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Una publicación de la asociación SER

Bolivia después del Golpe

Foto: Infobae

Alfonso Bermejo

La presentación del informe preliminar de la OEA (23/10/2019) sobre el proceso electoral en Bolivia, dio inicio a una serie de acontecimientos que derivó en la renuncia forzada del presidente Evo Morales. Presentaremos la cronología de los acontecimientos para que podamos tener claro el rol que cumplió cada uno de los actores de la crisis boliviana: el 20 de octubre se realiza el proceso electoral dando como ganador, en primera vuelta, al candidato Evo Morales; tres días después, el citado informe es presentado en conferencia de prensa, manifestando que se habían dado serias irregularidades y – al no poder avalar los resultados – recomendaba la realización de un balotaje entre Morales y Carlos Mesa, el principal opositor; el 2 de noviembre, Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz y principal artífice del golpe, da 48 horas al presidente Morales para que renuncie a la presidencia (no a su candidatura); el 8 del mismo mes, grupos de policías se amotinan permitiendo el avance de las manifestaciones opositoras; 2 días después, el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, “recomienda” a Evo que renuncie a la presidencia para permitir la pacificación y estabilidad del país; lo que sucedió ese mismo día, en un mensaje televisado desde Cochabamba.

Resultaba – hasta hace unos días – difícil comprender cómo Camacho, un líder político local, podía desafiar un gobierno con 14 años en el poder. Un video filtrado en las redes sociales muestran al “macho” (como se le conoce) contando cómo – previo a dar el plazo para la renuncia del gobierno – había acordado el apoyo de policías y militares permitiendo el avance de los manifestantes, desde Santa Cruz a La Paz, para asestar el golpe definitivo: “Cuando pudimos consolidar que ambos (militares y policías) no iban a salir fue que dimos las 48 horas. Porque sabíamos que Santa Cruz podía trasladarse a La Paz (...) Ese fue el momento más duro que pasamos”. En este punto, es importante resaltar la figura del ex militar – y empresario – Fernando López, quien habría sido el nexo entre el padre de Camacho, portavoz de la oposición (no política) y las fuerzas armadas. Camacho, en el video, relata: “Y a coordinar todo fue Fernando López, actual Ministro de Defensa. Por eso él está de ministro, para cumplirle los compromisos”. En definitiva, un intercambio de favores.

Finalmente, sin quórum en la Cámara de Senadores y rodeada de militares, es nombrada como presidenta interina la senadora Jeanine Áñez, quien tenía el cargo de segunda vicepresidenta. Esto sólo fue posible dadas las renuncias, además de Evo Morales y su vicepresidente, García Linera, de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra, y del presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda.

Pocas dudas quedan de la victoria de Evo en primera vuelta, más allá de las irregularidades halladas en el proceso según los informes de la OEA y la Unión Europea, así lo demuestran los estudios realizados por el Center for Economic and Policy Research; el investigador Walter Mebane, uno de los más renombrados expertos en fraude electoral, de la Universidad de Michigan; y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Sin embargo, queda claro que no había posibilidad de un cuarto mandato, después de la victoria en Argentina de Alberto Fernández, ya que la recomposición del progresismo era un costo demasiado alto que Trump o Almagro no estaban dispuestos a asumir. El supuesto fraude electoral era la excusa perfecta.

Luego de la consumación del golpe, en el plano interno, mientras la oposición celebraba, manifestantes – principalmente de movimientos indígenas y obreros – salieron a las calles a defender el mandato popular en las elecciones. A medida que pasaban los días, la represión se hacía más fuerte. Un informe de la CIDH cifra en 36 los muertos, y constata el uso desproporcionado de la fuerza policial y militar contra la población civil, sobre todo en Sacaba (Cochabamba) y Senkata (El Alto): “Estos hechos pueden caracterizarse como masacres dado el número de personas que perdieron la vida en un mismo modo, tiempo y lugar, y a que se cometieron en contra de un grupo específico de personas”. Asimismo, destaca: “los patrones de las lesiones que se han registrado ofrecen serios indicios de prácticas de ejecución extrajudicial”.

Por su parte, Evo Morales y García Linera, lograron asilarse en México luego de muchísimas dificultades. Ambos se han trasladado luego a Argentina, solicitando el estatus de refugiado. Por otro lado, nueve políticos vinculados al MAS, perseguidos por la dictadura de Añez, se tuvieron que asilar en la Embajada de México en La Paz. Asimismo, el informe de la CIDH da cuenta de la persecución judicial y extrajudicial de opositores; por ejemplo, “la Asociación de Alcaldes de Bolivia denunció (…) que no menos de 65 autoridades locales habrían presentado su renuncia como parte de este patrón de presión e intimidación en la vida cotidiana de todo el país”. También se encuentran presos quienes eran vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) – Órgano Electoral Plurinacional – de Bolivia.

