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Una publicación de la asociación SER
Abogada y especialista en gestión pública

Cajamarca: la corrupción de los peces chicos

Trabajar para la administración pública, puede no ser rentable para algunos, por los sueldos y distancias en algunas regiones. Pero parece que si sale a cuenta cuando la región aunque sea lejana, percibe presupuesto por canon, la ciudadanía no vigila y no se sanciona a nadie ante hechos irregulares, y eso ocurre con Cajamarca que parecer ser un buen lugar para corruptos.

Durante estos días en nuestra región han sucedido dos hechos que manchados de corrupción, deben pasar por la justicia, y no borrarse de la mente de los cajamarquinos, sino generar en  nuestra conciencia la necesidad de vigilar y denunciar.

Uno de ellos, es la detención in fraganti de Fernando Barberena, jefe de la unidad de estudios de ProRegion del Gobierno Regional de Cajamarca. Aunque el gobernador regional dio una conferencia de prensa indicando su inmediata destitución, resulta cuestionable que lo hayan contratado, pues Barberena a la fecha está siendo procesado por el presunto delito de colusión agravada, hechos que sucedieron durante el ejercicio de sus funciones en el Gobierno Regional del Callao, lo cual pudo ser conocido por nuestros funcionarios. Pero parece que no hay buenos filtros en la elección del personal de confianza.

Lo segundo, versa sobre el pedido de vacancia del alcalde del distrito de La Encañada, Lifoncio Vera. Al respecto, el Jurado Nacional de Elecciones, ha requerido que se realice una sesión extraordinaria  de concejo para que se discuta su vacancia. La razón: una sentencia consentida que lo señala como autor del delito contra la administración pública en la modalidad de cobro indebido, y que lo condena a cuatro años de pena privativa de la libertad. El señor Vera, que fue alcalde del distrito en el período 2007-2010, sorprendió con su elección, pues existían suficientes medios de prueba que señalaban que le robaba al pueblo, y aprovechaba el elevado presupuesto que le asignaban por el canon de Michiquillay, sin embargo como no había “sentencia consentida” pudo participar en las elecciones.

¿Qué tienen en común ambos casos? Que ambas personas tenían un proceso pendiente, que sus “solicitudes” eran para cumplir con sus obligaciones, y que sus acciones eran actos que ejercían con total impunidad. ¡No hay respeto!

Como estos casos, existen muchos más. La corrupción está drenando permanentemente, y es una de las causas por las que en Cajamarca nos encontramos en una situación tan crítica “con un nivel de pobreza de entre 37.4% y 46.3%, diez veces superior al nivel de pobreza en Ica y Madre de Dios”[1].  

Nuestras acciones no sólo deben estar enfocadas a apresar a los peces gordos, a las grandes empresas; es también mirar lo inmediato, lo más cercano. Los peces pequeños, los funcionarios que cobran por hacer su trabajo, a ellos hay que ponerles coto desde ya. ¡Hay que cerrarle el paso a la corrupción!

 

[1] https://gestion.pe/peru/pobreza-cajamarca-diez-veces-mayor-existe-ica-madre-dios-263819