menos. Para avanzar hacia instituciones políticas más sólidas, y no al revés. Para recuperar la legitimidad de la institución presidencial y la credibilidad de los actores políticos. Y para que quienes han dañado todo esto con prácticas corruptas paguen por lo que han hecho. A los ciudadanos nos toca estar atentos y exigentes para no desviarnos de este rumbo.