Las nuevas elecciones han sido aplazadas, previéndose se realicen en mayo de 2020. El 20 de diciembre pasado juraron los nuevos miembros del TSE, quienes tienen plazo hasta el 7 de enero para presentar el calendario oficial electoral. En cuanto a los candidatos, ya se han lanzado Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y Marco Pumari (presidente del Comité Cívico Potosinista) quien tuvo en rol preponderante en el golpe de estado. Hasta hace unas semanas se veía posible que Camacho y Pumari se presenten en alianza a los comicios, sin embargo, el propio Camacho habría filtrado unos audios – a CNN – donde se escucha a Pumari solicitar USD 250.000, y el control de 2 aduanas, para aceptar ir como vicepresidente en el binomio. Por su parte, el MAS-IPSP aun no define la fórmula que presentará en las elecciones, por ahora suenan los nombres de Andrónico Rodríguez, actual vicepresidente de las Seis Federaciones Cocaleras del Trópico de Cochabamba; David Choquehuanca, ex ministro de Relaciones Exteriores 2006 – 2017; y Luis Arce, ex ministro de economía y finanzas de Morales. También se manejan como opciones, aunque parecieran perder fuerzas, Adriana Salvatierra, ex presidenta del senado y una de las promesas de la izquierda boliviana, y Diego Pary, último canciller. Las encuestas, aún prematuras, posicionan al MAS como la principal fuerza política, motivo por el cual, el ilegal e ilegítimo gobierno “interino” busca anular las siglas del partido, algo que deberá definir el TSE próximamente.

En el plano externo, el gobierno de facto tampoco la pasa bien. La primera medida de Áñez fue buscar el beneplácito de sus principales aliados en el golpe; en este sentido, restableció relaciones con EEUU, rotas desde 2008, nombrando un embajador en Washington; lo mismo hizo con Israel, con quien no se tenían relaciones desde 2009, en solidaridad con el pueblo palestino. A nivel regional, salió del ALBA, iniciativa impulsada por el ex presidente Hugo Chávez, y se unió al Grupo de Lima, conformado por países que afirman buscar una salida democrática a la crisis venezolana, mientras usan la represión como salida a sus propias crisis nacionales.

Por otro lado, han acusado al gobierno de Fernández en Argentina de proteger al ex presidente, aún cuando tiene orden de captura. En este sentido, el canciller Felipe Solá ha manifestado que la Convención de Viena protege al refugiado y – por tanto – no existe opción de que sea extraditado. A su vez, las relaciones con México también se han deteriorado luego que el gobierno de facto asediara su embajada presionando así para que entreguen a los asilados en dicha sede. El ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, nombrado por Áñez como “delegado ante la comunidad internacional”, no ha dudado en llamar “cobarde”, “matoncito” o “padrino de tiranos” al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Por su parte, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, ha anunciado que se acusará al gobierno de facto ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de Naciones Unidas. Pero las acusaciones no quedan allí, también han abierto una brecha con el gobierno español, luego de denunciar que militares españoles encapuchados (presumiblemente del Grupo Especial de Operaciones – GEO) acompañaron a su personal diplomático a la residencia de la embajadora de México en La Paz. En este sentido, los principales sindicatos de policías de España han señalado que los miembros del GEO no iban encapuchados, sino que, ante los tumultos provocados por simpatizantes del gobierno dictatorial, se vieron en la obligación de cubrirse las caras con las “bragas tácticas” y bajar de los autos – involuntariamente – sin dejar sus armas reglamentarias dentro. “Tuto”, vicepresidente del dictador Hugo Banzer, no tuvo reparos – nuevamente – en tildar a Pedro Sánchez de “padrino de tiranos”, como ya lo había hecho con AMLO. Es importante señalar que ni Argentina ni México reconocen el gobierno de Áñez.

En definitiva, el gobierno de facto de Bolivia sigue su camino al autoritarismo, con toda clase de violaciones a los derechos humanos (incluidas masacres y ejecuciones extrajudiciales), persecución política a opositores, posible ilegalización del MAS y conflictos diplomáticos abiertos. Y por ello es casi imposible imaginar que se vayan a realizar elecciones libres el 2020.